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martes, 30 de marzo de 2010

Más de lo mismo

Ya sé que llevo todo el mes muy muerta y desaparecida. Mis motivos tengo, no creáis. Últimamente me siento como una especie de goblin furibundo que sale de su madriguera para maldecir con el puño en alto cuando pasa algo que le cabrea. Pero, como dicen los de Dixebra, hay lluchar, hay que siguir mirando pa lantre, etc... A lo peor debería dejar de escuchar música mientras escribo, me temo que no me deja pensar con claridad (sobre todo si es una mitiquez como "Mañana fría", que seguramente conoceremos los asturianos y ya).

A lo que iba: sé que me repito más que el ajo y que debería dejar de leer El País, pero es que es el periódico que compran en casa y a mí me encanta leer el periódico los sábados por la mañana. Así que este sábado me encontré con una entrevista al profesor Mainer a raíz de una nueva Historia de la Literatura Española que publica la editorial Crítica en nueve volúmenes. No sé en otras universidades pero en Oviedo solemos (o más bien solíamos, ahora no sé) usar la Historia y Crítica de la Literatura Española para preparar nuestros exámenes. Pues bien, caballeras, señores, Crítica vuelve a hacer una Historia de Literatura Española en nueve volúmenes pero esta vez la coordina este señor en vez de Francisco Rico. Como no conozco personalmente a ninguno no puedo decir si estará mejor o peor, sólo que a mí me suena a más de lo mismo porque si mal no recuerdo ambos participaban en la anterior y según la lista de colaboradores (en masculino no genérico, no nos engañemos, la proporción 1 a 10 no da para masculino genérico) en esta nueva colección participan más o menos los mismos. Yo no sé hasta qué punto influye la editorial en la selección de autores pero está claro que algo falla cuando los mismos señores de 70 años siguen siendo nuestra avant garde en el mundo de las Humanidades. Abran paso a los jóvenes, por favor. No digo que estas personas no sepan lo hace ni mucho menos pero por mucho que se esfuercen en cambiar sus puntos de vista siempre les faltará esa nueva perspectiva que tenemos los que hemos nacido, crecido y vivido en una democracia (y que muchos ya llegamos a los 30 y los pasamos, yo no, pero los hay que sí). Y no estoy desautorizando para nada a nuestros mayores (de hecho, a mí este señor me pareció muy majo en la entrevista y entiendo perfectamente que si una editorial le encarga un trabajo así lo acepte), me estoy metiendo con las editoriales (que conste) que siempre nos dan más de lo mismo. Siempre diciendo que los jóvenes somos el futuro y yo no he dejado de sentirme en ningún momento en standby, siempre soy demasiado joven o cuano ya no, no hay trabajo ¿cuándo vamos a tener nuestra oportunidad, a los 50? No es justo. Los tiempos cambian. O eso queremos creer, por favor.
Otra cosa que me fascinó de esta entrevista y de la que no puedo afirmar ni desmentir nada porque con los periodistas ya se sabe... es la falta total de autoras en las declaraciones del profesor Mainer. Tal vez él las citara y el periodista no las considerase de la talla de Javier Marías o Álvaro Pombo a los que cita varias veces (mein Gott, Marías me da arcadas). O al tipo este de la nocilla que a mí ni fu ni fa y eso porque no lo leí que si no seguro que fa más que fu. Por lo visto las escritoras española no existen, o eso nos quieren hacer creer. A la literatura española le falta imaginación, por eso nos gustan tanto los autores hispanoamericanos. Estoy divagando pero ¿quién dijo que esto fuera post serio?
Finalmente diría algo más en relación con el comentario sobre la literatura para adolescentes que hay en la dichosa entrevista pero ¿para qué? Si la estrechez de miras de los españoles ya la conocemos todos los que leemos esto. En cualquier caso creo que al adolescente al que le gusta leer lo mismo lee a Stevenson o a Verne que cualquier porquería para adolescentes (de hecho, confieso que yo no leí al escocés hasta ser bastante mayor, a Verne sí). No se plantea lo educativo que vaya a ser el libro sino lo entretenido que lo vaya a tener, creo yo (que fui adolescente hace no tanto). También, como joven a la que no hace diez años que dejó atrás este periodo de su vida, opino que hoy en día los libros de Robert Louis Stevenson no tienen tanta cabida en el imaginario común de un/a adolescente español y por eso no se leen tanto. Sobre quién recaen las culpas es algo que ya no sé.

Link a la entrevista para quien tenga interés.

lunes, 1 de marzo de 2010

Mitologías modernas, vol. I: La inteligencia

Lo primero de todo será decir que no soy psicóloga, ni psiquiatra, ni nada por el estilo. Mis nociones de estos campos se reducen a un par de asignaturas que cursé durante mis estudios de doctorado, así que no soy una experta en la materia (repito para los que hayan llegado tarde: soy filóloga)y estos es más un reflexión personal desde mi propia experiencia.
Todo esto me viene por una cosa que me llama mucho la atención en las TV series que nos venden los yankees: la sublimación de la inteligencia como si fuera algo mesurable: "Oh, es que tengo un CI de 190 y por eso soy infeliz" o "por eso soy infalible en cualquier cosa que me proponga, eso sí soy un/a gilipollas integral, pero como soy so smart tengo impunidad". Es algo que siempre me ha llamado la atención, desde pequeña. Desde luego pienso que no es un actitud muy inteligente crear diversas clases de persona dependiendo de la inteligencia (que es algo, repito, que no está muy claro cómo funciona ni cómo se mide). Ayer, estaba rebozándome en el sofá a las tantas de la noche y me dio por ver House, el capítulo iba sobre un tipo que era tan, pero tan listo que tenía que drogarse para poder vivir feliz con su mujer; el buen señor, además, en sus ratos libres de dedicaba a diseñar medidores de partículas subatómicas por diversión. Lo peor no es lo absurdo de la historia sino que a todos los demás les parecía lo más normal (lo de drogarse para aguantar a su mujer). Llegaba un punto en el que el angelico le decía a uno de sus médicos algo como "verá, nuestro CI (el de su mujer y el suyo) se difencia en más de 91 puntos, hay menos diferencia entre ella y un mandril que entre ella y yo, ¿entiende cómo me siento?" y el médico tan feliz. Yo le hubiera partido la cara. Por lo visto lo superdotados norteamericanos son una especie de semidioses que están más evolucionados que resto de la especie, se les perdona todo y además no hacen caca ni se tiran pedos; acostarse con otro ser de su misma especie les resulta repulsivo porque ellos son demasiados listos para semejante bajeza. Éste es un ejemplo, pero no me digáis que no habéis visto un montón de cosas similares en diversas series y películas made in yankeeland.
Desde mi punto de vista ésta es una cuestión educacional, en España, creo recordar que saques lo que saques en el test de CI vas al cole con los demás niños (antes te adelantaban cursos, pero iban contra una socialización insana del /de la niño/a, no se hace desde los 80) para que aprendas que eres uno más, como el resto, porque ser más inteligente es una característica más de la persona y no la que define a un ser humano. No digo que vaya socializarse igual que el resto de los niños, se van a aburrir en clase, van a sacar malas notas hasta que descubran algo que los interese, van a sentirse solos, etc..., pero al menos son personas, no una especie de superhéroes de la mente del siglo XXI. Estoy intentando poner un ejemplo de personaje superinteligente español o europeo y no se me ocurre ninguno (que no sea paródico).
En fin, que ser más listo no te hace más valioso ni mejor persona y mucho menos hay que perdonártelo todo. Hay que luchar como el resto de los seres vivientes y con una trabas muy similares.

Ps. Por cierto, ahora que releo el texto, recuerdo que otra serie americana, Fringe, uno de los protagonistas (el del CI de 190) habla ochocientosmil idiomas y todo ello por ciencia infusa, como si por ser listo nacieras aprendido. Vale que es ficción, pero no sé, hay unos límites para el pacto de ficción con el receptor. Lo dice alguien que habla cuatro idiomas y tiene unos pocos punto menos en el dichosos test.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Videojuegos, violencia, mercado y mujeres

¡Tadáaa! Hoy he decidido mostrar un poco de mi Lado Oscuro (ya que éste es un blog en primera persona y yo soy una Señora Oscura del Sith, como dice mi perfil o eso creo recordar). Hace poco, la semana pasada, si mal no recuerdo, leí un ensayo de una escritora española en el que se dedicaba un parte a comentar las diferencias en el modo de jugar de niñas y niños. El ensayo data de 2000 pero el tema sigue ahí, vigente aunque creo que, por fortuna, ha habido cambios postivos o negativos, según cómo se mire).
Es cierto: a niñas y niños se nos socializa de forma distinta, no hay más que mirar en Navidad los catálogos de juguetes (cosa que yo adoro hacer a pesar de pasar del cuarto de siglo). En los últimosa años me gusta ver a niños y niñas jugando juntos a las cocinitas, a los supermecados y, en general, a eso que en España llamamos "a papás y mamás". Cuando yo era pequeña nosotras jugábamos a eso mismo pero lo llamábamos "a las hermanas" porque éramos tres niñas (cuatro si venía nuestra vecina) que eran mamás pero sin papás. Ninguna quería ser el chico, todas queríamos tener nuestros propios niños y nuestra casa y nuestro coche (traducción: nuestra bicicleta), y el papá no era necesario. El cambio ya estaba ahí hace más de quince años. Pero, volviendo al tema de los catálogos, se sigue ofreciendo los muñecos de tipo bebé a niñas, muy envueltos en gasa y tules y todo rosa y colores pastel; y los scalestrix (¡¡siempre quise uno!!) a los niños. La socialización sigue siempre muy similar. Si yo le regalase a mi sobrino de siete años una Barbie dejaría de hablarme en dos meses y lo mismo si le regalase un Transformer a mi sobrina que está a punto de cumplir diez años.
El caso es que la autora del ensayo hablaba del mercado de videojuegos y comentaba que los peces gordos de este sector se dieron cuenta sentados en sus despachos de que las mujeres constituíamos un 56% de la población y que eso era mucho mercado para desperdiciar. Estos señores (en masculino seguramente) tenían muy claro que a las chicas no nos gustaban los juegos tipo Street Fighter o Tekken porque no éramos violentas y seguramente disfrutaríamos más con otro tipo de juegos más pacíficos de tipo puzzle (Tetris y en ese plan). El caso es que la estrategia no dio el resultado esperado.
Yo, que llevo con una consola en la mano desde los 6 años, he de decir que nunca me sentido atraída por los videojuegos de peleas sin más. Pero eso no significa que no me guste, como parte de la sociedad violenta y militarista de la que formo parte, jugar a cargarme hordas de zombies, robots, seres sintéticos, alienígenas o señores oscuros del Sith. Personalmente a mí me atrae más si tiene una historia detrás y si puedo decirdir qué tipo de personaje es el protagonista de esta historia de muerte y destrucción. Lo que quiero decir con ésto es que, como no me siento identificada con los personajes de ciertos juegos, como los personajes femeninos no valen para mucho (Chun-Li no es rival para Ryu, por ejemplo), pues no me atraen (lo cual no quiere decir que si lo cojo con ganas me enganche).
Hace cerca de un mes, cenando en casa de unos amigos, salió el tema de los juegos de chicos y de chicas. Y yo no supe qué contestar a mi anfitrión (ni yo ni mi anfitriona, su pareja) sobre por qué no me gustaban demasiado los juegos de peleas. Sinceramente a mí me parecen igual de violentos los juegos de peleas sin más que otros que intercalan violencia y cosas pringosas con una historia (aunque sea la manida de "salvemos el mundo", llámese Star Wars o Mass Effect) y por lo tanto intuyo (no afirmo) que se trata más de un problema de identificación de roles que de otra cosa.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Facebook es el espejo del alma

Hace tiempo que quiero escribir sobre un tema pero no sé muy bien cómo enfocarlo. Desde hace unos meses hasta el día de hoy llevo viendo cómo muchas de las personas de mi lista de amig@s de facebook se hacen fans de esto o de aquello, o se unen a tal o cual grupo. Supongo que es una moda pasajera, como cuando hace unos meses se pusieron de moda los tests. En cualquier caso son los grupos y/o las páginas el tema que me preocupa. Recuerdo cuando este verano yo misma creé una página de ésas de "become a fan" para dar publicidad a mi grupo de música (The Miskatonics); también me hice fan de muchas cosas que me definen más o menos como la admiración por H.P. Lovecraft, Rainer Maria Rilke, Dream Theater, Star Wars o el caballero negro. De pronto empezaron a proliferar grupos más o menos humorísticos que definían muchos aspectos de la vida cotidiana (al menos en Occidente) como "Me gusta dormir mientras escucho cómo llueve fuera", "Los rusos que hablan español en las pelis pero prronunsiando de esta modo", "Estoy hart@ de que me pregunten para qué sirve ser filólog@" o muchos otros de ese estilo. Ahí yo dejé de hacerme fan de cosas porque me volvía loca la idea de definirme tanto: yo soy esto, eso, aquello y lo de más allá. Pues me niego. Es una decisión personal, cada un@ puede definirse y decir sí mism@ lo quiera. La fase final del proceso de los grupos/páginas del facebook se ha desarollado más o menos en los últimos dos meses: caos y destrucción, grupos absurdos (algunos son absurdos y graciosos) sobre señoras, velocirraptores, ewoks, modernos (se refieren a la tribu urbana, quiero creer)... Está muy bien reírse de un@ mism@ y me hace gracia leer la enorme cantidad de memeces de las que se hacen fans mis amig@s. Hasta aquí todo es bonito y precioso y los pajaritos cantan mientras las nubes se levantan.
Hay un pero. ¿Cómo no iba a haberlo? ¡No voy a escribir toda esa parrafada para decir que me hacen gracia las bobadas que inventan desde facebook y qué bonita es la libertad de expresión y la imaginación (que lo son ambas)! Antes de meterme en el meollo de la cuestión me gustaría que reflexionaseis sobre un punto clave para este asunto: estas páginas, estos grupos han sido creados libremente por personas anónimas y otras personas anónimas también se han unido a ellos libremente. Visto así es un tributo a la libertad y la democracia (qué bonico, ¿no?). Peeeeeeeeeero, peeeeeero yo que me leo cualquier bazofia (hasta estos textos míos los releo de vez en cuando) tengo la mala (o buena) costumbre de, a pesar de no unirme a casi ninguno de los grupos, leer sus contenidos y sus muros. Hay grandes diferencias entre el título de un grupo (algunos pueden parecer totalmente inocentes) y su contenido en sí. Esta tarde sin ir más lejos me encontré con que tres de mis amig@s se habían unido a una página llamada "la gente que llora en las discotecas". No entiendo por qué les gusta ver llorar a la gente, pero allá cada un@ con sus perversiones, en eso no me meto. Lo verdaderamente llamativo de esta página es que su creador (o creadora) tiene puestas en su muro joyas como la siguiente perla: "Amigos, mañana me voy de viaje a Canarias. En mi neceser no faltan las cremas, el cepillo, el secador y una vieja foto de un familiar que murió entregando su vida por mí. Cada vez que la veo lloro de tan desconsolada manera que todos los chicos quieren follarme." Está copiada cut&paste así que lo que veis es lo que hay. Yo no me invento nada. Me gustaría que pensaseis por un momento qué significan exactamente afirmaciones como ésta (tomo ésta como ejemplo, pero hay muchas más). Por un lado está considerando que las personas que lloran en las discotecas lo hacen para llamar la atención, para ser más populares y que se las admire más (no sé por qué, yo cuando veo a alguien llorar la/lo suelo compadecer) porque, por lo visto, a los chicos les gustan las chicas que lloran. o más bien se piensa que la imagen de vulnerabilidad en una mujer es deseable y que , arpías de nosotras, lo sabemos y nos aprovechamos de ello. Algunos de los otros post de este muro dicen cosas como que con el frío se congelan las lágrimas y las bragas. El caso es que llorar está unido a ser mujer, querer destacar y a tener éxito sexualmente. Lo peor de todo es que hay muchísimas mujeres que suscriben las opiniones del retrógrado creador (o en femenino). Las mujeres no nos queremos ¿o qué? (Ésta es obviamente , una pregunta retórica). Hay muchos grupos así. Demasiados para mi gusto. Que si las modernas son guarras, que si no hacen más pasearse y presumir, que si las gafas no están graduadas... Millones de cosas. Y todas referentes a nuestra (y aquí me refiero a las mujeres exclusivamente) sexualidad (porque lo de exhibirse es siempre con el fin de ligar, claro). Mi sexo es mío. Coño. Y si quiero ser una guarra pues mejor para mí. ¿Quiénes sois vosotros para criticar lo que yo haga con mi sexo o con mi cuerpo? Si quiero llevar gafas de pasta sin graduar peor para mí (las monturas cuestan una pasta). Si quiero acostarme con quien me plazca o cuánt@s me plazcan mejor para mí. Estoy harta de que sigamos con las mismas discusiones de hace 30 años. Vamos hacia atrás en vez de hacia delante. Me gusta facebook, pero creo que no entiendo la sociedad en la que vivo.

martes, 9 de febrero de 2010

Avatar

Lectora o lector: antes de leer advierto lo siguiente, este post no tiene nada que ver con la película de James Cameron sino que el término "avatar" es empleado en el sentido de "transformación" de un@ mism@, de alter ego.

Todo empezó el viernes bien avanzada la tarde. Unos amigos y yo quedamos para cenar y celebrar mi cumpleaños (y el de otra de las participantes en el evento). Hablamos de miles de cosas, es lo que tiene verse poco, la distancia, el trabajo e incluso la vagancia, para qué mentir. Uno de los temas surgió con naturalidad, como el resto de la velada: "Oye, Countess, ¿has leído la entrevista que le hacen en Público a Lucía Etxebarría?". Aquí empezó el tema. Yo no había leído la entrevista, reconozco que soy poco dada a leer periódicos, los sábados tal vez pero no diariamente. Por lo visto a la pobre mujer la habían puesto a caer de un burro en los comentarios de la noticia además de que quien la entrevistó no debía saber mucho de literatura porque yo, que llevo unos años en esto, jamás había oído hablar de Mcbeth (me pregunto si será algún restaurante de comida rápida), ni sabía que Shakespeare escribiera novela. Al día siguiente busqué en google y ¡eureka! allí estaba la famosa entrevista. La leí. Me dolieron los ojos y culpo al periodista porque dudo mucho que Etxebarría, que es licenciada en filología inglesa (creo recordar), no supiera que Macbeth es una obra de teatro y no una novela. La verdad es que yo me esperaba algo más subversivo, más agresivo pero me encontré con una mujer que respondía a las preguntas que se le hacían con total corrección y ortodoxia (dentro de lo que suele hacer y no la culpo). Lo fuerte me parecieron los comentarios sobre su ego inconmensurable y su vida sexual y/o privada. Cómo le gusta a la gente meterse donde no la llaman, porque desde luego en la entrevista yo no vi un ego excesivo ni nada por el estilo, es más, todo lo contrario. Claro está que son libres de decir lo que les venga en gana pero un poco de coherencia por favor: imagínense ustedes una entrevista con Stephen Hawking sobre su trabajo sobre agujeros negros y los comentarios de la gente son sobre lo bien que le siente su nueva silla de ruedas. Sería absurdo ¿no?

Creo que la gente se está cebando con la imagen pública de la escritora. Tal vez venga bien para las ventas, pero intuyo que a ella no le debe gustar mucho que se malinterpreten según qué cosas. Cada uno construye su identidad y su cuerpo como buenamente puede y/o quiere. Somos libres de hacerlo y punto (en este país es legal, al menos). Desgraciadamente hay una gran diferencia entre lo que es legal y la opinión pública. María Lejárraga decía hace casi 100 años que era perfectamente legal que las mujeres fueran a la universidad pero que pocas lo hacían porque ¿qué dirían sus familiares? Las llamarían sabihondas y pedantes y se reirían de ellas. Por suerte hubo algunas a las que no amedrentarons las burlas y estudiaron en la universidad pese a todo. Gracias a ellas. Con la imagen pública de Lucía pasa lo mismo: está bien ser como es pero vaya cómo se quejan los rancios de siempre. Si no os gusta, no miréis.
No puedo decir que me gusten sus novelas pero sólo he leído dos, sin embargo aplaudo la valentía con la que se enorgullece de ser mujer y de ser feminista. Merece todo mi respeto sólo por eso. Me parece muy triste todo el aluvión de críticas inmerecidas que ha recibido sobre todo porque sé muy bien que si en vez de ella, fuera otro (en masculino) quien hubiera dicho lo que ella dijo en la entrevista, hubiera sido una página más en el periódico. Aún recuerdo que no hace mucho un idiota redomado escribía en El País que las feministas nos creíamos mejores que los hombres. Me alegra saber que hay alguien del mundo de las letras que no lo cree y además lo dice. Ya basta de "yo no soy feminista pero...". Ya basta de malentendidos. Ya basta de juzgar a alguien por su género (porque si Lucía se llamase Martín a ver cuántas y qué cosas se dirían de él). Ya basta de juzgar a alguien por unas declaraciones desafortunadas, todos nos equivocamos y todos tenemos derecho a ser libres en nuestro pensamiento.

Insisto, como hice en la entrada de noviembre de 2009, en que por lo visto ahora lo "progre" es ser "regre", qué le vamos a hacer. Alguien tiene que pagar el pato, ¿no?

domingo, 22 de noviembre de 2009

La cabeza del Bautista

Bien, señoras, caballeros, señores, caballeras; he vuelto. No sé si para quedarme pero es que las circunstancias lo piden. Y el colchón maldito que no me deja tener una noche de suño reparador. El caso es que acabo de leer en El País de hace dos días (cada día me da más arcadas, de verdad, no sabe una qué periódicos leer). Os pego un link aquí.
Supongo que al autor del artículo ya le habrán caído de todos los colores, como se puede apreciar incluso en los comentarios de los lectores (que tela marinera, los incodicionales son siempre más papistas que el Papa). Pues bien, el señor éste, señor por llamarle algo, se vale de una valla del Ministerio de Igualdad para criticar a los movimientos feministas en un alarde de la más absoluta ignorancia sobre ellos: "¿Movimiento feminista no era aquel que dice que las mujeres son mejores que los hombres?". Se atreve a citar al mismísimo Nietzsche para reforzar su argumento. Yo, personalmente, le recomendaría un librito de Schopenhauer llamado "Sobre las mujeres", seguro que le encanta, va muy parejo a la ideología que proclama en su artículo.
Dos cosas le diría yo al señor este: por un lado, entiendo que desde su punto de vista cerril que ve a las mujeres como unas enemigas a las que someter, el cartel le pueda parecer un poco fuerte. En cualquier caso, le diría que se fijase un poco más que en los pendientes de la chica y viese esa esquina en la que dice que el cartel es parte de la campaña contra la violencia de género. Si se llama violencia de género es por algo.
La segunda cosa que le diría a este señor y a toda la manada de mandriles que hace comentarios del tipo "pero las feministas malignas siguen haciéndose las víctimas para que los hombres las sigan protegiendo a brazo partido", es que están malinterpretando toda la campaña por la igual de facto entre mujeres y hombres. Lo único que hacen es poner trabas y trabas. Lo de siempre. La verdad es que después de más de 100 años de luca abiertamente política, lo único que me dan es risa. Y pena, porque demuestran una estrechez mental más allá de cualquier político conservador victoriano. La igualdad entre mujeres y hombres no consiste en decir "¡hala, ya somos iguales!" porque a) es mentira y b)es imposible. Lo ideal sería lograr una igualdad dentro de la diferencia en la que a cada uno de nosotros fuese respetado y tuviese las mismas oportunidades en su individualidad. Aunque viendo que las feministas, por lo visto, somos malignas (tened cuidado no os encontréis conmigo, que muerdo y la mordedura es venenosa), creo que aún nos quedan muchos años de lucha. Así que, para ser sincera, no sé si hasta darle las gracias, al señor Lynch (no a David, que también) por hacerme creer aún más en lo que hago.
Por lo visto ahora lo "progre" es ser "regre", qué le vamos a hacer. Mientras tanto yo seguiré pidiendo la cabeza del Bautista, como dicen en los comentarios. Alguien tiene que pagar el pato, ¿no?

miércoles, 8 de julio de 2009

Nocturno

Es curioso ver cómo a veces hay casualidades tan comunes como vistosas como ésta de hoy: hace exactamente un mes que no posteo nada. La última vez lo hice por sentimiento de culpa, hoy lo hago por necesidad. Tampoco estoy segura de si es realmente un necesidad o no hacer partícipes a mis lectores, si es que lo hay, de cómo me siento ahora. Sin embargo a veces es terapéutico compartir dolores, preocupaciones, pesadillas... Ayudan a olvidar, ayudan a razonar: al conocimiento se llega a través del diálogo, estoy convencida.
Ya estoy divagando, como siempre, -¡en esta habitación hay tanto ruido!- No sé cómo no me di cuenta hasta hoy: pasa un coche cada 10 segundos y a toda velocidad. Cuando en vez de un coche es una moto es aún peor ¡Dios, creo que odio las motos! Lo he sabido desde siempre, pero es la primera vez que pongo palabras a este sentimiento. Estoy completamente sola y no puedo dormir. Es la primera vez en dos años que me siento sola y estoy realmente sola: poder escaparme por aquí me consuela un poco, sin embargo no es sólo la sensación de soledad ni el ruido del tráfico lo que no me dejan dormir. Me alegro de haber traído este portátil, el mío no me deja conectarme piratamente como estoy ahora.
Como decía, lo que me quita el sueño -ahora que ya he divagado un rato parece más fácil decirlo, ya no tengo un nudo en la garganta- es el futuro. No el futuro de mañana (¿o debería decir hoy?) sino el de dentro de un año, de dos o de cinco. Me da pánico pensar en que tendré que conformarme, no quiero conformarme; pero a veces no importa que luches con manos y pies porque la corriente es demasiado densa y no te deja avanzar. Hay que buscar otras salidas. Cuáles. Parece que me empeño en aprender de una vez por todas que los sueños e ilusiones están ahí para eso: mirarlos y pensar "sería tan bonito que..." o "me gustaría tanto cual..." y ya. Podernos dormir con una sonrisa en los labios y arontar de mejor talante el día siguiente. ¿Pesimista? Tal vez, pero está claro que a muchos de nosotros la vida nos enseña que no nos queda otro remedio sino el camino estrecho. No existe no justo ni lo injusto: tienes lo que buscar y a veces yo tengo tanto miedo que prefiero cerrar los ojos y no buscar.
Otra vez tengo ganas de mandarlo todo al cuerno y buscarme un trabajo de verdad: pasarse el verano trabajando para nada y sin cobrar duro realmente no merece la pena y ya puestos, podría hacer unas vacaciones de verdad y dejarme de insensateces. Quizá sea cierto eso de que "el que vale, vale y el que no..."

jueves, 28 de mayo de 2009

¿Pero es que somos imbéciles?

Ay. Sí. Y yo aquí traumatizándome sola las nueve de la mañana la más imbécil. ¡Pero esto no puede quedar así! Cada mañana me levanto, desayuno, enciendo el ordenador y navego un rato por la red: miro el correo, el facebook y finalmente entro aquí y veo vuestras actualizaciones si es que las hay. También navego a la deriva, me encanta porque a veces encuentro páginas maravillosas, otras sin embargo, me encuentro con horrores de la naturaleza como me ha pasado hoy. Por eso estoy aquí escribiendo.
Soy un ser débil, por eso además entro en sitio que sé que no me gustan y me traumatizo, pero lo de hoy fue pura casualidad (bueno, más o menos). Yo estaba mirando blogs de ilustraciones y entré precisamente en uno que odio: la ilustradora más ñoña del planeta Tierra. No sólo la más ñoña sino la que más faltas de ortografía tiene. No sé qué es peor si ser ñoña o no saber escribir.No existe una explicación racional a por qué entro de vez en cuando, es como al que le gusta el gore, le fascina lo horrible: a mí también. En su blog comenta mucha gente y hoy una chica anunciaba el blog que había abierto con sus amigas en wordpress. No sé en qué maldito momento me picó la curiosidad, entré y ¡¡¡¡argh!!!! Ya lo primero que salió, un cuadro de Klimt, me mosqueó. Y sobre todo ese subtítulo de "todo lo que siempre quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar" referido, claro está a las mujeres. Si no hubiese visto el link en esa web sino en otra me haría causado buena impresión, pero viendo dónde estaba me causó oleadas de pavor (adoro las hipérboles, lo sé). Lo peor fue la primera entrada: consejos para una piel perfecta. ¡Glups! No voy a mentir y decir que yo no uso mis cremitas cada mañana. Yo uso una crema hidratante bastante cara y mascarilla y tónico y lo que haga falta. Pensé que bueno, no sé, era una entrada y habría más cosas. Pues bien: no, no las había. Es un blog dedicado al maquillaje y los trapos/complementos. Me parece maravilloso que haya este tipo de blogs, no me malinterpretéis. A cada uno le gusta una cosa y es libre de manifestarla donde quiera, de hecho a mí me gusta mirarlos de vez en cuando. Lo que me revolvió el alma, las tripas y a la Kate Millet que vive dentro de mí fue la entrada de bienvenida donde pregonaba, cito: "Abrimos este Sancta Sanctorum para compartir sabiduría femenina, consejos, quejas, curiosidades, alegrías y penas, panes y peces y enlaces varios". Consejos, quejas, etc... Me parece fenomenal, pero sabiduría femenina no. Me parece injusto. No es justo que después de tantos años de lucha todavía hoy, en 2009 se siga considerando que la sabiduría femenina se reduce a eso: barniz y trapos. Seguro que no van a hablar de cómo aliviar el dolor menstrual (si lo hacen, avisadme, yo no creo que vuelva a entrar en ese museo de los horrores), de por qué las compresas Ausonia me causan alergia (a mí y otras, supongo), por ejemplo. O de otras cosas que no son típicamente femeninas porque hoy en día no debería nada ser "típicamente femenino" más que lo puramente biológico. Pero no. Es más fácil pintarlo todo de rosa, hablar de maquillajes y luego gritar "grrrrrls powa!" ¡Claro que sí! ¿Entendéis ahora por qué soy tan enfadica? ¿Es que no ha cambiado nada? ¿Cuántos años más tenemos que esperar? Es desesperante.
Bubububu...

miércoles, 20 de mayo de 2009

Unlimited Girls

Entre ayer y el jueves pasado, vi en clase el documental Unlimited Girls de Paromita Vohra. Había visto antes algunos trozos pero esta vez tuve ocasión de verlo entero. Es una lástima que la profesora que nos lo pasó sea una vaga y le dé pereza grabármelo (no me lo dijo así, pero casi) porque me dio muchas ideas no sólo para textos aquí sino para futuros proyectos. Como no lo encontré explorando por el Emule (si alguien sabe un link para descargarlo con el BitTorrent lo agradeceré) no puedo poner ninguna imagen de las que me hubiese gustado.


El documental en sí, está planteado de una forma muy original, casi (o sin casi) con un guión de diálogo de la directora/protagonista consigo misma y con su entorno. Trata de desvelar si ella es o no feminista, qué es en realidad el feminismo y cómo lo interpreta la gente de su alrededor. Personalmente, lo dividiría en tres apartados no-lineales: por un lado estaría la discusión que tiene vía internet con sus amigas en un chat, el banner de "loose 10lb a week" todo el tiempo, los apodos de las chicas (y los chicos que entran a ligar y salen espantados) y, sobre todo, lo que dicen ellas. Qué es para ellas la palabra "feminismo" y las implicaciones que para ellas tiene. De esta primera línea surgen las otras dos, por un lado una basada en las entrevistas a diferentes personas (desde profesoras, escritoras/es e intelectuales diversos/as, hasta un policía-guionista misógino, mujeres de los barrios pobres que fundan asociaciones para protegerse unas a otras, médicos o un "matrimonio moderno") y por otro lado pequeñas ficciones humorísticas como el "detector de feministas", las gafas de Rayos X o la parodia de películas de Bollywood. Todo ello para llegar a la conclusión final de que la Historia se hace con muchas pequeñas historias. Me encantó ¡yo lo quiero!

Lo que más me llamó la atención de este documental es no sólo la manera de plantearlo aceptando su propia subjetividad, su punto de vista que no trata de hacernos ver como "objetivo", como un documental sensu stricto, como un manera de ver las cosas con la que estar de acuerdo o no; sino también las preguntas de las que parte para filmarlo. El debate del chat es una discusión fuera del espacio, es aquello que podría haber hablado yo con mis amigas/os o que podrían haber hablado en Sudáfrica o Canadá (por ejemplos azarosos). Me gustó eso precisamente porque a pesar de todas las críticas al feminismo (a los feminismos desde los mismos feminismos), a pesar de todo sí que existe un conexión entre todos los feminismos (o como queráis llamarlo) a un nivel superior al teórico, la idea de que pueden verse las cosas de otro modo no importa la teoría (o no-teoría) que lo respalde. Seremos nosotras. Algún día.

Como me han pasado el link, os lo dejo por si a alguien le interesa:

http://www.cultureunplugged.com/play/452

sábado, 16 de mayo de 2009

Cómos y porqués

Si este trasto me dejase poner subtítulos, el de este texto sería algo así como: "de cómo y por qué llegué hasta aquí". Con "hasta aquí" no me refiero a este blog, porque esto va a ser un crónica de mi último año y este blog tiene más tiempo. "Hasta aquí" se refiere a todo lo que he aprendido a lo largo de este año que está casi a punto de cerrarse.
Por supuesto, este año ha aportado muchas cosas, pero esto no es, ni muhco menos, un final de ciclo definitivo. Dentro de unos meses tendré opiniones y puntos de vista nuevos. Si hay algo que he aprendido en estos tres o cuatro últimos años es que nunca se deja ni de aprender ni de empezar de nuevo.
Quería articular el texto un poco a la manera de double voiced discourse, de manera que mi relato vital quedase un poco literario. Lo literario, le pese a quien le pese, se lee mucho mejor y a mí me gusta que al leerme se me entienda (que no "comprenda" o "comparta mi punto de vista"). De todos modos, lo del double voiced discourse no debe enterdese sensu stricto porque la teorías sólo son para o bien aplicarlas o bien adaptarlas a tus propios fines, al menos la teorías literarias. Yo quiero contar mi experiencia post-fin de carrera para quien le pueda servir/interesar.
En realidad es mucho más complicado que contar sólo lo ocurrido el último año, que no es poco. Todo tiene un origen más profundo y mentiría si dijese que todo empezó hace un año. Para ser sincera no estoy segura de cuál es el principio, así que contaré por alto lo que se me vaya ocurriendo. Sí, esto también es un stream of consciousness. A los seis años decidí que mi color preferido era el azul, a las demás niñas les parecía muy raro porque el azul "era un color de niño". Yo no veía la diferencia entre que te gustara el azul o el verde, si eso tenía o no connotaciones de diferencia genérica. He sido siempre un niña rara, lo reconozco. A veces con voluntad de serlo, otras inconscientemente. También he sido una adolescente rara que se compraba ropa de muchacho porque le gustaba más que la muchacha. A mis amigas les parecía raro, pero una vez con la ropa puesta a nadie le chocaba ni yo parecía un chico. La vida está llena de símbolos y rituales: a nadie le parecía rara mi camiseta amplia hasta que veían a un chico que llevaba igual. Si no lo veían, sólo era una camiseta, si lo veían, yo iba travestida. Símbolos.
Hace unos años, cuando aún estaba empezando la carrera, me compré un libro sobre teorías críticas/literarias contemporáneas. Me gustó mucho porque daba un panorama general muy bien explicado. En ese libro se hablaba de la teoría feminista por la que yo siempre he sentido simpatía, pero que no siempre he llegado a comprender del todo. Sentí curiosidad y me compré El segundo sexo, me gustó mucho pero me gané las burlas de much@s compañer@s que me hicieron las típica broma de la quema de sujetadores. Les diré una cosa si están leyendo esto: esa anécdota no existió nunca, lo único que se tiró fue, simbólicamente, un sujetador a la basura. Nada de fogatas. A pesar de todo, es interesante ver cómo se ha formado el mito de femiista quema-sujetadores y sin depilar. Todo mentira, si yo no me depilo (que lo hago a veces) es más por comodidad que por principios. Me da pereza y duele. Sólo lo hago para ir a la playa o a nadar, que se va mucho más a gusto sin pelos. Es todo una cuestión de elección, cada una/o se depila cuando quiere. Cada una/o hace con su cuerpo lo que quiere. Mi cuerpo es mío.
Hace algo más de un año, una profesora nos comentó a los siete que íbamos a clase que la universidad organizaba un máster sobre Estudios de Género y nos dio el folleto. Confieso que a todos nos sonó de buenas a primeras a moralina política aunque debido a que todos (los siete) teníamos en gran estima a la profesora leímos amablemente el folleto. A mí me pareció interesantísimo, pero tenía muchas dudas. ¿No era mejor hacer el doctorado de toda la vida? El máster duraba dos años en vez de uno y tenía 120 créditos frente a los 30 del doctorado. Exigía mucho más, pero también tenía algo interesante: estancia de un semestre en un país que no fuera España. ¿Qué quería hacer yo? ¿No era eso huir un año más de la decisión sobre qué hacer con la tesis doctoral? No sé si aún hoy estoy preparada para saberlo. No tengo ni idea.
Al final, claro está, acabé haciendo el máster, que me trae a ún hoy muchos quebraderos de cabeza burocráticos. De hecho, aún me queda la estancia de seis meses en UK (que fue lo que elegí). Sin embargo no me arrepiento, en general, de haber decidido dedicarme a Estudios de Género. Realmente he aprendido muchas, muchísimas cosas que no hubiera aprendido si no lo hubiera hecho. Aún es pronto para saber el alcance. Ha habido momentos buenos y malos, como todo en esta vida y confieso, además, que mucho de lo que aprendí fue más por mi cuenta que por las magistrales clases impartidas (que algunas sí fueron realmente buenas, todo hay que decirlo). Sí, puedo decir, que a nivel personal, he abierto todo un mundo de posibilidades. A nivel profesional no tanto, nunca se sabe cómo acertar :)
Ahora sólo queda esperar lo que venga. Aprovechar y seguir yendo hacia delante, como siempre, una y otra vez. Positivamente y negativamente dependiendo del momento. No me gusta cómo ha acabado este texto, pero me tengo que ir a preparar la comida. Ha queda muy happy, y en realidad no era eso lo que quería transmitir, también estoy decepcionada porque he aprendido sola, pero también es bueno que te enseñen.

domingo, 3 de mayo de 2009

Orgullo freak

-Me llamo Nimúe tengo 24 años y soy friqui. Lo escribo con "q" porque soy una purista del español, no puedo evitarlo. Me gusta que la palabra sea un anglicismo porque hace que, a pesar de ser un adjetivo, sea de género neutro. Así tenemos "una friqui" y "un friqui". Volviendo al tema: soy friqui y además feminista y estoy muy enfadada (a las feministas nos suele pasar a menudo, tomáoslo con humor, yo lo hago).
-¿Por qué estás enfadada (otra vez), tita Nimúe?
-Pues porque debería dejar de leer el periódico, siempre que lo hago me pongo de muy mal humor. Y si además añadimos a la ecuación los suplementos varios que suelen venir los fines de semana pues ya ni os cuento. El Babelia ya no lo leo porque me da dolor de estómago, por ejemplo. Esta mañana, ir más lejos, hojeaba uno de esos magacines domingueros cuando me encontré con una mini-entrevista a un tipo que acaba de publicar un libro sobre el orgullo friki (él lo escribe "k"). Es normal que a la hora de intentar definir a los friquis haya confusión, es una palabra que está de moda. Yo misma llamo friquis a mis compañeras de clase, a mis amigos de la facultad... Un par de ejemplos:
-Oye, Cris, al final ¿de qué vas a hacer el trabajo para el curso de Cine?
-De las mujeres opuestas (rubia/morena, etc.) en las películas de David Lynch.
-¡Qué friqui, por dios!
-Y tú, Nimúe, ¿de qué lo vas a hacer?
-Ná, de estereotipos de género en la saga Star Wars (las dos trilogías y la peli de 3D).
-Y luego la friqui soy yo...


O también:

-Nimúe ¿qué llevas en esa bolsa?
-Pueeees... Me he comprado el caza de la República de Lego...
-Creí que eras fiel a Playmobil.
-Bueno que también me gusten los Lego no quiere decir que ya no me gusten los Playmobil.
-¿Sabes? Yo en mi casa tengo montado Hamlet con el castillo medieval.

Además de esas aficiones un poco raras: coleccionismo de clicks de playmobil, lego Star Wars, cosas de Star Wars (¡lo confieso!), tebeos de todo tipo y condición, y muchas más... Tengo otras más o menos igual de inquietantes pero mucho más respetables como la poesía rusa o la literatura inglesa del siglo XIX (sobre las que también escribo ensayos). Hasta aquí bien. Todos tenemos alguna rareza. Absolutamente todos sin excepción. Lo que me enfada de todo esto es que caigamos una y otra vez en los mismos tópicos. En el suplemento de El País (en serio, voy a dejar de comprarlo) viene una mini-entrevista a este señor (el cual, todo sea dicho, no tiene la culpa de nada). El periodista (de cuyo nombre no quiero acordarme) le hace las típicas preguntas sobre el punto de vista del autor sobre el tema, etc. Todo muy correcto. Lo malo empieza con la sexta pregunta (si no me equivoco son diez) "¿Al 'friki' le va mal por definición con las mujeres?". Ahí es donde yo me cabreo. ¿A qué viene esa pregunta? ¿Es que las mujeres somos todas iguales y por definición no-friquis? A eso lo llamo yo caer en el tópico. Vale que es una entrevista que no va a leer nadie (menos yo, por lo visto), pero ¡coño! a mí me parece mal, es más, me molesta. Y el buen tipo del libro le responde que cada vez hay más tías amantes del manga y que él, además, se ha casado y su mujer lleva bien sus fricadas. ¡Muy mal! ¡Pues no debería! Si mi novio saliera por ahí diciendo eso, yo lo dejaba ipso-facto. ¿Cómo que yo aguanto sus fricadas? ¡Y él las mías, no te jode! A esa respuesta también la llamo yo caer en el tópico. Las mujeres somos friquis, algunas por lo menos. Me enfada que la imagen de friqui sea un tío gordo con gafas leyendo tebeos. Yo soy una tía con gafas leyendo tebeos -no sólo manga- y escribiendo ensayos serios sobre Star Wars (en lo de la gordura estoy trabajando aún). Me molesta que una palabra neutra se convierta porque sí en masculino genérico.

Esto pretendía no sonar muy enfadado, pero amiguitos, el que no llora no mama. O algo.

lunes, 27 de abril de 2009

Dobles filos y publicidades

Esta tarde se planteó en clase el tema de la publicidad y la imagen de las mujeres. La verdad es que el tema no venía muy a cuento pero a mí me parece muy interesante. La publicidad es un arma de dos filos: por un lado los/as publicistas conocen muy bien a la gente a la que le venden el producto y saben muy bien cuál es la fibra que hay que tocar, por otro es un negocio y punto. A mí me da un poco de vértigo, yo estuve a punto de estudiar publicidad en mis años mozos (más mozos). Menos mal que no lo hice. Con lo feliz que soy yo con los estudios de género o como se llamen XD. Al grano: hablamos de la campaña de Dove.
Ésta es la campaña con la que Dove lleva ya unos años. Había dos opiniones contrapuestas entre mis compañeras: unas decían que qué bien que una marca de corméticos se preocupa por mostrar a unas mujeres normales en sus anuncios, gente con la que las potenciales compradoras nos podamos identificar. Las otras decían que no es más que una estrategia publicitaria, que la media no representa a la mayoría y que por qué no poner una mujer de 180 kilos. Creo que que los dos bandos tienen una parte de razón. La media no representa la mayoría -¡ni mucho menos!- pero sí es mucho más democrática que las imágenes de modelos jovencísimas y delgadísimas que nos pasan por delante de los morros la mayoría de firmas cosméticas. Yo mido 1'72 y peso 62 kilos ¡claro que me identifico más con las chicas de Dove! No voy a comprar sus productos sólo por eso (faltaría más), aún así se agradece la inciativa porque es un paso adelante (muy chiquito, seamos realistas) en la visibilización del cuerpo femenino, de loS cuerpoS femeninoS, tal y como son sin mitos de por medio. Eso sí, es una estrategia publicitaria, una muy buena.



En fin, no es un texto muy lucido, pero durmiendo 6 horas y trabajando casi 10 no se puede esperar más. Eso sí, hoy estoy mucho más positiva que ayer. Yuju.

domingo, 26 de abril de 2009

Dividida

¿Por qué todo son porqués? Tengo la sensación de estar estancada. ¡Ay! La realidad... La realidad nunca es los textos escritos. Acabo de leer en un libro que compré el jueves cosas maravillosas sobre el centro en el que estudio, sobre sus profesoras... Cuando convives con ellas te das cuenta de que nunca el león (la leona) es tan fiero (fiera) como lo (la) pintan. Nunca. Y eso no pasa sólo con el Centro de investigaciones feministas, ni con los seminarios de Mujer y Literatura. Ahora mismo estoy cabreada porque el libro en cuestión habla sobre literatura española y crítica feminista, pero no citan a la única hispanista de dicho seminario (que no soy yo, ¿eh?). No sé por qué, pero en mi universidad la literatura anglogermánica y la iberorrománica están distanciadas. Bueno, sí sé por qué: en realidad todo es un círculo del eterno retorno. En Anglogermánica hay una mayoría de mujeres que han tenido ocasión de estudiar en universidades foráneas, en Iberorrománicas hay profesores(as) en la misma situación pero no son mayoría de mujeres. Yo no puedo ni soñar hacer una tesis sobre una literatura en lengua hispánica que no sea española porque el dpto. de hispanoamericana piensa que la teoría postcolonial no es aplicable a hispanoamérica porque "hispanoamérica nunca fue una colonia de España, eran nuestros hermanos..." (juro que oí esta frase a un catedrático). Seguro que no les preguntó a los americanos. Seguro que la cita "The language of these 'peripheries' was shaped by an oppresive discourse of power. Yet they have been the site of some of the most exciting and innovative literatures of the modern period and this has, at least in part, been the result of the energies uncovered by the political tension between the idea of a normative code and the variety of regional usages" (Ashcroft et alia., ¡¡¡1989!!!) no les dice nada. Y sin embargo, yo lectora de literatura americana en español creo que se cumple punto por punto. No hay más que investigar en la historia de la formación de las naciones allende los mares, si tan hermanos eran ¿por qué se independizaron? Y no es sólo eso, también está el concepto de identidad colectiva y de identidad nacional. Pero ¿para qué vamos a molestarnos? Si estamos la mar de cómodos en nuestro despacho leyendo el periódico y criticando a las feministas por feministas y por trabajar más allá de sus competencias (matizo: de sus inútiles competencias). El problema de la universidad son sus empleados, pero éste es un problema que llevaría un examen más amplio que un post dominguero e improvisado.



Empiezo queriendo hablar de la negrura de mi futuro y acabo criticando el dpto. de hispanoamericana de mi facultad. Yo soy así ¿qué se le va a hacer?

domingo, 19 de abril de 2009

Buscando el modo: ¿es posible una escritura femenina?

Ayer intenté escribir un texto para colgar aquí sobre si es posible o no una escritura femenina. Es un tema complicado que admite muchos puntos de vista y lo cierto es que me quedó un texto muy largo, muy desordenado y que no llevaba a ninguna parte, por eso no lo subí. Sin embargo, también ayer me entretuve haciendo un pequeño esquema con la ideas más importantes que quería exponer y aquí estoy, a ver si sale algo decente.
Hablando con un amigo y compañero de oficio me di cuenta de que ya el hecho de "qué es escribir" es un problema a la hora de definir. Como él decía, cada uno somos hijos (e hijas) de un padre y una madre, de unas circunstancias y, lógicamente, no es lo mismo una novela de un WASP* que de una neoyorkina negra y lesbiana. El tema del que yo quiero hablar no es ése. Quisiera hablar sobre algo más relacionado con el pasado y las raíces históricas de la literatura.
Hace unas semanas leí unos artículos y unos ensayos que trataban sobre qué significó que las mujeres escribiésemos, no ahora sino siempre. Ni siquiera las escritoras lo saben, es sólo un apunte, la sensación de desconcierto ante la situación de tener que emplear unas herramientas que no les son propias para comunicarse, la adaptación y/o la subversión a dichas herramientas.
Eavan Boland, poeta irlandesa, decía en unas reflexiones sobre su forma de escribir que ella no había llegado a tener un lenguaje propio hasta que no se dio cuenta de que estaba escribiendo dentro de una tradición en la que ella no era sujeto de creación sino objeto de creación. Las mujeres han estado presentes en el cánon en forma de musas, en forma de naciones, pero nunca han sido plenamente parte de él como creadoras (o no hasta hace muy poco).
Está claro que las mujeres no ocupamos el mismo lugar en la sociedad, creer lo contrario es de ingenuos (o ingenuas). Por un lado la tradición (esa rémora patriarcal de la que hablan las feministas radicales) nos influye desde el inconsciente y por otro está el hecho indiscutible de que mujeres y hombres no somos iguales ni lo seremos nunca. La solución ideal sería aceptar la feminidad como una opción que no sea opuesta a la masculinidad sino alternativa, dejar atrás las connotaciones peyorativas que tiene aún hoy la feminidad.
Al grano: Teniendo en cuenta estas cuestiones ¿es posible una escritura genuinamente femenina? Yo creo que sí; pero no es un sí categórico, es un sí adaptado a las circunstancias actuales. Quizá en un futuro no sea posible una "generización" de la escritura. Digo que sí circunscribiendo ese sí a la literatura española desde 1939 hasta más o menos hoy. En lo narrado por mujeres hay una manera de ver las cosas distinta (ni mejor ni peor) a la de los hombres. En la lituratura de postguerra, por ejemplo, las novelas escritas por mujeres son un testigo privado de lo acontecido mientras que las escritas por hombres son testigo de lo exterior. ¿Ejemplos? Nada de Laforet frente a Pascual Duarte; lo malo de la sociedad exagerado hasta la última gota dentro de una familia o en las andanzas de un protagonista. Sin embargo en el ámbito de la literatura funciona además el factor crítica: la crítica literaria española sigue considerando la escritura femenina (sea del tipo que sea) un género menor. No hay más que leer en manuales reconocidísimos sentencias del tipo "[en las novelas de Laforet] está presente la mirada de la mujer: mirada de comprensión y de amor hacia el hombre y las cosas. En sus obras se hace transparente que la verdad de la mujer es la asistencia en todos los sentidos de la palabra: presencia, auxilio y vigilancia del corazón" (Sobejano, En busca del pueblo perdido, 2005). Vale que el manual se escribió en los 60 pero se reeditó muchísimas veces y, de hecho, yo misma estudié por él cuando hacía la carrera. ¿Qué pensar de una autora a la que la crítica acusa de semejantes cosas? Claro que el problema no está sólo en el autor del manual sino en todos los que han seguido esas ideas sin plantearse que la realidad podía ser otra. Quizá ése sea uno de los motivos por los que ninguna escritora contemporánea se defina como escritora femenina (ni mucho menos feminista); dicen que sus novelas no tienen género, sólo son literatura. Yo me pregunto si no se habrán dado cuenta de que su escritura es femenina sólo por el hecho de ser mujeres y vivir hoy (creo que el autor/la autora es siempre subjetivo/a y deja parte de sí en el texto).

*WASP: White Anglo-saxon protestant (aplicado a hombres sobre todo).
Ps. Escribí el texto otra vez como salió, usé el esquema pero no tenía la redacción preparada de ante mano.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Reroute to remain

Vuelvo a escribir aquí. Contaría muchas cosas o ninguna, aún no sé, esto mío es improvisación 100%, es la segunda vez que intento escribir aquí hoy y la tercera en la semana que llevo sin escribir. Todo tiene una explicación que radica en la crisis de fin de carrera que llevo sufriendo hace ya casi un año (¡¡ya casi estamos en marzo!!). No sé si voy, si vengo o si valdrá para algo lo que estoy estudiando ahora. Me estoy ahogando, a veces siento una enorme falta de basa de conocimientos y a veces la siento en los que me rodean. Por eso he vuelto a los orígenes (a los míos, a los occidentales, al XIX) y me encontrado con que no hay nada nuevo. Huysmans es tan postmoderno como Foucault (sé que estoy obsesionada con él). He encontrado puntos de contacto entre Schopenhauer y Butler, todo cobra un nuevo sentido. ¿Y todo esto para qué? Me doy cuenta de que we're just two lost souls swimming in a fish bowl year after year. Entonces nada tiene sentido, porque realmente somos incapaces de ver más allá de nuestra propia percepción ¿os dais cuenta de lo que eso implica? Por un lado estamos condenados a la soledad, y por otro a ser incomprendidos. Claro, que eso es sólo a nivel individual ¿pero hay algo más? Todo es confuso.

miércoles, 11 de febrero de 2009

El making off (a uno y otro lado de la frontera)

A pesar de su título, ésta es (será) una entrada de lo más prosaica. Es sólamente una pequeña reflexión sobre qué pasa y qué percibimos a uno y otro lado de un aula cualquiera.
Cuando eres joven e inexperto, como lo son mis alumnos de 4º de ESO, piensas que desde la mesa de la profesora no se ve nada. Es mentira. Yo siempre pensé que los y las profes se tiraban muchos faroles cuando decían "desde mi mesa lo veo todo" y no, no mentían. Otra cosa que también yo notaba era que el profesor (en mi caso era un señor) siempre tenía respuestas para todo, siempre lo sabía todo. Ahora sé que no es cierto y lo peor de todo es que sé disimularlo. Las preguntas de los alumnos son algo muy peligroso, a veces tienen una manera de enfocar lo que aprenden muy distinta a lo que tú prentendías cuando lo dijiste y entonces te hacen la Pregunta. Lo pongo con mayúsucla porque casi nunca tienes una respuesta 100% exacta; a veces contestas más o menos, pero yo, al menos, me quedo con la duda si habrán entendido mi explicación o si yo habré entendido la pregunta. Me fascina cómo razonan (para bien y para mal) y sin embargo estoy segura de que al señor que me daba clase de Lengua y Literatura en 4º de ESO también le parecían raras nuestras preguntas; es más estoy convencida de que alguno de mis alumnos cuando sea profesor (alguno habrá ¿no?) pensará lo mismo. Todo es cíclico. Hasta las preguntas.


Y hasta las profesoras petardas.


XD

lunes, 2 de febrero de 2009

El gran dios Pan

Decía H.P. Lovecraft que el miedo es la emoción más antigua y más intensa de la humanidad, también que de estos temores, el mayor es el miedo a lo desconocido. La historia de la literatura está poblada de relatos terroríficos que prueban que, sino la más antigua, el miedo es una de las emociones primarias de todo animal.
Yo quería hablar hoy de Arthur Machen y no sé muy bien cómo empezar, he leído ¡por fin! este fin de semana El gran dios Pan y algún relato más (me pondré después de terminar esto con El pueblo blanco) y sólo quería expresar la impresión que aún hoy causan estos relatos. En el ensayo de Lovecraft, del que no estoy segura de la fecha (¿mediados de los 30?), se dice que Machen es un gran maestro del género al haber sabido combinar toda la tradición oral sobre brujas, demonios, etc. de UK, con el relato fiel a la realidad (no me atrevo a llamarlo naturalista). Machen habla de experimentos científicos que hoy en día sabemos que son inviables, o cuyas consecuencias han tomado otra forma distinta totalmente a la que él preveía. En ese sentido, sus cuentos (que son de finales del XIX y principios del XX, El gran dios Pan es de 1894), no son hoy percibidos tal y como lo fueron para sus lectores contemporáneos. Sin embargo, no han perdido su magia, ese estremecimiento que te recorre la espalda cuando lees cómo acaba Ms. Vaugham, cuando poco a poco vas descubriendo quién era y por qué era así. Sí, como dice Lovecraft, el encanto del relato está en su eficacia, en esta gradación de la información que se da al lector sobre los acontecimientos. Un buen relato de horror, terror o como lo llaméis está en eso: la gradación de la información, la historia tomando forma en la cabeza del lector. Un relato que, a pesar de no seguir una lógica establecida por el mundo real, tiene un punto que conecta lo real con lo figurado, con lo terrible, de modo que provoca una punzada de "¿y si...?" en la espalda del que lee.
Sí, me gustó El gran dios Pan, a ver qué pasa con el resto.
Ps. ¡Qué alegría me llevé estas navidades cuando encontré el ejemplar de esta colección de cuentos! Llevaba dos años buscándola y estaba descatalogada (y sigue) y allí estaba en esa librería alejada del centro. Si no hubiera trabajado estas navidades nunca lo hubiera encontrado (o tal vez sí).

domingo, 1 de febrero de 2009

Cuando las hormonas suben, la mala leche también

Hace tiempo que quiero escribir un post como éste: en realidad, no estoy en absoluto segura de cómo quedará (porque sí, una vez más estoy improvisando) y además lo borraré a los dos días si me arrepiento mucho de lo que escriba. No me toméis muy en serio.
Hoy querría escribir sobre blogs, ese invento del siglo XXI. A ver qué sale. Más concretamente querría escribir sobre qué hay detrás de los blogs, en el making off. Lo primero será decir que, evidentemente, éste no es mi primer blog. Es el primero de este tipo que dura más de un año actualizado regularmente y me siento bastante orgullosa de él (estúpidamente orgullosa). Antes tuve otro blogger como éste, cuando aún era blogspot (¿o es al revés?) pero no era nada muy serio, también tuvo uno con tiras cómicas, y otro con trabajos made in Germany. He olvidado las contraseñas de todos. Soy lo peor. También tuve fotolog, tres en concreto: el primero hecho en plan "a ver de qué va esto" que es el que más duró, uno sobre mi playmobil Robin y sus amigüitos (con ése me divertí mucho, me da pena no seguir por falta de tiempo/espacio) y otro con dibujos y texto en plan éste. A veces me gustaría subir dibujos, por desgracia no tengo ni talento ni tiempo para esas tonterías.
El blog de los dibujos es el que más enjundia tiene: en mis años de intrépida internauta tuve épocas en las que para matar el tiempo leía blogs de otras personas. Descubrí muchas cosas, entre ellas:
a- Hay personas que me divierte leer por razones varias (algunas que no alcanzo a comprender).
b- Hay personas que cuentan su vida como si fuera lo más -¿cómo llamarlo?- ¿interesante? ¿cool?, bueno, creo que me entendéis. Ésos me aburren, aunque reconozco que me divierten las fotos, sobre todo cuando conoces a la persona que hay detrás. Jajajaja.
c- Hay personas que se creen que saben de tu vida leyéndote. Se equivocan. Siempre. Todos somos más complejos que lo que demostramos en los cinco o seis minutos de reflexión sobré qué vamos a escribir. A veces ni lo pensamos, como yo hoy sin ir más lejos.
d- Los trolls existen y a mí me encantan (ahí sale la finesa que vive en mí).
Como iba diciendo más arriba mi blog de dibujos me llevó a otros blogs de dibujos: algunos me divirtieron mucho, mucho. Otros me gustaron a nivel estético... Hay gente con verdadero talento en la red. Pero, desgraciadamente dicha red en muy amplia y una cosa que me dio (y me da) bastante repelús de los blogs de dibujos (que suelen ser de mujeres) es la tendencia princesil de todas. ¡Ñoñas! Una cosa es ser sensible y otra ser cursi. La sensiblidad mola, la cursilería no. Otra tendencia es tintar los dibujos ñoños con textos sobre los interesante que es mi vida y lo intelectual que soy (pronúnciese "intelectual" con voz grave). Una cosa que odio de muchas chicas de mi edad y condición (mujer, blanca, veintitantos, clase media, con estudios universitarios e interés por el arte y la cultura) es que tengan complejo de Virgina Woolf. ¡No me malinterpretéis! Yo quiero mucho a V. Woolf, la adoro como escritora y como el personaje de transición victoriana que fue, pero hoy en día ya no tendría sentido ser "la excepción", la intelectual rodeada de varones inteligentes y mujeres interesantes pero no tan listas. Esa época ya quedó atrás, afortunamente. Las mujeres somos iguales y no rivales, coño. Cierto es que no te puede caer bien todo el mundo, pero... Además yo tengo manía a Foucault y su corte de afrancesados que no dicen más que palabras vacías ¿por qué los europeos tenemos esa tendencia a utilizar muchas palabras para no decir nada (soy consciente de que ahora mismo yo también lo estoy haciendo)?
Esa es una de las razones por las que dejé mi blog (mi fotolog de dibujos), qué cansinismo: parecía que todos los lectores de engendros como ése venían luego a mi blog (y me decían lo mismo...). Por eso me mudé, y fue una gran decisión: me gusta este blog y la gente que comenta en él (los que sólo léeis no sé, no sé quiénes sois), me gustan los comentarios buenos y los malos y me gustan los blogs que tengo linkeados y leo regularmente, también me gusta que todo el mundo pueda comentar. En fin.
Espero que sea el último de esta serie de textos cutres que subo últimamente. Tengo demasiado en qué pensar y yo quiero escribir aquí y compartir cosas, pero reconozco que últimamente sólo me salen cagarrutas.
Qué vida.

miércoles, 21 de enero de 2009

Prejuicios, juicios y postjuicios

¡Nada de empezar como ayer! Nada de "decía Ortega y Gasset -perdonad el monotematismo noventayochesco- en La deshumanización del arte que los prejuicios son necesarios e ineviatbles para formarnos una idea de las cosas" (¿no es acaso ésta la misma forma de empezar que ayer? Ni en mí puedo confiar). Pues bien, en cierto modo Ortega tenía razón, no podemos evitar los prejuicios, evitar intentar hacernos una idea -aunque tal vez equivocada- de lo que tenemos a nuestro alrededor. No me voy a meter en si esto es causa de lo social o simplemente inherente al ser humano, aunque pienso -sin ninguna justificación, simple intuición- que es algo social. El caso es que los prejuicios existen, están ahí y no podemos hacer nada más que intentar no darles demasiada importancia hasta que dejen se ser prejuicios. Me refiero a que tú puedes pensar tal o caul de algo o alguien y después de un tiempo darte cuenta de que estabas totalmente equivocada/o o no. Son cosas que pasan.
Lo malo viene cuando los prejuicios estropean la dinámica de un grupo. Llevo unos días un tanto rayada (perdón por el coloquialismo) por todo esto. Ayer escribí el texto de los roles por esto. A continuación es todo una historia personal y una opinión también personal sobre el tema, si alguien se da por aludido lo siento mucho, aunque seguramente no nos conozcamos de nada: Sé que es cruel e injusto, pero hay gente que estaba mejor callada o en otro sitio. Esto también es un prejuicio, pero es agotador estar en un aula sintiéndote observada, sintiendo que cada movimiento puede encumbrarte o tirarte por los suelos. No. No tengo 15 años, ni 17. Ni siquiera 20 ó 21, estoy hablando de un grupo de doctorado lo cual lo hace todo más grave. Estoy cansada de tener que oír cuchicheos cada vez que alguien interviene en clase, harta de oír cómo critican injustamente a muchas profesoras (ya me cansaron cuando criticaron a la profesora inglesa que vino desde York a darnos clase pero el día que criticaron a mi directora de tesis me cansaron lo indecible, ¿cómo se puede juzgar a una persona por una hora de clase? Y lo que es peor ¿cómo se puede alguien poner a dormir -va en serio- en clase cuando somos un grupo de 15 personas todas ellas de más de 23 (entre 23 y 49 para ser exactos) años?). Yo, que soy una ingenua, lo reconozco, que aún tengo fe en la gente (sí, debo de ser algo estúpida), me metí en ese postgrado/doctorado/como se llame por vocación y voy y me encuentro esto. Lo normal es que te decepcionen las clases, pero en este caso es la gente la que no está a la altura. Si de algo me he dado cuenta en toda mi vida académica, sobre todo en mi vida universitaria es que no puedes esperar, al menos en una carrera de letras, un aprovechamiento inmediato de lo aprendido y -esto es muy importante-, lo aprendido muchas veces es más por experiencia personal que por el contenido de las clases en sí. Aún estoy sacando provecho a mi año erasmus, aún hoy me doy cuenta de muchas cosas que no hubiera aprendido si no hubiera vivido nueve meses en Alemania. Y hace ya más de dos años que me fui. Como decía antes: me cansan. Estoy muy ilusionada con muchas cosas de mi futuro inmediato (algún día debería hablar del miedo al futuro que tenemos los humanistas de vocación): mi memoria de licenciatura, que leeré en junio, mi nueva erasmus en UK (después de la experiencia con la profesora inglesa, que a pesar de las críticas, a mí me encantó), etc. Siento como un lastre terrible que arrastro cada tarde de 4:30 a 8, alguna compañera me ha dicho (sin saber de qué va mi memoria de licenciatura) que encuentra inútil aplicar la perspectiva de género a la literatura de otra época que no sea la actual, según ella lo importante es cambiar el presente. Eso es muy bonito, pero ¿se cree que va a cambiar ella el presente con su libreta de encuestas? Yo lo dudo mucho. Me molesta profundamente esa desvalorización del trabajo de otros, siempre yo, yo yo... Argh. Qué mala sangre me estoy haciendo ya de mañana, creo que cambio corto.
De momento.

lunes, 19 de enero de 2009

No sé dónde leí esta mañana que los españoles deberíamos dejar de ser tan Quijotes de la Mancha y ser más Alonso Quijano, más personas. Creo que fue Unamuno quien lo dijo pero ahora mismo no tengo ni idea. Es un problema grave cuando la gente que está a tu alrededor nota que tú ya no eres tú sino un personaje que habéis construído entre tú y ellos. En otro momento lo llamaría "performatividad", pero creo que no es el lugar adecuado, además casi puede decirse que acabo de llegar casa (hace escasos 20 minutos) y no tengo ganas de disertar sobre roles, etc. El caso es que estoy muy triste: nunca llegaré a saber del todo quién soy y mucho menos quiénes son los demás. Lo peor de todo es que los demás tampoco sabrán quién soy yo y muchos de ellos pensarán que sí: me aterroriza. Podéis decir "anda, ya, ¿qué más te da lo que piensen los demás de ti?". No es eso, es algo más profundo. Hasta qué punto puede hacerte sentir incómoda el personaje que eres en un determinado momento y ¿somos realmente nosotros mismos alguna vez? Es decir, si yo no estuviera pensando en que estoy escribiendo en mi blog, ¿escribiría ésto? Si esto fuera un essay para el máster ¿escribiría esto? ¿Hasta que punto se nos obliga a asumir ciertos roles? ¿Hasta que punto somos conscientes de ello? Es terrorífico. ¡Basta! ¡Basta!
A veces pienso que me equivoqué de época para nacer, que quizá debería haber nacido más adelante, pero ¿no es acaso el futuro más aterrador que el pasado? ¿No somos como somos debido a factores ambientales más que fisiológicos? ¿Entonces por qué tengo la sensación de estar fuera de lugar, descolocada?
Ni caso, otra vez un ataque agudo de desahoguitis. Me preocupa esta exhibición pública de mis pensamientos, antes no hacía este tipo de cosas.