viernes, 30 de enero de 2009

En plena crisis intelectual/creativa y de todo. Todo se mezcla. Iba a escribir algo llamado "La tristeza de la filóloga (y del filólogo)", sobre expectativas, miedos, miedos, inseguridades, miedos, futuro negro y más miedos, sobre lo triste que es el sistema educativo, el universitario y el sistema en general, si es que existe algún sistema... Pero me he dado cuenta de que me estoy olvidando de algo muy importante y aún no estoy segura de qué es.
¿Más información? Quizá, algún día.

sábado, 24 de enero de 2009

Las paso destejiendo (Boceto para un relato)

Sí, claro que te contaré mi historia. Me alegra que quieras oírla, que yo recuerde nunca nadie me había preguntado antes. ¡Por supuesto que no es ninguna molestia! Me halaga que preguntes... ¡Pero siéntate, acomódate! Dejaré mi labor de punto: aquí las agujas y aquí el ovillo, que no se enrede. Muy bien, muy bien... ¿Por dónde empezar? ¡Ah, sí! Por el principio...

Como vez, ahora soy una anciana de cabello plateado, sin embargo en otro tiempo fui joven, muy joven y... ¿Hermosa? ¡No! Hermosa no, o tal vez lo fuera, la belleza está en los ojos del que mira. Como te decía, una vez fui joven, noble e idealista y creí que podría cambiar el mundo con mis acciones. Al final el mundo me cambió a mí, pobre ingenua que fui. Mi familia era noble y rica -de esto hace ya muchos años-, mi padre tenía fama de ser un sabio gobernador, esto, pienso yo, depende para quién. Mi madre era una santa todo el día en casa teniendo hijos, tuve siete hermanos: cinco mayores y dos más pequeños. Algunos de mis hermanos tuvieron un futuro que los hizo célebres, pero sobre todo, el más famoso fue mi hermano pequeño. El pobre, nació terriblemente deforme, cosa que a mi padre no le gustó: acusó a mi madre de serle infiel -porque él no podía haber engendrado semejante ser, él, El Perfecto, no-. Ordenó que se ocultara su nacimiento, escondió al niño de las miradas ajenas, lo alimentábamos dejándole la comida en la entrada de su guarida, el pobre creció como un animal. O eso quería en mi padre. Yo siempre me quedaba un rato con él, era un niño muy listo, todo un filósofo. Y sufría mucho, no entendía por qué era tratado así, aún así no nos odiaba.

miércoles, 21 de enero de 2009

Hiroshige


Necesito un poco de zen en mi vida.

Prejuicios, juicios y postjuicios

¡Nada de empezar como ayer! Nada de "decía Ortega y Gasset -perdonad el monotematismo noventayochesco- en La deshumanización del arte que los prejuicios son necesarios e ineviatbles para formarnos una idea de las cosas" (¿no es acaso ésta la misma forma de empezar que ayer? Ni en mí puedo confiar). Pues bien, en cierto modo Ortega tenía razón, no podemos evitar los prejuicios, evitar intentar hacernos una idea -aunque tal vez equivocada- de lo que tenemos a nuestro alrededor. No me voy a meter en si esto es causa de lo social o simplemente inherente al ser humano, aunque pienso -sin ninguna justificación, simple intuición- que es algo social. El caso es que los prejuicios existen, están ahí y no podemos hacer nada más que intentar no darles demasiada importancia hasta que dejen se ser prejuicios. Me refiero a que tú puedes pensar tal o caul de algo o alguien y después de un tiempo darte cuenta de que estabas totalmente equivocada/o o no. Son cosas que pasan.
Lo malo viene cuando los prejuicios estropean la dinámica de un grupo. Llevo unos días un tanto rayada (perdón por el coloquialismo) por todo esto. Ayer escribí el texto de los roles por esto. A continuación es todo una historia personal y una opinión también personal sobre el tema, si alguien se da por aludido lo siento mucho, aunque seguramente no nos conozcamos de nada: Sé que es cruel e injusto, pero hay gente que estaba mejor callada o en otro sitio. Esto también es un prejuicio, pero es agotador estar en un aula sintiéndote observada, sintiendo que cada movimiento puede encumbrarte o tirarte por los suelos. No. No tengo 15 años, ni 17. Ni siquiera 20 ó 21, estoy hablando de un grupo de doctorado lo cual lo hace todo más grave. Estoy cansada de tener que oír cuchicheos cada vez que alguien interviene en clase, harta de oír cómo critican injustamente a muchas profesoras (ya me cansaron cuando criticaron a la profesora inglesa que vino desde York a darnos clase pero el día que criticaron a mi directora de tesis me cansaron lo indecible, ¿cómo se puede juzgar a una persona por una hora de clase? Y lo que es peor ¿cómo se puede alguien poner a dormir -va en serio- en clase cuando somos un grupo de 15 personas todas ellas de más de 23 (entre 23 y 49 para ser exactos) años?). Yo, que soy una ingenua, lo reconozco, que aún tengo fe en la gente (sí, debo de ser algo estúpida), me metí en ese postgrado/doctorado/como se llame por vocación y voy y me encuentro esto. Lo normal es que te decepcionen las clases, pero en este caso es la gente la que no está a la altura. Si de algo me he dado cuenta en toda mi vida académica, sobre todo en mi vida universitaria es que no puedes esperar, al menos en una carrera de letras, un aprovechamiento inmediato de lo aprendido y -esto es muy importante-, lo aprendido muchas veces es más por experiencia personal que por el contenido de las clases en sí. Aún estoy sacando provecho a mi año erasmus, aún hoy me doy cuenta de muchas cosas que no hubiera aprendido si no hubiera vivido nueve meses en Alemania. Y hace ya más de dos años que me fui. Como decía antes: me cansan. Estoy muy ilusionada con muchas cosas de mi futuro inmediato (algún día debería hablar del miedo al futuro que tenemos los humanistas de vocación): mi memoria de licenciatura, que leeré en junio, mi nueva erasmus en UK (después de la experiencia con la profesora inglesa, que a pesar de las críticas, a mí me encantó), etc. Siento como un lastre terrible que arrastro cada tarde de 4:30 a 8, alguna compañera me ha dicho (sin saber de qué va mi memoria de licenciatura) que encuentra inútil aplicar la perspectiva de género a la literatura de otra época que no sea la actual, según ella lo importante es cambiar el presente. Eso es muy bonito, pero ¿se cree que va a cambiar ella el presente con su libreta de encuestas? Yo lo dudo mucho. Me molesta profundamente esa desvalorización del trabajo de otros, siempre yo, yo yo... Argh. Qué mala sangre me estoy haciendo ya de mañana, creo que cambio corto.
De momento.

lunes, 19 de enero de 2009

No sé dónde leí esta mañana que los españoles deberíamos dejar de ser tan Quijotes de la Mancha y ser más Alonso Quijano, más personas. Creo que fue Unamuno quien lo dijo pero ahora mismo no tengo ni idea. Es un problema grave cuando la gente que está a tu alrededor nota que tú ya no eres tú sino un personaje que habéis construído entre tú y ellos. En otro momento lo llamaría "performatividad", pero creo que no es el lugar adecuado, además casi puede decirse que acabo de llegar casa (hace escasos 20 minutos) y no tengo ganas de disertar sobre roles, etc. El caso es que estoy muy triste: nunca llegaré a saber del todo quién soy y mucho menos quiénes son los demás. Lo peor de todo es que los demás tampoco sabrán quién soy yo y muchos de ellos pensarán que sí: me aterroriza. Podéis decir "anda, ya, ¿qué más te da lo que piensen los demás de ti?". No es eso, es algo más profundo. Hasta qué punto puede hacerte sentir incómoda el personaje que eres en un determinado momento y ¿somos realmente nosotros mismos alguna vez? Es decir, si yo no estuviera pensando en que estoy escribiendo en mi blog, ¿escribiría ésto? Si esto fuera un essay para el máster ¿escribiría esto? ¿Hasta que punto se nos obliga a asumir ciertos roles? ¿Hasta que punto somos conscientes de ello? Es terrorífico. ¡Basta! ¡Basta!
A veces pienso que me equivoqué de época para nacer, que quizá debería haber nacido más adelante, pero ¿no es acaso el futuro más aterrador que el pasado? ¿No somos como somos debido a factores ambientales más que fisiológicos? ¿Entonces por qué tengo la sensación de estar fuera de lugar, descolocada?
Ni caso, otra vez un ataque agudo de desahoguitis. Me preocupa esta exhibición pública de mis pensamientos, antes no hacía este tipo de cosas.

miércoles, 14 de enero de 2009

I'm still alive

Sí, sigo viva y esas cosas. Lo que pasa es que tengo poco tiempo para pensar en qué escribir aquí, no me gusta escribir por escribir (exactamente lo que estoy haciendo ahora) y por eso hace días que no subo nada. La explicación es sencilla: estoy atascada con un trabajo del máster, yo escribo y escribo y nunca me gusta cómo queda. Quería que quedase como un bonito artículo de revista literaria pero doy vueltas y vueltas... Y nunca llego a ninguna parte, no sé unir las partes, me parecen dispares aunque realmente, visto desde fuera no lo son y tienen mucho que ver. Puede que lo que ocurra sea que tantas cosas, tantos cambios de chip al día no sean buenos: no puedo estar inmersa en una clase sobre organización de proyectos y de repente a los 15 minutos en una clase de pedagogía bastante cutre y ramplona. Al menos aprobé la primera parte de CAP, la segunda la odio: el profesor se cree en posesión de la Verdad Universal, el angelico. Como soy una postmoderna de mierda no soporto las verdades universales.
En fin, que esto sólo era una explicación de mi ausencia y acabó siendo un desahogo en toda regla.

sábado, 3 de enero de 2009

Publicidad engañosa





Creo que si se hace click, se agranda la imagen. Y no, no soy dibujante, soy filóloga, por eso dibujo mal y por eso no me pagan por dibujar (por si alguien tenía dudas). El caso es que el otro día, en la estación de autobuses reparé en un anuncio que decía "Próxima apertura", era de una tienda de discos, películas, etc... de segunda mano y en grande venía escrito "Cómics". Como no soy nada friqui ni me gustan los tebeos ni nada, pues me pasé ayer para gran decepción. Tenían muchos vinilos y muchos adolescentes modernillos mirándolos. Al principio me sentí un poco fuera de lugar, yo ni siquiera tengo dónde poner mis vinilos (sólo tengo tres: el Dark side of the moon de Pink Floyd, el Burn de Deep Purple y el Long live ronk'n roll de Rainbow, me costaron 9 euros los tres en un mercadillo de Navidad alemán, jiji, ¿quién se resiste a esos clasicazos?)), y las pelis, ejem... no me las bajo de internet ni nada... En fin, que los comics no aperecían por ningún lado, hasta que reparé en un caja mohosa que había debajo de la estantería de los dvds. Allí estaban los famosos "Cómics", una caja con cuatro tebeos: algunos mortadelos, algunos malillos de DC y un par de Ultimates de Marvel: dos Spiderman y dos Fantastic Four. Si habéis leído mi perfil, igual habéis visto que soy fan de los 4F (ahora diréis "buuuuh, son lo más rancio de Marvel, buuuh, buhhh, me da igual vuestra opinión, listos XD), me dije "Bueno, ya que estoy aquí igual me llevo un 4F, que, sí, ya lo leí en el ordenador y en versión original pero donde esté el encanto del papel..." Pues bien. Costaba 3 eurazos, y teniendo en cuenta que nuevo cuesta 3'25 ya me diréis vosotros. Publicidad engañosa, lo que yo os diga.

:)

viernes, 2 de enero de 2009

¡Por el año nuevo!

I wish I could remember that first day,
first hour, first moment of your meeting of me,
if bright or dim the season, it might be
summer or winter for aught I can say;
so unrecorded did it slip away,
so blind was I to see and to foresee,
so dull to mark tha budding of my tree
that would no blossom yet for many a May.
If only I could recollect it, such
a day of days! I let it come and go
as traceless as a thaw of bygone snow;
it seemed to mean so little, meant so much;
if only now I could recall that touch,
forst touch of hand in hand - Did one but know!

Ch. G. Rossetti
¡Feliz año a todos! ¡Vivan los años impares! Y feliz cumpleaños a este blog, que cumple un año, quién lo iba a decir. Este año no hubo propósitos de Año nuevo, porque cada año no se puede planificar sino día a día, así que más que meta, más que objetivos, anteayer hice una lista de buenos de deseos para todos aquellos que me rodean: seguir como hasta ahora, encontrar otra falange humana (suena chungo, pero no tanto si eres paleontólogo), conseguir esa (y no otra, aunque si es otra bienvenida sea) beca, ir a trabajar a Madrid, seguir tan bien en Yankeelands, que renoven los contratos y que sepamos, de pronto, que queremos hacer ésto y no lo otro.
Mis buenos deseos para el nuevo año.