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martes, 30 de marzo de 2010

Más de lo mismo

Ya sé que llevo todo el mes muy muerta y desaparecida. Mis motivos tengo, no creáis. Últimamente me siento como una especie de goblin furibundo que sale de su madriguera para maldecir con el puño en alto cuando pasa algo que le cabrea. Pero, como dicen los de Dixebra, hay lluchar, hay que siguir mirando pa lantre, etc... A lo peor debería dejar de escuchar música mientras escribo, me temo que no me deja pensar con claridad (sobre todo si es una mitiquez como "Mañana fría", que seguramente conoceremos los asturianos y ya).

A lo que iba: sé que me repito más que el ajo y que debería dejar de leer El País, pero es que es el periódico que compran en casa y a mí me encanta leer el periódico los sábados por la mañana. Así que este sábado me encontré con una entrevista al profesor Mainer a raíz de una nueva Historia de la Literatura Española que publica la editorial Crítica en nueve volúmenes. No sé en otras universidades pero en Oviedo solemos (o más bien solíamos, ahora no sé) usar la Historia y Crítica de la Literatura Española para preparar nuestros exámenes. Pues bien, caballeras, señores, Crítica vuelve a hacer una Historia de Literatura Española en nueve volúmenes pero esta vez la coordina este señor en vez de Francisco Rico. Como no conozco personalmente a ninguno no puedo decir si estará mejor o peor, sólo que a mí me suena a más de lo mismo porque si mal no recuerdo ambos participaban en la anterior y según la lista de colaboradores (en masculino no genérico, no nos engañemos, la proporción 1 a 10 no da para masculino genérico) en esta nueva colección participan más o menos los mismos. Yo no sé hasta qué punto influye la editorial en la selección de autores pero está claro que algo falla cuando los mismos señores de 70 años siguen siendo nuestra avant garde en el mundo de las Humanidades. Abran paso a los jóvenes, por favor. No digo que estas personas no sepan lo hace ni mucho menos pero por mucho que se esfuercen en cambiar sus puntos de vista siempre les faltará esa nueva perspectiva que tenemos los que hemos nacido, crecido y vivido en una democracia (y que muchos ya llegamos a los 30 y los pasamos, yo no, pero los hay que sí). Y no estoy desautorizando para nada a nuestros mayores (de hecho, a mí este señor me pareció muy majo en la entrevista y entiendo perfectamente que si una editorial le encarga un trabajo así lo acepte), me estoy metiendo con las editoriales (que conste) que siempre nos dan más de lo mismo. Siempre diciendo que los jóvenes somos el futuro y yo no he dejado de sentirme en ningún momento en standby, siempre soy demasiado joven o cuano ya no, no hay trabajo ¿cuándo vamos a tener nuestra oportunidad, a los 50? No es justo. Los tiempos cambian. O eso queremos creer, por favor.
Otra cosa que me fascinó de esta entrevista y de la que no puedo afirmar ni desmentir nada porque con los periodistas ya se sabe... es la falta total de autoras en las declaraciones del profesor Mainer. Tal vez él las citara y el periodista no las considerase de la talla de Javier Marías o Álvaro Pombo a los que cita varias veces (mein Gott, Marías me da arcadas). O al tipo este de la nocilla que a mí ni fu ni fa y eso porque no lo leí que si no seguro que fa más que fu. Por lo visto las escritoras española no existen, o eso nos quieren hacer creer. A la literatura española le falta imaginación, por eso nos gustan tanto los autores hispanoamericanos. Estoy divagando pero ¿quién dijo que esto fuera post serio?
Finalmente diría algo más en relación con el comentario sobre la literatura para adolescentes que hay en la dichosa entrevista pero ¿para qué? Si la estrechez de miras de los españoles ya la conocemos todos los que leemos esto. En cualquier caso creo que al adolescente al que le gusta leer lo mismo lee a Stevenson o a Verne que cualquier porquería para adolescentes (de hecho, confieso que yo no leí al escocés hasta ser bastante mayor, a Verne sí). No se plantea lo educativo que vaya a ser el libro sino lo entretenido que lo vaya a tener, creo yo (que fui adolescente hace no tanto). También, como joven a la que no hace diez años que dejó atrás este periodo de su vida, opino que hoy en día los libros de Robert Louis Stevenson no tienen tanta cabida en el imaginario común de un/a adolescente español y por eso no se leen tanto. Sobre quién recaen las culpas es algo que ya no sé.

Link a la entrevista para quien tenga interés.

lunes, 1 de marzo de 2010

Mitologías modernas, vol. I: La inteligencia

Lo primero de todo será decir que no soy psicóloga, ni psiquiatra, ni nada por el estilo. Mis nociones de estos campos se reducen a un par de asignaturas que cursé durante mis estudios de doctorado, así que no soy una experta en la materia (repito para los que hayan llegado tarde: soy filóloga)y estos es más un reflexión personal desde mi propia experiencia.
Todo esto me viene por una cosa que me llama mucho la atención en las TV series que nos venden los yankees: la sublimación de la inteligencia como si fuera algo mesurable: "Oh, es que tengo un CI de 190 y por eso soy infeliz" o "por eso soy infalible en cualquier cosa que me proponga, eso sí soy un/a gilipollas integral, pero como soy so smart tengo impunidad". Es algo que siempre me ha llamado la atención, desde pequeña. Desde luego pienso que no es un actitud muy inteligente crear diversas clases de persona dependiendo de la inteligencia (que es algo, repito, que no está muy claro cómo funciona ni cómo se mide). Ayer, estaba rebozándome en el sofá a las tantas de la noche y me dio por ver House, el capítulo iba sobre un tipo que era tan, pero tan listo que tenía que drogarse para poder vivir feliz con su mujer; el buen señor, además, en sus ratos libres de dedicaba a diseñar medidores de partículas subatómicas por diversión. Lo peor no es lo absurdo de la historia sino que a todos los demás les parecía lo más normal (lo de drogarse para aguantar a su mujer). Llegaba un punto en el que el angelico le decía a uno de sus médicos algo como "verá, nuestro CI (el de su mujer y el suyo) se difencia en más de 91 puntos, hay menos diferencia entre ella y un mandril que entre ella y yo, ¿entiende cómo me siento?" y el médico tan feliz. Yo le hubiera partido la cara. Por lo visto lo superdotados norteamericanos son una especie de semidioses que están más evolucionados que resto de la especie, se les perdona todo y además no hacen caca ni se tiran pedos; acostarse con otro ser de su misma especie les resulta repulsivo porque ellos son demasiados listos para semejante bajeza. Éste es un ejemplo, pero no me digáis que no habéis visto un montón de cosas similares en diversas series y películas made in yankeeland.
Desde mi punto de vista ésta es una cuestión educacional, en España, creo recordar que saques lo que saques en el test de CI vas al cole con los demás niños (antes te adelantaban cursos, pero iban contra una socialización insana del /de la niño/a, no se hace desde los 80) para que aprendas que eres uno más, como el resto, porque ser más inteligente es una característica más de la persona y no la que define a un ser humano. No digo que vaya socializarse igual que el resto de los niños, se van a aburrir en clase, van a sacar malas notas hasta que descubran algo que los interese, van a sentirse solos, etc..., pero al menos son personas, no una especie de superhéroes de la mente del siglo XXI. Estoy intentando poner un ejemplo de personaje superinteligente español o europeo y no se me ocurre ninguno (que no sea paródico).
En fin, que ser más listo no te hace más valioso ni mejor persona y mucho menos hay que perdonártelo todo. Hay que luchar como el resto de los seres vivientes y con una trabas muy similares.

Ps. Por cierto, ahora que releo el texto, recuerdo que otra serie americana, Fringe, uno de los protagonistas (el del CI de 190) habla ochocientosmil idiomas y todo ello por ciencia infusa, como si por ser listo nacieras aprendido. Vale que es ficción, pero no sé, hay unos límites para el pacto de ficción con el receptor. Lo dice alguien que habla cuatro idiomas y tiene unos pocos punto menos en el dichosos test.

martes, 9 de febrero de 2010

Avatar

Lectora o lector: antes de leer advierto lo siguiente, este post no tiene nada que ver con la película de James Cameron sino que el término "avatar" es empleado en el sentido de "transformación" de un@ mism@, de alter ego.

Todo empezó el viernes bien avanzada la tarde. Unos amigos y yo quedamos para cenar y celebrar mi cumpleaños (y el de otra de las participantes en el evento). Hablamos de miles de cosas, es lo que tiene verse poco, la distancia, el trabajo e incluso la vagancia, para qué mentir. Uno de los temas surgió con naturalidad, como el resto de la velada: "Oye, Countess, ¿has leído la entrevista que le hacen en Público a Lucía Etxebarría?". Aquí empezó el tema. Yo no había leído la entrevista, reconozco que soy poco dada a leer periódicos, los sábados tal vez pero no diariamente. Por lo visto a la pobre mujer la habían puesto a caer de un burro en los comentarios de la noticia además de que quien la entrevistó no debía saber mucho de literatura porque yo, que llevo unos años en esto, jamás había oído hablar de Mcbeth (me pregunto si será algún restaurante de comida rápida), ni sabía que Shakespeare escribiera novela. Al día siguiente busqué en google y ¡eureka! allí estaba la famosa entrevista. La leí. Me dolieron los ojos y culpo al periodista porque dudo mucho que Etxebarría, que es licenciada en filología inglesa (creo recordar), no supiera que Macbeth es una obra de teatro y no una novela. La verdad es que yo me esperaba algo más subversivo, más agresivo pero me encontré con una mujer que respondía a las preguntas que se le hacían con total corrección y ortodoxia (dentro de lo que suele hacer y no la culpo). Lo fuerte me parecieron los comentarios sobre su ego inconmensurable y su vida sexual y/o privada. Cómo le gusta a la gente meterse donde no la llaman, porque desde luego en la entrevista yo no vi un ego excesivo ni nada por el estilo, es más, todo lo contrario. Claro está que son libres de decir lo que les venga en gana pero un poco de coherencia por favor: imagínense ustedes una entrevista con Stephen Hawking sobre su trabajo sobre agujeros negros y los comentarios de la gente son sobre lo bien que le siente su nueva silla de ruedas. Sería absurdo ¿no?

Creo que la gente se está cebando con la imagen pública de la escritora. Tal vez venga bien para las ventas, pero intuyo que a ella no le debe gustar mucho que se malinterpreten según qué cosas. Cada uno construye su identidad y su cuerpo como buenamente puede y/o quiere. Somos libres de hacerlo y punto (en este país es legal, al menos). Desgraciadamente hay una gran diferencia entre lo que es legal y la opinión pública. María Lejárraga decía hace casi 100 años que era perfectamente legal que las mujeres fueran a la universidad pero que pocas lo hacían porque ¿qué dirían sus familiares? Las llamarían sabihondas y pedantes y se reirían de ellas. Por suerte hubo algunas a las que no amedrentarons las burlas y estudiaron en la universidad pese a todo. Gracias a ellas. Con la imagen pública de Lucía pasa lo mismo: está bien ser como es pero vaya cómo se quejan los rancios de siempre. Si no os gusta, no miréis.
No puedo decir que me gusten sus novelas pero sólo he leído dos, sin embargo aplaudo la valentía con la que se enorgullece de ser mujer y de ser feminista. Merece todo mi respeto sólo por eso. Me parece muy triste todo el aluvión de críticas inmerecidas que ha recibido sobre todo porque sé muy bien que si en vez de ella, fuera otro (en masculino) quien hubiera dicho lo que ella dijo en la entrevista, hubiera sido una página más en el periódico. Aún recuerdo que no hace mucho un idiota redomado escribía en El País que las feministas nos creíamos mejores que los hombres. Me alegra saber que hay alguien del mundo de las letras que no lo cree y además lo dice. Ya basta de "yo no soy feminista pero...". Ya basta de malentendidos. Ya basta de juzgar a alguien por su género (porque si Lucía se llamase Martín a ver cuántas y qué cosas se dirían de él). Ya basta de juzgar a alguien por unas declaraciones desafortunadas, todos nos equivocamos y todos tenemos derecho a ser libres en nuestro pensamiento.

Insisto, como hice en la entrada de noviembre de 2009, en que por lo visto ahora lo "progre" es ser "regre", qué le vamos a hacer. Alguien tiene que pagar el pato, ¿no?

lunes, 25 de mayo de 2009

Crawling Chaos

Ya sé que hace semanas que no publico nada en el otro blog. Escribir ficción es más difícil de lo que parece si no se quiere escribir al azar, a lo que salga. La escritura automáticas tiene sus ventajas y sus handicaps. Creo que mis mejores relatos han salido del tirón (o casi) pero siempre partiendo de una idea primera, escribir por escribir... Pues no. Para eso está este blog, para eso está este texto o el cuaderno negro. Aún así yo no puedo evitar sentirme culpable. No soy tenaz y debería serlo, me dejo llevar por dudas y dudas. Pienso que nada de lo que escribo merece la pena, pero también pienso lo contrario. Tengo decenas de relatos a la mitad, los desprecio. Me parecen vulgares. Y sin embargo, luego veo que se publican antologías de "jóvenes narradores" y en fin. No sé de qué me acomplejo si peores son ellos y ahí están sin pudor alguno. Quizá sea como dije el otro día: me da miedo que me veáis. Aquí no, así no, porque soy yo la que controla todo lo que escribe lo que dejo y lo que n odejo ver. Desgraciadamente no es así con la ficción, allí sale lo que tenga que salir y si alguien se ríe de mis relatos de unicornios me hunde (no mucho, porque para eso estoy preparada, depende quién se ría). Por lo menos he aprendido a no escribir para mí, porque lo escrito si no se comparte no tiene sentido. Ya sabéis: lo personal es político, etc.

sábado, 16 de mayo de 2009

Cómos y porqués

Si este trasto me dejase poner subtítulos, el de este texto sería algo así como: "de cómo y por qué llegué hasta aquí". Con "hasta aquí" no me refiero a este blog, porque esto va a ser un crónica de mi último año y este blog tiene más tiempo. "Hasta aquí" se refiere a todo lo que he aprendido a lo largo de este año que está casi a punto de cerrarse.
Por supuesto, este año ha aportado muchas cosas, pero esto no es, ni muhco menos, un final de ciclo definitivo. Dentro de unos meses tendré opiniones y puntos de vista nuevos. Si hay algo que he aprendido en estos tres o cuatro últimos años es que nunca se deja ni de aprender ni de empezar de nuevo.
Quería articular el texto un poco a la manera de double voiced discourse, de manera que mi relato vital quedase un poco literario. Lo literario, le pese a quien le pese, se lee mucho mejor y a mí me gusta que al leerme se me entienda (que no "comprenda" o "comparta mi punto de vista"). De todos modos, lo del double voiced discourse no debe enterdese sensu stricto porque la teorías sólo son para o bien aplicarlas o bien adaptarlas a tus propios fines, al menos la teorías literarias. Yo quiero contar mi experiencia post-fin de carrera para quien le pueda servir/interesar.
En realidad es mucho más complicado que contar sólo lo ocurrido el último año, que no es poco. Todo tiene un origen más profundo y mentiría si dijese que todo empezó hace un año. Para ser sincera no estoy segura de cuál es el principio, así que contaré por alto lo que se me vaya ocurriendo. Sí, esto también es un stream of consciousness. A los seis años decidí que mi color preferido era el azul, a las demás niñas les parecía muy raro porque el azul "era un color de niño". Yo no veía la diferencia entre que te gustara el azul o el verde, si eso tenía o no connotaciones de diferencia genérica. He sido siempre un niña rara, lo reconozco. A veces con voluntad de serlo, otras inconscientemente. También he sido una adolescente rara que se compraba ropa de muchacho porque le gustaba más que la muchacha. A mis amigas les parecía raro, pero una vez con la ropa puesta a nadie le chocaba ni yo parecía un chico. La vida está llena de símbolos y rituales: a nadie le parecía rara mi camiseta amplia hasta que veían a un chico que llevaba igual. Si no lo veían, sólo era una camiseta, si lo veían, yo iba travestida. Símbolos.
Hace unos años, cuando aún estaba empezando la carrera, me compré un libro sobre teorías críticas/literarias contemporáneas. Me gustó mucho porque daba un panorama general muy bien explicado. En ese libro se hablaba de la teoría feminista por la que yo siempre he sentido simpatía, pero que no siempre he llegado a comprender del todo. Sentí curiosidad y me compré El segundo sexo, me gustó mucho pero me gané las burlas de much@s compañer@s que me hicieron las típica broma de la quema de sujetadores. Les diré una cosa si están leyendo esto: esa anécdota no existió nunca, lo único que se tiró fue, simbólicamente, un sujetador a la basura. Nada de fogatas. A pesar de todo, es interesante ver cómo se ha formado el mito de femiista quema-sujetadores y sin depilar. Todo mentira, si yo no me depilo (que lo hago a veces) es más por comodidad que por principios. Me da pereza y duele. Sólo lo hago para ir a la playa o a nadar, que se va mucho más a gusto sin pelos. Es todo una cuestión de elección, cada una/o se depila cuando quiere. Cada una/o hace con su cuerpo lo que quiere. Mi cuerpo es mío.
Hace algo más de un año, una profesora nos comentó a los siete que íbamos a clase que la universidad organizaba un máster sobre Estudios de Género y nos dio el folleto. Confieso que a todos nos sonó de buenas a primeras a moralina política aunque debido a que todos (los siete) teníamos en gran estima a la profesora leímos amablemente el folleto. A mí me pareció interesantísimo, pero tenía muchas dudas. ¿No era mejor hacer el doctorado de toda la vida? El máster duraba dos años en vez de uno y tenía 120 créditos frente a los 30 del doctorado. Exigía mucho más, pero también tenía algo interesante: estancia de un semestre en un país que no fuera España. ¿Qué quería hacer yo? ¿No era eso huir un año más de la decisión sobre qué hacer con la tesis doctoral? No sé si aún hoy estoy preparada para saberlo. No tengo ni idea.
Al final, claro está, acabé haciendo el máster, que me trae a ún hoy muchos quebraderos de cabeza burocráticos. De hecho, aún me queda la estancia de seis meses en UK (que fue lo que elegí). Sin embargo no me arrepiento, en general, de haber decidido dedicarme a Estudios de Género. Realmente he aprendido muchas, muchísimas cosas que no hubiera aprendido si no lo hubiera hecho. Aún es pronto para saber el alcance. Ha habido momentos buenos y malos, como todo en esta vida y confieso, además, que mucho de lo que aprendí fue más por mi cuenta que por las magistrales clases impartidas (que algunas sí fueron realmente buenas, todo hay que decirlo). Sí, puedo decir, que a nivel personal, he abierto todo un mundo de posibilidades. A nivel profesional no tanto, nunca se sabe cómo acertar :)
Ahora sólo queda esperar lo que venga. Aprovechar y seguir yendo hacia delante, como siempre, una y otra vez. Positivamente y negativamente dependiendo del momento. No me gusta cómo ha acabado este texto, pero me tengo que ir a preparar la comida. Ha queda muy happy, y en realidad no era eso lo que quería transmitir, también estoy decepcionada porque he aprendido sola, pero también es bueno que te enseñen.

lunes, 11 de mayo de 2009

Palabra de Nimúe

No sé muy bien por qué estoy escribiendo esto. En realidad llevo varios días con ganas de hablar un poco de mí, como un desahogo o algo así. No sobre mí en general sino de qué es para mí escribir tanto aquí como en el otro blog como los ensayos que escribo por cuestiones más académicas. No es lo mismo escribir un ensayo que aquí, ni es lo mismo escribir aquí que en mi cuaderno (no puedo llamarlo diario, es más un lugar donde anoto las cosas según se me ocurren, no suele ser muy coherente). Hay diferentes modos de escribir en una sola persona. Hace poco leí que la obra de un/a autor/a hay que examinarla individualmente para luego extrapolarla a un momento histórico y ver qué rasgos comparte con otras/os autoras/es de ese tiempo y de otros. Creo que la idea es de Anette Kolodny, pero no me hagáis caso. Yo no creo que mis escritos sean "una obra", pero ahí están. Pienso mucho en ellos.
Para ser sincera confieso que escribo desde más o menos los ocho años. Recuerdo que a esa edad publicaron una poesía mía en la revista de mi colegio y ¡qué orgullosa me sentí! Muchos cuentos los escribí en mi cabeza por eso siempre he sido un poco Bastian Baltasar Bux. Me daba (me da) miedo escribir porque en cada palabra dejo un poco de mí, me descubro. Eso no quiere decir ni mucho menos que lo que escribo sea necesariamente autobiográfico, aunque no puedo evitar pensar que en cierto modo sí. Pero sí esa timidez, ese miedo a descubrir una parte vulnerable de mí misma, me echa para atrás a la hora de enfrentarme a un texto. Con los ensayos cada vez es menor, pero es un género mucho más impersonal que mis cuentos o mismamente este texto. Me choca bastante lo paradójico de esta relación: por un lado me da miedo mostrarme pero tengo la necesidad de hacerlo. Muchas veces pienso que no debería tener esos deseos tan de pavo real. También creo que el deseo de escribir no tiene nada que ver, pero ahí está la vocecita de la conciencia diciéndome: "sé humilde, sé humilde". De un tiempo a esta parte pienso que tal vez si en vez de mujer fuese hombre no me daría tanto miedo porque no sentiría la necesidad de ser humilde de esconderme en un rincón. Tal vez me equivoque, pero lo que sé es que necesito a Nimúe que soy yo y no lo soy.
Nimúe es la parte de mí que quiere creer que es algo más que una pobre chiflada que ha leído demasidas novelas. Nimúe no necesita parar el tiempo de vez en cuando y volver atrás a hace unos años y poner ese disco que me gustaba tanto a los catorce años y del que me sé todas las canciones, ni prepararse un colacao calentito con galletas mientras ve series en versión original. A Nimúe no le avegüenzan esas cosas porque, sencillamente, no las hace. Ésa es otra, con otro nombre más vulgar y otras actividades igual de vulgares. Como la Promethea de Alan Moore.

domingo, 3 de mayo de 2009

Orgullo freak

-Me llamo Nimúe tengo 24 años y soy friqui. Lo escribo con "q" porque soy una purista del español, no puedo evitarlo. Me gusta que la palabra sea un anglicismo porque hace que, a pesar de ser un adjetivo, sea de género neutro. Así tenemos "una friqui" y "un friqui". Volviendo al tema: soy friqui y además feminista y estoy muy enfadada (a las feministas nos suele pasar a menudo, tomáoslo con humor, yo lo hago).
-¿Por qué estás enfadada (otra vez), tita Nimúe?
-Pues porque debería dejar de leer el periódico, siempre que lo hago me pongo de muy mal humor. Y si además añadimos a la ecuación los suplementos varios que suelen venir los fines de semana pues ya ni os cuento. El Babelia ya no lo leo porque me da dolor de estómago, por ejemplo. Esta mañana, ir más lejos, hojeaba uno de esos magacines domingueros cuando me encontré con una mini-entrevista a un tipo que acaba de publicar un libro sobre el orgullo friki (él lo escribe "k"). Es normal que a la hora de intentar definir a los friquis haya confusión, es una palabra que está de moda. Yo misma llamo friquis a mis compañeras de clase, a mis amigos de la facultad... Un par de ejemplos:
-Oye, Cris, al final ¿de qué vas a hacer el trabajo para el curso de Cine?
-De las mujeres opuestas (rubia/morena, etc.) en las películas de David Lynch.
-¡Qué friqui, por dios!
-Y tú, Nimúe, ¿de qué lo vas a hacer?
-Ná, de estereotipos de género en la saga Star Wars (las dos trilogías y la peli de 3D).
-Y luego la friqui soy yo...


O también:

-Nimúe ¿qué llevas en esa bolsa?
-Pueeees... Me he comprado el caza de la República de Lego...
-Creí que eras fiel a Playmobil.
-Bueno que también me gusten los Lego no quiere decir que ya no me gusten los Playmobil.
-¿Sabes? Yo en mi casa tengo montado Hamlet con el castillo medieval.

Además de esas aficiones un poco raras: coleccionismo de clicks de playmobil, lego Star Wars, cosas de Star Wars (¡lo confieso!), tebeos de todo tipo y condición, y muchas más... Tengo otras más o menos igual de inquietantes pero mucho más respetables como la poesía rusa o la literatura inglesa del siglo XIX (sobre las que también escribo ensayos). Hasta aquí bien. Todos tenemos alguna rareza. Absolutamente todos sin excepción. Lo que me enfada de todo esto es que caigamos una y otra vez en los mismos tópicos. En el suplemento de El País (en serio, voy a dejar de comprarlo) viene una mini-entrevista a este señor (el cual, todo sea dicho, no tiene la culpa de nada). El periodista (de cuyo nombre no quiero acordarme) le hace las típicas preguntas sobre el punto de vista del autor sobre el tema, etc. Todo muy correcto. Lo malo empieza con la sexta pregunta (si no me equivoco son diez) "¿Al 'friki' le va mal por definición con las mujeres?". Ahí es donde yo me cabreo. ¿A qué viene esa pregunta? ¿Es que las mujeres somos todas iguales y por definición no-friquis? A eso lo llamo yo caer en el tópico. Vale que es una entrevista que no va a leer nadie (menos yo, por lo visto), pero ¡coño! a mí me parece mal, es más, me molesta. Y el buen tipo del libro le responde que cada vez hay más tías amantes del manga y que él, además, se ha casado y su mujer lleva bien sus fricadas. ¡Muy mal! ¡Pues no debería! Si mi novio saliera por ahí diciendo eso, yo lo dejaba ipso-facto. ¿Cómo que yo aguanto sus fricadas? ¡Y él las mías, no te jode! A esa respuesta también la llamo yo caer en el tópico. Las mujeres somos friquis, algunas por lo menos. Me enfada que la imagen de friqui sea un tío gordo con gafas leyendo tebeos. Yo soy una tía con gafas leyendo tebeos -no sólo manga- y escribiendo ensayos serios sobre Star Wars (en lo de la gordura estoy trabajando aún). Me molesta que una palabra neutra se convierta porque sí en masculino genérico.

Esto pretendía no sonar muy enfadado, pero amiguitos, el que no llora no mama. O algo.

lunes, 27 de abril de 2009

Dobles filos y publicidades

Esta tarde se planteó en clase el tema de la publicidad y la imagen de las mujeres. La verdad es que el tema no venía muy a cuento pero a mí me parece muy interesante. La publicidad es un arma de dos filos: por un lado los/as publicistas conocen muy bien a la gente a la que le venden el producto y saben muy bien cuál es la fibra que hay que tocar, por otro es un negocio y punto. A mí me da un poco de vértigo, yo estuve a punto de estudiar publicidad en mis años mozos (más mozos). Menos mal que no lo hice. Con lo feliz que soy yo con los estudios de género o como se llamen XD. Al grano: hablamos de la campaña de Dove.
Ésta es la campaña con la que Dove lleva ya unos años. Había dos opiniones contrapuestas entre mis compañeras: unas decían que qué bien que una marca de corméticos se preocupa por mostrar a unas mujeres normales en sus anuncios, gente con la que las potenciales compradoras nos podamos identificar. Las otras decían que no es más que una estrategia publicitaria, que la media no representa a la mayoría y que por qué no poner una mujer de 180 kilos. Creo que que los dos bandos tienen una parte de razón. La media no representa la mayoría -¡ni mucho menos!- pero sí es mucho más democrática que las imágenes de modelos jovencísimas y delgadísimas que nos pasan por delante de los morros la mayoría de firmas cosméticas. Yo mido 1'72 y peso 62 kilos ¡claro que me identifico más con las chicas de Dove! No voy a comprar sus productos sólo por eso (faltaría más), aún así se agradece la inciativa porque es un paso adelante (muy chiquito, seamos realistas) en la visibilización del cuerpo femenino, de loS cuerpoS femeninoS, tal y como son sin mitos de por medio. Eso sí, es una estrategia publicitaria, una muy buena.



En fin, no es un texto muy lucido, pero durmiendo 6 horas y trabajando casi 10 no se puede esperar más. Eso sí, hoy estoy mucho más positiva que ayer. Yuju.

domingo, 26 de abril de 2009

Dividida

¿Por qué todo son porqués? Tengo la sensación de estar estancada. ¡Ay! La realidad... La realidad nunca es los textos escritos. Acabo de leer en un libro que compré el jueves cosas maravillosas sobre el centro en el que estudio, sobre sus profesoras... Cuando convives con ellas te das cuenta de que nunca el león (la leona) es tan fiero (fiera) como lo (la) pintan. Nunca. Y eso no pasa sólo con el Centro de investigaciones feministas, ni con los seminarios de Mujer y Literatura. Ahora mismo estoy cabreada porque el libro en cuestión habla sobre literatura española y crítica feminista, pero no citan a la única hispanista de dicho seminario (que no soy yo, ¿eh?). No sé por qué, pero en mi universidad la literatura anglogermánica y la iberorrománica están distanciadas. Bueno, sí sé por qué: en realidad todo es un círculo del eterno retorno. En Anglogermánica hay una mayoría de mujeres que han tenido ocasión de estudiar en universidades foráneas, en Iberorrománicas hay profesores(as) en la misma situación pero no son mayoría de mujeres. Yo no puedo ni soñar hacer una tesis sobre una literatura en lengua hispánica que no sea española porque el dpto. de hispanoamericana piensa que la teoría postcolonial no es aplicable a hispanoamérica porque "hispanoamérica nunca fue una colonia de España, eran nuestros hermanos..." (juro que oí esta frase a un catedrático). Seguro que no les preguntó a los americanos. Seguro que la cita "The language of these 'peripheries' was shaped by an oppresive discourse of power. Yet they have been the site of some of the most exciting and innovative literatures of the modern period and this has, at least in part, been the result of the energies uncovered by the political tension between the idea of a normative code and the variety of regional usages" (Ashcroft et alia., ¡¡¡1989!!!) no les dice nada. Y sin embargo, yo lectora de literatura americana en español creo que se cumple punto por punto. No hay más que investigar en la historia de la formación de las naciones allende los mares, si tan hermanos eran ¿por qué se independizaron? Y no es sólo eso, también está el concepto de identidad colectiva y de identidad nacional. Pero ¿para qué vamos a molestarnos? Si estamos la mar de cómodos en nuestro despacho leyendo el periódico y criticando a las feministas por feministas y por trabajar más allá de sus competencias (matizo: de sus inútiles competencias). El problema de la universidad son sus empleados, pero éste es un problema que llevaría un examen más amplio que un post dominguero e improvisado.



Empiezo queriendo hablar de la negrura de mi futuro y acabo criticando el dpto. de hispanoamericana de mi facultad. Yo soy así ¿qué se le va a hacer?

domingo, 15 de febrero de 2009

Me decían antes que por qué no actualizo el blog. Bueno, pues aquí está la respuesta (así mato dos pájaros de un tiro): porque estoy HARTA.
-¿De qué estás harta, Nimúe?
-Pues estoy HARTA (que no es lo mismo que "harta") de todo. Del blog (aunque esté aquí escribiendo), de tener que pensar todo lo que escribo en él, de pensar que tal vez lo lea alguien que me conoce pero no lo suficiente para interpretar bien mis opiniones, harta de escribir trabajos para el máster, harta del puto sistema MLA, del Harvard y de las citas al pie de página con sus latinajos y su caos perpetuo. Harta de que mi padre sólo compre El País, de que el Babelia me dé auténticas ganas de vomitar, de los "intelectuales de izquierdas" (¿de derechas existen? ¿en serio?), de lo políticamente correcto, de las putas librerías de NY que parece que curarán nuestra ignorancia con una sola visita, lástima que los estudiantes pluriempleados no tengamos ni tiempo ni dinero para viajar, ¡no te jode! Qué harta estoy. Estoy HARTÍSIMA.
Y mañana a dar clase a las 9... Genial. Soy superfeliz.



De mayor quiero ser caballero Jedi. Mola más.

lunes, 9 de febrero de 2009

¡Por el nuevo año! (II)

My heart is like a singing bird
whose nest is in a water'd shoot;
my heart is like an apple-tree
whose boughs are bent with thick-set fruit;
my heart is like a rainbow shell
that paddles in a halcyon sea;
my heart is gladder than all these,
because my love is come to me.

Raise me a daïs of silk and down;
hang it with vair and purple dyes;
carve it in doves and pomegranates,
and peacocks with a hundred eyes;
work it in gold and silver grapes,
in leaves and silver fleurs-de-lys;
because the birthday of my life
is come, my love is come to me.

Ch. Rossetti, A birthday

Gracias a todos por los mensajes, las llamadas no contestadas (sí, nunca tengo el móvil conmigo, yo soy así), por los post del facebook, la cena del sábado, los regalinos (mascota del facebook incluída) y por ser vosotros. ¡Qué majos sois!


Sabíais que no podía ser de otra manera y que el poema tenía que ser éste a pesar de que lo puse ya cientos, miles de veces aquí (bueno sólo una). Lo que es una pena es no poder poner la versión musical que hice de él (yo cantando con la guitarra, creo que Caótica sí lo vio).


Esto es una mierda de entrada pero entre que estuve cinco horas dando clase (dos de ellas cobrando ¡yuju!), que me levanté a las 7:30 (y me acosté a la 01:00) y los libros/juegos/videojuegos nuevos no doy a basto. Eso sí, seré una experta en literatura femenina inglesa.

domingo, 1 de febrero de 2009

Cuando las hormonas suben, la mala leche también

Hace tiempo que quiero escribir un post como éste: en realidad, no estoy en absoluto segura de cómo quedará (porque sí, una vez más estoy improvisando) y además lo borraré a los dos días si me arrepiento mucho de lo que escriba. No me toméis muy en serio.
Hoy querría escribir sobre blogs, ese invento del siglo XXI. A ver qué sale. Más concretamente querría escribir sobre qué hay detrás de los blogs, en el making off. Lo primero será decir que, evidentemente, éste no es mi primer blog. Es el primero de este tipo que dura más de un año actualizado regularmente y me siento bastante orgullosa de él (estúpidamente orgullosa). Antes tuve otro blogger como éste, cuando aún era blogspot (¿o es al revés?) pero no era nada muy serio, también tuvo uno con tiras cómicas, y otro con trabajos made in Germany. He olvidado las contraseñas de todos. Soy lo peor. También tuve fotolog, tres en concreto: el primero hecho en plan "a ver de qué va esto" que es el que más duró, uno sobre mi playmobil Robin y sus amigüitos (con ése me divertí mucho, me da pena no seguir por falta de tiempo/espacio) y otro con dibujos y texto en plan éste. A veces me gustaría subir dibujos, por desgracia no tengo ni talento ni tiempo para esas tonterías.
El blog de los dibujos es el que más enjundia tiene: en mis años de intrépida internauta tuve épocas en las que para matar el tiempo leía blogs de otras personas. Descubrí muchas cosas, entre ellas:
a- Hay personas que me divierte leer por razones varias (algunas que no alcanzo a comprender).
b- Hay personas que cuentan su vida como si fuera lo más -¿cómo llamarlo?- ¿interesante? ¿cool?, bueno, creo que me entendéis. Ésos me aburren, aunque reconozco que me divierten las fotos, sobre todo cuando conoces a la persona que hay detrás. Jajajaja.
c- Hay personas que se creen que saben de tu vida leyéndote. Se equivocan. Siempre. Todos somos más complejos que lo que demostramos en los cinco o seis minutos de reflexión sobré qué vamos a escribir. A veces ni lo pensamos, como yo hoy sin ir más lejos.
d- Los trolls existen y a mí me encantan (ahí sale la finesa que vive en mí).
Como iba diciendo más arriba mi blog de dibujos me llevó a otros blogs de dibujos: algunos me divirtieron mucho, mucho. Otros me gustaron a nivel estético... Hay gente con verdadero talento en la red. Pero, desgraciadamente dicha red en muy amplia y una cosa que me dio (y me da) bastante repelús de los blogs de dibujos (que suelen ser de mujeres) es la tendencia princesil de todas. ¡Ñoñas! Una cosa es ser sensible y otra ser cursi. La sensiblidad mola, la cursilería no. Otra tendencia es tintar los dibujos ñoños con textos sobre los interesante que es mi vida y lo intelectual que soy (pronúnciese "intelectual" con voz grave). Una cosa que odio de muchas chicas de mi edad y condición (mujer, blanca, veintitantos, clase media, con estudios universitarios e interés por el arte y la cultura) es que tengan complejo de Virgina Woolf. ¡No me malinterpretéis! Yo quiero mucho a V. Woolf, la adoro como escritora y como el personaje de transición victoriana que fue, pero hoy en día ya no tendría sentido ser "la excepción", la intelectual rodeada de varones inteligentes y mujeres interesantes pero no tan listas. Esa época ya quedó atrás, afortunamente. Las mujeres somos iguales y no rivales, coño. Cierto es que no te puede caer bien todo el mundo, pero... Además yo tengo manía a Foucault y su corte de afrancesados que no dicen más que palabras vacías ¿por qué los europeos tenemos esa tendencia a utilizar muchas palabras para no decir nada (soy consciente de que ahora mismo yo también lo estoy haciendo)?
Esa es una de las razones por las que dejé mi blog (mi fotolog de dibujos), qué cansinismo: parecía que todos los lectores de engendros como ése venían luego a mi blog (y me decían lo mismo...). Por eso me mudé, y fue una gran decisión: me gusta este blog y la gente que comenta en él (los que sólo léeis no sé, no sé quiénes sois), me gustan los comentarios buenos y los malos y me gustan los blogs que tengo linkeados y leo regularmente, también me gusta que todo el mundo pueda comentar. En fin.
Espero que sea el último de esta serie de textos cutres que subo últimamente. Tengo demasiado en qué pensar y yo quiero escribir aquí y compartir cosas, pero reconozco que últimamente sólo me salen cagarrutas.
Qué vida.

sábado, 24 de enero de 2009

Las paso destejiendo (Boceto para un relato)

Sí, claro que te contaré mi historia. Me alegra que quieras oírla, que yo recuerde nunca nadie me había preguntado antes. ¡Por supuesto que no es ninguna molestia! Me halaga que preguntes... ¡Pero siéntate, acomódate! Dejaré mi labor de punto: aquí las agujas y aquí el ovillo, que no se enrede. Muy bien, muy bien... ¿Por dónde empezar? ¡Ah, sí! Por el principio...

Como vez, ahora soy una anciana de cabello plateado, sin embargo en otro tiempo fui joven, muy joven y... ¿Hermosa? ¡No! Hermosa no, o tal vez lo fuera, la belleza está en los ojos del que mira. Como te decía, una vez fui joven, noble e idealista y creí que podría cambiar el mundo con mis acciones. Al final el mundo me cambió a mí, pobre ingenua que fui. Mi familia era noble y rica -de esto hace ya muchos años-, mi padre tenía fama de ser un sabio gobernador, esto, pienso yo, depende para quién. Mi madre era una santa todo el día en casa teniendo hijos, tuve siete hermanos: cinco mayores y dos más pequeños. Algunos de mis hermanos tuvieron un futuro que los hizo célebres, pero sobre todo, el más famoso fue mi hermano pequeño. El pobre, nació terriblemente deforme, cosa que a mi padre no le gustó: acusó a mi madre de serle infiel -porque él no podía haber engendrado semejante ser, él, El Perfecto, no-. Ordenó que se ocultara su nacimiento, escondió al niño de las miradas ajenas, lo alimentábamos dejándole la comida en la entrada de su guarida, el pobre creció como un animal. O eso quería en mi padre. Yo siempre me quedaba un rato con él, era un niño muy listo, todo un filósofo. Y sufría mucho, no entendía por qué era tratado así, aún así no nos odiaba.

miércoles, 21 de enero de 2009

Prejuicios, juicios y postjuicios

¡Nada de empezar como ayer! Nada de "decía Ortega y Gasset -perdonad el monotematismo noventayochesco- en La deshumanización del arte que los prejuicios son necesarios e ineviatbles para formarnos una idea de las cosas" (¿no es acaso ésta la misma forma de empezar que ayer? Ni en mí puedo confiar). Pues bien, en cierto modo Ortega tenía razón, no podemos evitar los prejuicios, evitar intentar hacernos una idea -aunque tal vez equivocada- de lo que tenemos a nuestro alrededor. No me voy a meter en si esto es causa de lo social o simplemente inherente al ser humano, aunque pienso -sin ninguna justificación, simple intuición- que es algo social. El caso es que los prejuicios existen, están ahí y no podemos hacer nada más que intentar no darles demasiada importancia hasta que dejen se ser prejuicios. Me refiero a que tú puedes pensar tal o caul de algo o alguien y después de un tiempo darte cuenta de que estabas totalmente equivocada/o o no. Son cosas que pasan.
Lo malo viene cuando los prejuicios estropean la dinámica de un grupo. Llevo unos días un tanto rayada (perdón por el coloquialismo) por todo esto. Ayer escribí el texto de los roles por esto. A continuación es todo una historia personal y una opinión también personal sobre el tema, si alguien se da por aludido lo siento mucho, aunque seguramente no nos conozcamos de nada: Sé que es cruel e injusto, pero hay gente que estaba mejor callada o en otro sitio. Esto también es un prejuicio, pero es agotador estar en un aula sintiéndote observada, sintiendo que cada movimiento puede encumbrarte o tirarte por los suelos. No. No tengo 15 años, ni 17. Ni siquiera 20 ó 21, estoy hablando de un grupo de doctorado lo cual lo hace todo más grave. Estoy cansada de tener que oír cuchicheos cada vez que alguien interviene en clase, harta de oír cómo critican injustamente a muchas profesoras (ya me cansaron cuando criticaron a la profesora inglesa que vino desde York a darnos clase pero el día que criticaron a mi directora de tesis me cansaron lo indecible, ¿cómo se puede juzgar a una persona por una hora de clase? Y lo que es peor ¿cómo se puede alguien poner a dormir -va en serio- en clase cuando somos un grupo de 15 personas todas ellas de más de 23 (entre 23 y 49 para ser exactos) años?). Yo, que soy una ingenua, lo reconozco, que aún tengo fe en la gente (sí, debo de ser algo estúpida), me metí en ese postgrado/doctorado/como se llame por vocación y voy y me encuentro esto. Lo normal es que te decepcionen las clases, pero en este caso es la gente la que no está a la altura. Si de algo me he dado cuenta en toda mi vida académica, sobre todo en mi vida universitaria es que no puedes esperar, al menos en una carrera de letras, un aprovechamiento inmediato de lo aprendido y -esto es muy importante-, lo aprendido muchas veces es más por experiencia personal que por el contenido de las clases en sí. Aún estoy sacando provecho a mi año erasmus, aún hoy me doy cuenta de muchas cosas que no hubiera aprendido si no hubiera vivido nueve meses en Alemania. Y hace ya más de dos años que me fui. Como decía antes: me cansan. Estoy muy ilusionada con muchas cosas de mi futuro inmediato (algún día debería hablar del miedo al futuro que tenemos los humanistas de vocación): mi memoria de licenciatura, que leeré en junio, mi nueva erasmus en UK (después de la experiencia con la profesora inglesa, que a pesar de las críticas, a mí me encantó), etc. Siento como un lastre terrible que arrastro cada tarde de 4:30 a 8, alguna compañera me ha dicho (sin saber de qué va mi memoria de licenciatura) que encuentra inútil aplicar la perspectiva de género a la literatura de otra época que no sea la actual, según ella lo importante es cambiar el presente. Eso es muy bonito, pero ¿se cree que va a cambiar ella el presente con su libreta de encuestas? Yo lo dudo mucho. Me molesta profundamente esa desvalorización del trabajo de otros, siempre yo, yo yo... Argh. Qué mala sangre me estoy haciendo ya de mañana, creo que cambio corto.
De momento.

lunes, 19 de enero de 2009

No sé dónde leí esta mañana que los españoles deberíamos dejar de ser tan Quijotes de la Mancha y ser más Alonso Quijano, más personas. Creo que fue Unamuno quien lo dijo pero ahora mismo no tengo ni idea. Es un problema grave cuando la gente que está a tu alrededor nota que tú ya no eres tú sino un personaje que habéis construído entre tú y ellos. En otro momento lo llamaría "performatividad", pero creo que no es el lugar adecuado, además casi puede decirse que acabo de llegar casa (hace escasos 20 minutos) y no tengo ganas de disertar sobre roles, etc. El caso es que estoy muy triste: nunca llegaré a saber del todo quién soy y mucho menos quiénes son los demás. Lo peor de todo es que los demás tampoco sabrán quién soy yo y muchos de ellos pensarán que sí: me aterroriza. Podéis decir "anda, ya, ¿qué más te da lo que piensen los demás de ti?". No es eso, es algo más profundo. Hasta qué punto puede hacerte sentir incómoda el personaje que eres en un determinado momento y ¿somos realmente nosotros mismos alguna vez? Es decir, si yo no estuviera pensando en que estoy escribiendo en mi blog, ¿escribiría ésto? Si esto fuera un essay para el máster ¿escribiría esto? ¿Hasta que punto se nos obliga a asumir ciertos roles? ¿Hasta que punto somos conscientes de ello? Es terrorífico. ¡Basta! ¡Basta!
A veces pienso que me equivoqué de época para nacer, que quizá debería haber nacido más adelante, pero ¿no es acaso el futuro más aterrador que el pasado? ¿No somos como somos debido a factores ambientales más que fisiológicos? ¿Entonces por qué tengo la sensación de estar fuera de lugar, descolocada?
Ni caso, otra vez un ataque agudo de desahoguitis. Me preocupa esta exhibición pública de mis pensamientos, antes no hacía este tipo de cosas.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

¿Por qué escribe usted?

Porque sí.


No se me ocurren más motivos. Éste es un experimento. No me sale bien. No era preguntarme a mí misma por qué escribo sino más bien que me lo pregunten y yo no escribo ¿cómo diabos me lo iba a preguntar alguien? Esto no es escribir, esto es un blog. Los blogs no son serios. En los blogs no se Escribe, se escriben cosas. Además hoy en día nadie Escribe de plena ocupación y los que lo hacen empezaron no haciéndolo. Escribir hoy en día no es serio. No es importante. No cuando eres joven, no cuando no estás maldito (ejem, ejem, N. deja tus temas fetiches). Ya estoy desvariando. Desvariar no es escribir, ¿desvariar=escribir? ¡Nunca! Debería empezar de nuevo. Preguntadme.
Ps. Pequeño y humilde homenaje a M. Atwood. (Prof. Race me está afectando)

miércoles, 12 de noviembre de 2008

¿Qué pasa cuando XX tiende a infinito?

Que se seca.
Ahora en serio. Éste es un tema serio; entre otras cosas porque voy a hablar de algo de lo que no estoy segura: biología.
Hace un par de días discutí con una compañera qué es y qué no es un construcción social que afecte directamente a si eres mujer, hombre o lo que sea. Pongamos un ejemplo: la mayoría de la gente cree que los síntomas de un infarto de miocardio son dolor y agarrotamiento en el hombro y brazo izquierdos. Pues no. Hace unos años (pocos) se descubrió que a nosotras, debido a la mayora carga de peso que soportan los pectorales, nos duele cerca del estómago. Tuvieron que morir muchas en urgencias de fallo cardiaco para que a alguien le diese por investigar por qué a todas esas infartadas no les dolía el brazo. La conclusión es que el discurso médico, hecho por seres humanos es una construcción social (y androcéntrica para más señas); de ahí que nadie se hubiese molestado en comprobar si hombres y mujeres reaccionamos físicamente igual ante el mismo problema. Por cierto, esto sigue pasando con otras enfermedades, pero no hablemos de medicina que me pongo de mal humor. Hasta aquí mi ejemplo.
Lo chocante fue que mi compañera defendía que la distinción de sexos no está determinada biológicamente y que ser XX, XY o lo que sea, es una construcción social que debería incluirse entre los roles sexuales de las teorías de género. He de decir que ni ella ni yo somos biólogas (por suerte para el mundo). Su teoría me resultó un poco extravagante, pero los franceses son así, todo el día rompiendo esquemas (mi compañera tiene complejo de Derrida). De todos modos, como ya he dicho no soy bióloga y como no tenía argumentos para defender mi tesis (la contraria que la suya) pues le dije que no estaba de acuerdo pero no le rebatí nada ¿quién soy yo para rebatir opiniones al fin y al cabo? Mi curiosidad científica que últimamente me habla demasiado me hizo consultar el tema con una experta en genética que me dijo que efectivamente somos XX, XY, XXX, XXY o mutaciones de adn que nos hacen tener características especiales impropias de XX o de XY, pero que son casos aislados y es casi imposible que se den. Me habló de mutaciones de adn y de supuesto teóricas para concluir que efectivamente, naces como naces y tus genes no los puedes cambiar. Aún así yo seguía sin una definición convincente que tirara por tierra (suena agresivo, la discusión no lo fue) su argumento. Estamos determinados biológicamente a ser mujeres u hombres o híbridos entre ambos (es triste estar determinado a algo, pero más triste es que lo puedas evitar y no lo hagas). Esta noche no podía dormir y estuve escribiendo este texto precisamente porque se me ocurrió la definición. Es tan sencilla que no sé cómo no se me ocurrió antes: el problema de mi compañera es que utiliza un sistema de opuestos aristotélico: hombre/no hombre, es decir mujer. Sólo hay que aplicar lógica difusa (no mucho) y añadir una tercera vía amplia. De ahí que: Sexo son aquellas características biológicas que sitúan al individuo en algún punto entre lo que se considera tradicionalmente mujer y hombre. Esto es que sexo es lo que hay entre Mujer___________Hombre incluyendo claro está, mujer y hombre (y la línea de en medio: 1=mujer, 0= hombre, 0'4=lo que sea).

lunes, 10 de noviembre de 2008

Raíz cuadrada de menos uno

Hoy ha vuelto una de mis grandes obsesiones: la raíz cuadrada de menos uno. Raíz cuadrada de menos uno no es un número real, es un número imaginario; es como dijo Leibniz (su faceta matemática mola, las otras no :P vaffanculo, Leibniz!) algo entre el ser y la nada. Algo que no existe más que en el papel, en las representaciones de circuitos eléctricos una representación nada más, una Vorstellung (los alemanes siempre tiene palabras para todo). Es pero no existe.
Me fascinan los números imaginarios. Creo que voy a volver a mis obsesiones paranoicas, llevo escamada desde septiembre cuando un día me sorprendí calculando el área de octógono dibujado según los cuadrados de la libreta... Lo peor fue que luego estuve calculando cuánto ocuparía un polígono regular si lo construyese usando el mayor número de lados tomando como base el lado de un cuadro de la libreta.
Soy freak, sí.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Nocilla addiction

¡Qué tema tan típico! Seguro que también habéis pasado temporadas de adicción chocolatosa, mi última recaída (quitando ésta) fue hace dos años, cuando estaba de erasmus en Alemania, lo que pasa es que la adicción no era a la Nocilla, sino a la Nutella (que pal caso, patatas). Mi adicción a la Nutella se me pasó cuando fui a visitar a Ginebra Larios'no a Bolonia. Había una nutellería donde vendían todo tipo de cosas de Nutella, incluída pizza de Nutella. No sé por qué mi imaginación enfermiza se imaginó la susodicha pizza con su pepperoni y su mozzarella y la nutella encima. Qué asquito, vamos. Seguro que la pizza en realidad era dulce y tal, pero yo dejé automáticamente la Nutella; cuando pasaba por delante de la sección de mermeladas/guarradas para poner encima del pan del supermercado pensaba en la pizza y no cogía un bote. Puegh. Pues bien. Ahora he vuelto a las andadas. Esta vez con Nocilla, ¿alguien sabe de algún sitio donde hagan pizza de Nocilla? Es grave porque el hecho de saber que hay un bote en casa me consuela, aunque no la coma. El ser humano tiene sus complejidades absurdas, he aquí la prueba.
Sé que no aguantaré toda la tarde sin bajar al súper a por un bote... Soy débil. Lo sé.

martes, 4 de noviembre de 2008

Desahogo

No sé muy bien por qué escribo ésto. Tal vez sea una forma de desahogarme (-¿contra qué?-), una especie de rebelión contra la prosa obligada de los ensayos de máster. Tal vez sea porque me dolía mucho la cabeza cuando llegué a casa hace apenas media hora (-¡bendito ibuprofeno!-) y ahora ya no y me siento libre después de tantas horas de ese dolor punzante que iba desde la cuenca del ojo derecho hasta la zona trasera de mi cráneo. ¿Quién sabe? No estoy muy lúcida. No me siento muy lúcida. También tengo la sensación (sensaciones, sensorial, sentidos) de que hay algo que se escapa, puede que sea el Tiempo. A veces me pregunto qué hubiera pasado si en vez de emplear todo mi pragmatismo adolescente en estudiar un bachillerato científico-técnico, hubiera hecho el de artes. Quizá ahora mi vida sería otra, o quizá no. Al fin y al cabo he estudiado artes después de todo ¿qué es si no la Literatura? Me pregunto qué hubiera sido si hubiera estudiado música (¿por qué no estudié música? Siempre fue el arte que mejor se me dio), si hubiese seguido emborronando con acuarelas en vez de ir a inglés, si tuviese tiempo para escribir más a menudo (ficción, digo), si tuviese tiempo para ese dúo guitarrístico...
A veces me dan ganas de tirarlo todo por la borda: iré rompiendo todo lo que encima me echaron desde antes de nacer. Adiós tesina, cuántos dolores de cabeza por tu culpa, cuántos periódicos leídos y cuánta información útil e inútil. Adiós máster, adiós CAP, adiós futuro. No quiero nada, dejadme vivir en paz, dejadme vivir mi vida, a mi ritmo sin prisa, cada instante su justo valor. Etc...
Parece que he vuelto a los 15, qué vergüenza.