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miércoles, 10 de febrero de 2010

Facebook es el espejo del alma

Hace tiempo que quiero escribir sobre un tema pero no sé muy bien cómo enfocarlo. Desde hace unos meses hasta el día de hoy llevo viendo cómo muchas de las personas de mi lista de amig@s de facebook se hacen fans de esto o de aquello, o se unen a tal o cual grupo. Supongo que es una moda pasajera, como cuando hace unos meses se pusieron de moda los tests. En cualquier caso son los grupos y/o las páginas el tema que me preocupa. Recuerdo cuando este verano yo misma creé una página de ésas de "become a fan" para dar publicidad a mi grupo de música (The Miskatonics); también me hice fan de muchas cosas que me definen más o menos como la admiración por H.P. Lovecraft, Rainer Maria Rilke, Dream Theater, Star Wars o el caballero negro. De pronto empezaron a proliferar grupos más o menos humorísticos que definían muchos aspectos de la vida cotidiana (al menos en Occidente) como "Me gusta dormir mientras escucho cómo llueve fuera", "Los rusos que hablan español en las pelis pero prronunsiando de esta modo", "Estoy hart@ de que me pregunten para qué sirve ser filólog@" o muchos otros de ese estilo. Ahí yo dejé de hacerme fan de cosas porque me volvía loca la idea de definirme tanto: yo soy esto, eso, aquello y lo de más allá. Pues me niego. Es una decisión personal, cada un@ puede definirse y decir sí mism@ lo quiera. La fase final del proceso de los grupos/páginas del facebook se ha desarollado más o menos en los últimos dos meses: caos y destrucción, grupos absurdos (algunos son absurdos y graciosos) sobre señoras, velocirraptores, ewoks, modernos (se refieren a la tribu urbana, quiero creer)... Está muy bien reírse de un@ mism@ y me hace gracia leer la enorme cantidad de memeces de las que se hacen fans mis amig@s. Hasta aquí todo es bonito y precioso y los pajaritos cantan mientras las nubes se levantan.
Hay un pero. ¿Cómo no iba a haberlo? ¡No voy a escribir toda esa parrafada para decir que me hacen gracia las bobadas que inventan desde facebook y qué bonita es la libertad de expresión y la imaginación (que lo son ambas)! Antes de meterme en el meollo de la cuestión me gustaría que reflexionaseis sobre un punto clave para este asunto: estas páginas, estos grupos han sido creados libremente por personas anónimas y otras personas anónimas también se han unido a ellos libremente. Visto así es un tributo a la libertad y la democracia (qué bonico, ¿no?). Peeeeeeeeeero, peeeeeero yo que me leo cualquier bazofia (hasta estos textos míos los releo de vez en cuando) tengo la mala (o buena) costumbre de, a pesar de no unirme a casi ninguno de los grupos, leer sus contenidos y sus muros. Hay grandes diferencias entre el título de un grupo (algunos pueden parecer totalmente inocentes) y su contenido en sí. Esta tarde sin ir más lejos me encontré con que tres de mis amig@s se habían unido a una página llamada "la gente que llora en las discotecas". No entiendo por qué les gusta ver llorar a la gente, pero allá cada un@ con sus perversiones, en eso no me meto. Lo verdaderamente llamativo de esta página es que su creador (o creadora) tiene puestas en su muro joyas como la siguiente perla: "Amigos, mañana me voy de viaje a Canarias. En mi neceser no faltan las cremas, el cepillo, el secador y una vieja foto de un familiar que murió entregando su vida por mí. Cada vez que la veo lloro de tan desconsolada manera que todos los chicos quieren follarme." Está copiada cut&paste así que lo que veis es lo que hay. Yo no me invento nada. Me gustaría que pensaseis por un momento qué significan exactamente afirmaciones como ésta (tomo ésta como ejemplo, pero hay muchas más). Por un lado está considerando que las personas que lloran en las discotecas lo hacen para llamar la atención, para ser más populares y que se las admire más (no sé por qué, yo cuando veo a alguien llorar la/lo suelo compadecer) porque, por lo visto, a los chicos les gustan las chicas que lloran. o más bien se piensa que la imagen de vulnerabilidad en una mujer es deseable y que , arpías de nosotras, lo sabemos y nos aprovechamos de ello. Algunos de los otros post de este muro dicen cosas como que con el frío se congelan las lágrimas y las bragas. El caso es que llorar está unido a ser mujer, querer destacar y a tener éxito sexualmente. Lo peor de todo es que hay muchísimas mujeres que suscriben las opiniones del retrógrado creador (o en femenino). Las mujeres no nos queremos ¿o qué? (Ésta es obviamente , una pregunta retórica). Hay muchos grupos así. Demasiados para mi gusto. Que si las modernas son guarras, que si no hacen más pasearse y presumir, que si las gafas no están graduadas... Millones de cosas. Y todas referentes a nuestra (y aquí me refiero a las mujeres exclusivamente) sexualidad (porque lo de exhibirse es siempre con el fin de ligar, claro). Mi sexo es mío. Coño. Y si quiero ser una guarra pues mejor para mí. ¿Quiénes sois vosotros para criticar lo que yo haga con mi sexo o con mi cuerpo? Si quiero llevar gafas de pasta sin graduar peor para mí (las monturas cuestan una pasta). Si quiero acostarme con quien me plazca o cuánt@s me plazcan mejor para mí. Estoy harta de que sigamos con las mismas discusiones de hace 30 años. Vamos hacia atrás en vez de hacia delante. Me gusta facebook, pero creo que no entiendo la sociedad en la que vivo.

martes, 9 de febrero de 2010

Avatar

Lectora o lector: antes de leer advierto lo siguiente, este post no tiene nada que ver con la película de James Cameron sino que el término "avatar" es empleado en el sentido de "transformación" de un@ mism@, de alter ego.

Todo empezó el viernes bien avanzada la tarde. Unos amigos y yo quedamos para cenar y celebrar mi cumpleaños (y el de otra de las participantes en el evento). Hablamos de miles de cosas, es lo que tiene verse poco, la distancia, el trabajo e incluso la vagancia, para qué mentir. Uno de los temas surgió con naturalidad, como el resto de la velada: "Oye, Countess, ¿has leído la entrevista que le hacen en Público a Lucía Etxebarría?". Aquí empezó el tema. Yo no había leído la entrevista, reconozco que soy poco dada a leer periódicos, los sábados tal vez pero no diariamente. Por lo visto a la pobre mujer la habían puesto a caer de un burro en los comentarios de la noticia además de que quien la entrevistó no debía saber mucho de literatura porque yo, que llevo unos años en esto, jamás había oído hablar de Mcbeth (me pregunto si será algún restaurante de comida rápida), ni sabía que Shakespeare escribiera novela. Al día siguiente busqué en google y ¡eureka! allí estaba la famosa entrevista. La leí. Me dolieron los ojos y culpo al periodista porque dudo mucho que Etxebarría, que es licenciada en filología inglesa (creo recordar), no supiera que Macbeth es una obra de teatro y no una novela. La verdad es que yo me esperaba algo más subversivo, más agresivo pero me encontré con una mujer que respondía a las preguntas que se le hacían con total corrección y ortodoxia (dentro de lo que suele hacer y no la culpo). Lo fuerte me parecieron los comentarios sobre su ego inconmensurable y su vida sexual y/o privada. Cómo le gusta a la gente meterse donde no la llaman, porque desde luego en la entrevista yo no vi un ego excesivo ni nada por el estilo, es más, todo lo contrario. Claro está que son libres de decir lo que les venga en gana pero un poco de coherencia por favor: imagínense ustedes una entrevista con Stephen Hawking sobre su trabajo sobre agujeros negros y los comentarios de la gente son sobre lo bien que le siente su nueva silla de ruedas. Sería absurdo ¿no?

Creo que la gente se está cebando con la imagen pública de la escritora. Tal vez venga bien para las ventas, pero intuyo que a ella no le debe gustar mucho que se malinterpreten según qué cosas. Cada uno construye su identidad y su cuerpo como buenamente puede y/o quiere. Somos libres de hacerlo y punto (en este país es legal, al menos). Desgraciadamente hay una gran diferencia entre lo que es legal y la opinión pública. María Lejárraga decía hace casi 100 años que era perfectamente legal que las mujeres fueran a la universidad pero que pocas lo hacían porque ¿qué dirían sus familiares? Las llamarían sabihondas y pedantes y se reirían de ellas. Por suerte hubo algunas a las que no amedrentarons las burlas y estudiaron en la universidad pese a todo. Gracias a ellas. Con la imagen pública de Lucía pasa lo mismo: está bien ser como es pero vaya cómo se quejan los rancios de siempre. Si no os gusta, no miréis.
No puedo decir que me gusten sus novelas pero sólo he leído dos, sin embargo aplaudo la valentía con la que se enorgullece de ser mujer y de ser feminista. Merece todo mi respeto sólo por eso. Me parece muy triste todo el aluvión de críticas inmerecidas que ha recibido sobre todo porque sé muy bien que si en vez de ella, fuera otro (en masculino) quien hubiera dicho lo que ella dijo en la entrevista, hubiera sido una página más en el periódico. Aún recuerdo que no hace mucho un idiota redomado escribía en El País que las feministas nos creíamos mejores que los hombres. Me alegra saber que hay alguien del mundo de las letras que no lo cree y además lo dice. Ya basta de "yo no soy feminista pero...". Ya basta de malentendidos. Ya basta de juzgar a alguien por su género (porque si Lucía se llamase Martín a ver cuántas y qué cosas se dirían de él). Ya basta de juzgar a alguien por unas declaraciones desafortunadas, todos nos equivocamos y todos tenemos derecho a ser libres en nuestro pensamiento.

Insisto, como hice en la entrada de noviembre de 2009, en que por lo visto ahora lo "progre" es ser "regre", qué le vamos a hacer. Alguien tiene que pagar el pato, ¿no?

domingo, 22 de noviembre de 2009

La cabeza del Bautista

Bien, señoras, caballeros, señores, caballeras; he vuelto. No sé si para quedarme pero es que las circunstancias lo piden. Y el colchón maldito que no me deja tener una noche de suño reparador. El caso es que acabo de leer en El País de hace dos días (cada día me da más arcadas, de verdad, no sabe una qué periódicos leer). Os pego un link aquí.
Supongo que al autor del artículo ya le habrán caído de todos los colores, como se puede apreciar incluso en los comentarios de los lectores (que tela marinera, los incodicionales son siempre más papistas que el Papa). Pues bien, el señor éste, señor por llamarle algo, se vale de una valla del Ministerio de Igualdad para criticar a los movimientos feministas en un alarde de la más absoluta ignorancia sobre ellos: "¿Movimiento feminista no era aquel que dice que las mujeres son mejores que los hombres?". Se atreve a citar al mismísimo Nietzsche para reforzar su argumento. Yo, personalmente, le recomendaría un librito de Schopenhauer llamado "Sobre las mujeres", seguro que le encanta, va muy parejo a la ideología que proclama en su artículo.
Dos cosas le diría yo al señor este: por un lado, entiendo que desde su punto de vista cerril que ve a las mujeres como unas enemigas a las que someter, el cartel le pueda parecer un poco fuerte. En cualquier caso, le diría que se fijase un poco más que en los pendientes de la chica y viese esa esquina en la que dice que el cartel es parte de la campaña contra la violencia de género. Si se llama violencia de género es por algo.
La segunda cosa que le diría a este señor y a toda la manada de mandriles que hace comentarios del tipo "pero las feministas malignas siguen haciéndose las víctimas para que los hombres las sigan protegiendo a brazo partido", es que están malinterpretando toda la campaña por la igual de facto entre mujeres y hombres. Lo único que hacen es poner trabas y trabas. Lo de siempre. La verdad es que después de más de 100 años de luca abiertamente política, lo único que me dan es risa. Y pena, porque demuestran una estrechez mental más allá de cualquier político conservador victoriano. La igualdad entre mujeres y hombres no consiste en decir "¡hala, ya somos iguales!" porque a) es mentira y b)es imposible. Lo ideal sería lograr una igualdad dentro de la diferencia en la que a cada uno de nosotros fuese respetado y tuviese las mismas oportunidades en su individualidad. Aunque viendo que las feministas, por lo visto, somos malignas (tened cuidado no os encontréis conmigo, que muerdo y la mordedura es venenosa), creo que aún nos quedan muchos años de lucha. Así que, para ser sincera, no sé si hasta darle las gracias, al señor Lynch (no a David, que también) por hacerme creer aún más en lo que hago.
Por lo visto ahora lo "progre" es ser "regre", qué le vamos a hacer. Mientras tanto yo seguiré pidiendo la cabeza del Bautista, como dicen en los comentarios. Alguien tiene que pagar el pato, ¿no?

domingo, 3 de mayo de 2009

Orgullo freak

-Me llamo Nimúe tengo 24 años y soy friqui. Lo escribo con "q" porque soy una purista del español, no puedo evitarlo. Me gusta que la palabra sea un anglicismo porque hace que, a pesar de ser un adjetivo, sea de género neutro. Así tenemos "una friqui" y "un friqui". Volviendo al tema: soy friqui y además feminista y estoy muy enfadada (a las feministas nos suele pasar a menudo, tomáoslo con humor, yo lo hago).
-¿Por qué estás enfadada (otra vez), tita Nimúe?
-Pues porque debería dejar de leer el periódico, siempre que lo hago me pongo de muy mal humor. Y si además añadimos a la ecuación los suplementos varios que suelen venir los fines de semana pues ya ni os cuento. El Babelia ya no lo leo porque me da dolor de estómago, por ejemplo. Esta mañana, ir más lejos, hojeaba uno de esos magacines domingueros cuando me encontré con una mini-entrevista a un tipo que acaba de publicar un libro sobre el orgullo friki (él lo escribe "k"). Es normal que a la hora de intentar definir a los friquis haya confusión, es una palabra que está de moda. Yo misma llamo friquis a mis compañeras de clase, a mis amigos de la facultad... Un par de ejemplos:
-Oye, Cris, al final ¿de qué vas a hacer el trabajo para el curso de Cine?
-De las mujeres opuestas (rubia/morena, etc.) en las películas de David Lynch.
-¡Qué friqui, por dios!
-Y tú, Nimúe, ¿de qué lo vas a hacer?
-Ná, de estereotipos de género en la saga Star Wars (las dos trilogías y la peli de 3D).
-Y luego la friqui soy yo...


O también:

-Nimúe ¿qué llevas en esa bolsa?
-Pueeees... Me he comprado el caza de la República de Lego...
-Creí que eras fiel a Playmobil.
-Bueno que también me gusten los Lego no quiere decir que ya no me gusten los Playmobil.
-¿Sabes? Yo en mi casa tengo montado Hamlet con el castillo medieval.

Además de esas aficiones un poco raras: coleccionismo de clicks de playmobil, lego Star Wars, cosas de Star Wars (¡lo confieso!), tebeos de todo tipo y condición, y muchas más... Tengo otras más o menos igual de inquietantes pero mucho más respetables como la poesía rusa o la literatura inglesa del siglo XIX (sobre las que también escribo ensayos). Hasta aquí bien. Todos tenemos alguna rareza. Absolutamente todos sin excepción. Lo que me enfada de todo esto es que caigamos una y otra vez en los mismos tópicos. En el suplemento de El País (en serio, voy a dejar de comprarlo) viene una mini-entrevista a este señor (el cual, todo sea dicho, no tiene la culpa de nada). El periodista (de cuyo nombre no quiero acordarme) le hace las típicas preguntas sobre el punto de vista del autor sobre el tema, etc. Todo muy correcto. Lo malo empieza con la sexta pregunta (si no me equivoco son diez) "¿Al 'friki' le va mal por definición con las mujeres?". Ahí es donde yo me cabreo. ¿A qué viene esa pregunta? ¿Es que las mujeres somos todas iguales y por definición no-friquis? A eso lo llamo yo caer en el tópico. Vale que es una entrevista que no va a leer nadie (menos yo, por lo visto), pero ¡coño! a mí me parece mal, es más, me molesta. Y el buen tipo del libro le responde que cada vez hay más tías amantes del manga y que él, además, se ha casado y su mujer lleva bien sus fricadas. ¡Muy mal! ¡Pues no debería! Si mi novio saliera por ahí diciendo eso, yo lo dejaba ipso-facto. ¿Cómo que yo aguanto sus fricadas? ¡Y él las mías, no te jode! A esa respuesta también la llamo yo caer en el tópico. Las mujeres somos friquis, algunas por lo menos. Me enfada que la imagen de friqui sea un tío gordo con gafas leyendo tebeos. Yo soy una tía con gafas leyendo tebeos -no sólo manga- y escribiendo ensayos serios sobre Star Wars (en lo de la gordura estoy trabajando aún). Me molesta que una palabra neutra se convierta porque sí en masculino genérico.

Esto pretendía no sonar muy enfadado, pero amiguitos, el que no llora no mama. O algo.

miércoles, 21 de enero de 2009

Prejuicios, juicios y postjuicios

¡Nada de empezar como ayer! Nada de "decía Ortega y Gasset -perdonad el monotematismo noventayochesco- en La deshumanización del arte que los prejuicios son necesarios e ineviatbles para formarnos una idea de las cosas" (¿no es acaso ésta la misma forma de empezar que ayer? Ni en mí puedo confiar). Pues bien, en cierto modo Ortega tenía razón, no podemos evitar los prejuicios, evitar intentar hacernos una idea -aunque tal vez equivocada- de lo que tenemos a nuestro alrededor. No me voy a meter en si esto es causa de lo social o simplemente inherente al ser humano, aunque pienso -sin ninguna justificación, simple intuición- que es algo social. El caso es que los prejuicios existen, están ahí y no podemos hacer nada más que intentar no darles demasiada importancia hasta que dejen se ser prejuicios. Me refiero a que tú puedes pensar tal o caul de algo o alguien y después de un tiempo darte cuenta de que estabas totalmente equivocada/o o no. Son cosas que pasan.
Lo malo viene cuando los prejuicios estropean la dinámica de un grupo. Llevo unos días un tanto rayada (perdón por el coloquialismo) por todo esto. Ayer escribí el texto de los roles por esto. A continuación es todo una historia personal y una opinión también personal sobre el tema, si alguien se da por aludido lo siento mucho, aunque seguramente no nos conozcamos de nada: Sé que es cruel e injusto, pero hay gente que estaba mejor callada o en otro sitio. Esto también es un prejuicio, pero es agotador estar en un aula sintiéndote observada, sintiendo que cada movimiento puede encumbrarte o tirarte por los suelos. No. No tengo 15 años, ni 17. Ni siquiera 20 ó 21, estoy hablando de un grupo de doctorado lo cual lo hace todo más grave. Estoy cansada de tener que oír cuchicheos cada vez que alguien interviene en clase, harta de oír cómo critican injustamente a muchas profesoras (ya me cansaron cuando criticaron a la profesora inglesa que vino desde York a darnos clase pero el día que criticaron a mi directora de tesis me cansaron lo indecible, ¿cómo se puede juzgar a una persona por una hora de clase? Y lo que es peor ¿cómo se puede alguien poner a dormir -va en serio- en clase cuando somos un grupo de 15 personas todas ellas de más de 23 (entre 23 y 49 para ser exactos) años?). Yo, que soy una ingenua, lo reconozco, que aún tengo fe en la gente (sí, debo de ser algo estúpida), me metí en ese postgrado/doctorado/como se llame por vocación y voy y me encuentro esto. Lo normal es que te decepcionen las clases, pero en este caso es la gente la que no está a la altura. Si de algo me he dado cuenta en toda mi vida académica, sobre todo en mi vida universitaria es que no puedes esperar, al menos en una carrera de letras, un aprovechamiento inmediato de lo aprendido y -esto es muy importante-, lo aprendido muchas veces es más por experiencia personal que por el contenido de las clases en sí. Aún estoy sacando provecho a mi año erasmus, aún hoy me doy cuenta de muchas cosas que no hubiera aprendido si no hubiera vivido nueve meses en Alemania. Y hace ya más de dos años que me fui. Como decía antes: me cansan. Estoy muy ilusionada con muchas cosas de mi futuro inmediato (algún día debería hablar del miedo al futuro que tenemos los humanistas de vocación): mi memoria de licenciatura, que leeré en junio, mi nueva erasmus en UK (después de la experiencia con la profesora inglesa, que a pesar de las críticas, a mí me encantó), etc. Siento como un lastre terrible que arrastro cada tarde de 4:30 a 8, alguna compañera me ha dicho (sin saber de qué va mi memoria de licenciatura) que encuentra inútil aplicar la perspectiva de género a la literatura de otra época que no sea la actual, según ella lo importante es cambiar el presente. Eso es muy bonito, pero ¿se cree que va a cambiar ella el presente con su libreta de encuestas? Yo lo dudo mucho. Me molesta profundamente esa desvalorización del trabajo de otros, siempre yo, yo yo... Argh. Qué mala sangre me estoy haciendo ya de mañana, creo que cambio corto.
De momento.

martes, 9 de diciembre de 2008

Querido Arturo Pérez Reverte

¡He vuelto! Tengo mucho que hacer, un examen el sábado y me falta poco menos de la mitad por revisar... Pero es que acabo de leer un "artículo" de mi amigo Pérez Reverte que como siempre argumenta muchas cosas o al menos él cree que no hace.
En fin, el artículo se publicó en El Mundo, creo, en un magazine de esos del jueves. No estoy segura, lo recibí por mail. He de decir que tiene algún tiempo, pero no ha perdido la impresentabilidad de sus facultades.
El artículo viene a ser una respuesta de la RAE (Real Asociación de Estúpidos, y no va en genérico masculino porque con sólo dos mujeres ya me diréis) a la petición de la revisión del lenguaje sexista por parte de Soledad Ruiz (dir. del Instituto Andaluz de la Mujer -¿qué mujer? -me pregunto yo). Para empezar le diré a señor Pérez Reverte que no hable de cosas sin saber de qué habla. Y para seguir le diré que revise sus argumentos porque son contradictorios. ¡Ah! Y también le diré que mucha RAE pero que de lingüística no tiene ni idea, a ver qué se cree el puto periodista de los cojones. No me importan los insultos sexistas porque él los vale, además con semejantes afirmaciones que hace seguro que está acostumbrado a le escupan por la calle (yo lo haría). Faltoso de los huevos.
Bueno, a lo que iba: el buen señor trae a colación el manido argumento de que el lenguaje es económico y el genérico masculino engloba al femenino blablablablá no tengo ni idea de lingüística pero qué importa blablabla... Creo que os hacéis cargo del discurso. También dice que cambiar el lenguaje trae consecuecias sociopolíticas. He aquí el quid de la cuestión: EFECTIVAMENTE, querido Arturo. Las mujeres no somos gilipollas como tú crees y sabemos que trae consecuencias sociopolíticas y por eso queremos que se cambie, a ver cuándo os entra en la cabeza a ti a los de tu pandilla. Y no, no queremos que se cambie "llevaré los niños y niñas al cole" porque si sabes algo de lingüística (cosa que dudo) te darás cuenta que el lenguaje no lo cambiamos ni tú ni yo ni la madre que me parió. Lo cambiamos todos como conjunto, evoluciona con nosotros: de ahí que queramos cambiar el lenguaje formal, que ese sí lo cambiamos nosotros "candidatos y candidatas" etc... Y por cierto "los hombres prehistóricos" no engloba a las mujeres, porque una mujer no es un puto hombre ¿hace falta que te expliquemos la diferencia? Es mejor y más claro decir "las personas prehistóricas"o "los humanos prehistóricos" masculino o femenino, hasta tienes para elegir: dos palabras que engloban a toda la población no sólo a la mitad. Listillo. Que eres un listillo.



Fdo. Feminista Contumaz


Ps. ¡Lo olvidaba! Por favor ¿qué coño es eso de Instituto de la Mujer? ¿qué Mujer ese ésa? ¿La conozco? Señoras, seamos consecuentes, no se puede criticar a la RAE cuando nosotras cometemos los mismos errores... Primero atémoslo todo bien y luego a por ellos, que es pan comido. ;)

martes, 25 de noviembre de 2008

25 Noviembre

Hoy es el día Internacional Contra la Violencia contra la Mujeres. Es un tema muy espinoso, espinosísimo. Un grave problema social. Y el Ministerio de Igualdad, ese invento que parece sacado de la redacción de El País (¡ay! estosprogres...) ha hecho esta campaña:
Pero ¿de dónde sacaron al que diseñó el cartel? ¿Por qué no ha leído teoría de género antes de seguir perpetuando roles patriarcales? ¿Quién fue el garrulo? Analicemos la frasecita:
"Cuando maltratas a una mujer dejas de ser un hombre"
Para empezar, ¿qué es un hombre? ¿Qué es una mujer? ¿la cabeza tiene algún uso además de peinarla? ¿No estaremos haciendo hincapié en los papeles "hombre" y "mujer" tradicionales (y patriarcalistas)? Y todavía los de la prensa dicen:
Uno de los spots muestra, sin palabras, el rechazo social de los hombres ante un supuesto agresor. El anuncio concluye con la frase: "Cada vez que maltratas a una mujer dejas de ser un hombre". Así, se enfatiza el aislamiento al maltratador, pero también se demuestra que la violencia no está vinculada al hecho de ser hombre sino la voluntad de dominar a la mujer", afirmó la ministra.
La ministra como puede apreciarse, tampoco sabe mucho de lo que habla. Analicemos:
  1. Lo de sin palabras, en fin. ¿Se referirá a la cara del hombre? La verdad es que no tiene mucha pinta de maltratador... Pero aún así lo que llama la atención es la frasecita de marras.
  2. ¿Se enfatiza quéeeee? ¿Se demuestra quéeeeee? Pues yo debo ser muy tonta, porque creo que el problema no es el aislamiento del maltratador, sino la impotencia de la mujer maltratada, el miedo. Y eso de "la violencia no está vinculada al hecho ser hombre sino la voluntad de dominar a la mujer" ¿en qué quedamos?

En fin. Queda mucho por hacer, y el tiempo que tardará con esta panda de incompetentes que no saben lo que dicen. Mucho me jode la gente que hablar por hablar, porque está bien esto del género, sí, sí.

A saber qué será.