domingo, 19 de abril de 2009

Buscando el modo: ¿es posible una escritura femenina?

Ayer intenté escribir un texto para colgar aquí sobre si es posible o no una escritura femenina. Es un tema complicado que admite muchos puntos de vista y lo cierto es que me quedó un texto muy largo, muy desordenado y que no llevaba a ninguna parte, por eso no lo subí. Sin embargo, también ayer me entretuve haciendo un pequeño esquema con la ideas más importantes que quería exponer y aquí estoy, a ver si sale algo decente.
Hablando con un amigo y compañero de oficio me di cuenta de que ya el hecho de "qué es escribir" es un problema a la hora de definir. Como él decía, cada uno somos hijos (e hijas) de un padre y una madre, de unas circunstancias y, lógicamente, no es lo mismo una novela de un WASP* que de una neoyorkina negra y lesbiana. El tema del que yo quiero hablar no es ése. Quisiera hablar sobre algo más relacionado con el pasado y las raíces históricas de la literatura.
Hace unas semanas leí unos artículos y unos ensayos que trataban sobre qué significó que las mujeres escribiésemos, no ahora sino siempre. Ni siquiera las escritoras lo saben, es sólo un apunte, la sensación de desconcierto ante la situación de tener que emplear unas herramientas que no les son propias para comunicarse, la adaptación y/o la subversión a dichas herramientas.
Eavan Boland, poeta irlandesa, decía en unas reflexiones sobre su forma de escribir que ella no había llegado a tener un lenguaje propio hasta que no se dio cuenta de que estaba escribiendo dentro de una tradición en la que ella no era sujeto de creación sino objeto de creación. Las mujeres han estado presentes en el cánon en forma de musas, en forma de naciones, pero nunca han sido plenamente parte de él como creadoras (o no hasta hace muy poco).
Está claro que las mujeres no ocupamos el mismo lugar en la sociedad, creer lo contrario es de ingenuos (o ingenuas). Por un lado la tradición (esa rémora patriarcal de la que hablan las feministas radicales) nos influye desde el inconsciente y por otro está el hecho indiscutible de que mujeres y hombres no somos iguales ni lo seremos nunca. La solución ideal sería aceptar la feminidad como una opción que no sea opuesta a la masculinidad sino alternativa, dejar atrás las connotaciones peyorativas que tiene aún hoy la feminidad.
Al grano: Teniendo en cuenta estas cuestiones ¿es posible una escritura genuinamente femenina? Yo creo que sí; pero no es un sí categórico, es un sí adaptado a las circunstancias actuales. Quizá en un futuro no sea posible una "generización" de la escritura. Digo que sí circunscribiendo ese sí a la literatura española desde 1939 hasta más o menos hoy. En lo narrado por mujeres hay una manera de ver las cosas distinta (ni mejor ni peor) a la de los hombres. En la lituratura de postguerra, por ejemplo, las novelas escritas por mujeres son un testigo privado de lo acontecido mientras que las escritas por hombres son testigo de lo exterior. ¿Ejemplos? Nada de Laforet frente a Pascual Duarte; lo malo de la sociedad exagerado hasta la última gota dentro de una familia o en las andanzas de un protagonista. Sin embargo en el ámbito de la literatura funciona además el factor crítica: la crítica literaria española sigue considerando la escritura femenina (sea del tipo que sea) un género menor. No hay más que leer en manuales reconocidísimos sentencias del tipo "[en las novelas de Laforet] está presente la mirada de la mujer: mirada de comprensión y de amor hacia el hombre y las cosas. En sus obras se hace transparente que la verdad de la mujer es la asistencia en todos los sentidos de la palabra: presencia, auxilio y vigilancia del corazón" (Sobejano, En busca del pueblo perdido, 2005). Vale que el manual se escribió en los 60 pero se reeditó muchísimas veces y, de hecho, yo misma estudié por él cuando hacía la carrera. ¿Qué pensar de una autora a la que la crítica acusa de semejantes cosas? Claro que el problema no está sólo en el autor del manual sino en todos los que han seguido esas ideas sin plantearse que la realidad podía ser otra. Quizá ése sea uno de los motivos por los que ninguna escritora contemporánea se defina como escritora femenina (ni mucho menos feminista); dicen que sus novelas no tienen género, sólo son literatura. Yo me pregunto si no se habrán dado cuenta de que su escritura es femenina sólo por el hecho de ser mujeres y vivir hoy (creo que el autor/la autora es siempre subjetivo/a y deja parte de sí en el texto).

*WASP: White Anglo-saxon protestant (aplicado a hombres sobre todo).
Ps. Escribí el texto otra vez como salió, usé el esquema pero no tenía la redacción preparada de ante mano.