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lunes, 25 de mayo de 2009

Crawling Chaos

Ya sé que hace semanas que no publico nada en el otro blog. Escribir ficción es más difícil de lo que parece si no se quiere escribir al azar, a lo que salga. La escritura automáticas tiene sus ventajas y sus handicaps. Creo que mis mejores relatos han salido del tirón (o casi) pero siempre partiendo de una idea primera, escribir por escribir... Pues no. Para eso está este blog, para eso está este texto o el cuaderno negro. Aún así yo no puedo evitar sentirme culpable. No soy tenaz y debería serlo, me dejo llevar por dudas y dudas. Pienso que nada de lo que escribo merece la pena, pero también pienso lo contrario. Tengo decenas de relatos a la mitad, los desprecio. Me parecen vulgares. Y sin embargo, luego veo que se publican antologías de "jóvenes narradores" y en fin. No sé de qué me acomplejo si peores son ellos y ahí están sin pudor alguno. Quizá sea como dije el otro día: me da miedo que me veáis. Aquí no, así no, porque soy yo la que controla todo lo que escribe lo que dejo y lo que n odejo ver. Desgraciadamente no es así con la ficción, allí sale lo que tenga que salir y si alguien se ríe de mis relatos de unicornios me hunde (no mucho, porque para eso estoy preparada, depende quién se ría). Por lo menos he aprendido a no escribir para mí, porque lo escrito si no se comparte no tiene sentido. Ya sabéis: lo personal es político, etc.

domingo, 3 de mayo de 2009

Orgullo freak

-Me llamo Nimúe tengo 24 años y soy friqui. Lo escribo con "q" porque soy una purista del español, no puedo evitarlo. Me gusta que la palabra sea un anglicismo porque hace que, a pesar de ser un adjetivo, sea de género neutro. Así tenemos "una friqui" y "un friqui". Volviendo al tema: soy friqui y además feminista y estoy muy enfadada (a las feministas nos suele pasar a menudo, tomáoslo con humor, yo lo hago).
-¿Por qué estás enfadada (otra vez), tita Nimúe?
-Pues porque debería dejar de leer el periódico, siempre que lo hago me pongo de muy mal humor. Y si además añadimos a la ecuación los suplementos varios que suelen venir los fines de semana pues ya ni os cuento. El Babelia ya no lo leo porque me da dolor de estómago, por ejemplo. Esta mañana, ir más lejos, hojeaba uno de esos magacines domingueros cuando me encontré con una mini-entrevista a un tipo que acaba de publicar un libro sobre el orgullo friki (él lo escribe "k"). Es normal que a la hora de intentar definir a los friquis haya confusión, es una palabra que está de moda. Yo misma llamo friquis a mis compañeras de clase, a mis amigos de la facultad... Un par de ejemplos:
-Oye, Cris, al final ¿de qué vas a hacer el trabajo para el curso de Cine?
-De las mujeres opuestas (rubia/morena, etc.) en las películas de David Lynch.
-¡Qué friqui, por dios!
-Y tú, Nimúe, ¿de qué lo vas a hacer?
-Ná, de estereotipos de género en la saga Star Wars (las dos trilogías y la peli de 3D).
-Y luego la friqui soy yo...


O también:

-Nimúe ¿qué llevas en esa bolsa?
-Pueeees... Me he comprado el caza de la República de Lego...
-Creí que eras fiel a Playmobil.
-Bueno que también me gusten los Lego no quiere decir que ya no me gusten los Playmobil.
-¿Sabes? Yo en mi casa tengo montado Hamlet con el castillo medieval.

Además de esas aficiones un poco raras: coleccionismo de clicks de playmobil, lego Star Wars, cosas de Star Wars (¡lo confieso!), tebeos de todo tipo y condición, y muchas más... Tengo otras más o menos igual de inquietantes pero mucho más respetables como la poesía rusa o la literatura inglesa del siglo XIX (sobre las que también escribo ensayos). Hasta aquí bien. Todos tenemos alguna rareza. Absolutamente todos sin excepción. Lo que me enfada de todo esto es que caigamos una y otra vez en los mismos tópicos. En el suplemento de El País (en serio, voy a dejar de comprarlo) viene una mini-entrevista a este señor (el cual, todo sea dicho, no tiene la culpa de nada). El periodista (de cuyo nombre no quiero acordarme) le hace las típicas preguntas sobre el punto de vista del autor sobre el tema, etc. Todo muy correcto. Lo malo empieza con la sexta pregunta (si no me equivoco son diez) "¿Al 'friki' le va mal por definición con las mujeres?". Ahí es donde yo me cabreo. ¿A qué viene esa pregunta? ¿Es que las mujeres somos todas iguales y por definición no-friquis? A eso lo llamo yo caer en el tópico. Vale que es una entrevista que no va a leer nadie (menos yo, por lo visto), pero ¡coño! a mí me parece mal, es más, me molesta. Y el buen tipo del libro le responde que cada vez hay más tías amantes del manga y que él, además, se ha casado y su mujer lleva bien sus fricadas. ¡Muy mal! ¡Pues no debería! Si mi novio saliera por ahí diciendo eso, yo lo dejaba ipso-facto. ¿Cómo que yo aguanto sus fricadas? ¡Y él las mías, no te jode! A esa respuesta también la llamo yo caer en el tópico. Las mujeres somos friquis, algunas por lo menos. Me enfada que la imagen de friqui sea un tío gordo con gafas leyendo tebeos. Yo soy una tía con gafas leyendo tebeos -no sólo manga- y escribiendo ensayos serios sobre Star Wars (en lo de la gordura estoy trabajando aún). Me molesta que una palabra neutra se convierta porque sí en masculino genérico.

Esto pretendía no sonar muy enfadado, pero amiguitos, el que no llora no mama. O algo.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Reroute to remain

Vuelvo a escribir aquí. Contaría muchas cosas o ninguna, aún no sé, esto mío es improvisación 100%, es la segunda vez que intento escribir aquí hoy y la tercera en la semana que llevo sin escribir. Todo tiene una explicación que radica en la crisis de fin de carrera que llevo sufriendo hace ya casi un año (¡¡ya casi estamos en marzo!!). No sé si voy, si vengo o si valdrá para algo lo que estoy estudiando ahora. Me estoy ahogando, a veces siento una enorme falta de basa de conocimientos y a veces la siento en los que me rodean. Por eso he vuelto a los orígenes (a los míos, a los occidentales, al XIX) y me encontrado con que no hay nada nuevo. Huysmans es tan postmoderno como Foucault (sé que estoy obsesionada con él). He encontrado puntos de contacto entre Schopenhauer y Butler, todo cobra un nuevo sentido. ¿Y todo esto para qué? Me doy cuenta de que we're just two lost souls swimming in a fish bowl year after year. Entonces nada tiene sentido, porque realmente somos incapaces de ver más allá de nuestra propia percepción ¿os dais cuenta de lo que eso implica? Por un lado estamos condenados a la soledad, y por otro a ser incomprendidos. Claro, que eso es sólo a nivel individual ¿pero hay algo más? Todo es confuso.

lunes, 9 de febrero de 2009

¡Por el nuevo año! (II)

My heart is like a singing bird
whose nest is in a water'd shoot;
my heart is like an apple-tree
whose boughs are bent with thick-set fruit;
my heart is like a rainbow shell
that paddles in a halcyon sea;
my heart is gladder than all these,
because my love is come to me.

Raise me a daïs of silk and down;
hang it with vair and purple dyes;
carve it in doves and pomegranates,
and peacocks with a hundred eyes;
work it in gold and silver grapes,
in leaves and silver fleurs-de-lys;
because the birthday of my life
is come, my love is come to me.

Ch. Rossetti, A birthday

Gracias a todos por los mensajes, las llamadas no contestadas (sí, nunca tengo el móvil conmigo, yo soy así), por los post del facebook, la cena del sábado, los regalinos (mascota del facebook incluída) y por ser vosotros. ¡Qué majos sois!


Sabíais que no podía ser de otra manera y que el poema tenía que ser éste a pesar de que lo puse ya cientos, miles de veces aquí (bueno sólo una). Lo que es una pena es no poder poner la versión musical que hice de él (yo cantando con la guitarra, creo que Caótica sí lo vio).


Esto es una mierda de entrada pero entre que estuve cinco horas dando clase (dos de ellas cobrando ¡yuju!), que me levanté a las 7:30 (y me acosté a la 01:00) y los libros/juegos/videojuegos nuevos no doy a basto. Eso sí, seré una experta en literatura femenina inglesa.

miércoles, 21 de enero de 2009

Prejuicios, juicios y postjuicios

¡Nada de empezar como ayer! Nada de "decía Ortega y Gasset -perdonad el monotematismo noventayochesco- en La deshumanización del arte que los prejuicios son necesarios e ineviatbles para formarnos una idea de las cosas" (¿no es acaso ésta la misma forma de empezar que ayer? Ni en mí puedo confiar). Pues bien, en cierto modo Ortega tenía razón, no podemos evitar los prejuicios, evitar intentar hacernos una idea -aunque tal vez equivocada- de lo que tenemos a nuestro alrededor. No me voy a meter en si esto es causa de lo social o simplemente inherente al ser humano, aunque pienso -sin ninguna justificación, simple intuición- que es algo social. El caso es que los prejuicios existen, están ahí y no podemos hacer nada más que intentar no darles demasiada importancia hasta que dejen se ser prejuicios. Me refiero a que tú puedes pensar tal o caul de algo o alguien y después de un tiempo darte cuenta de que estabas totalmente equivocada/o o no. Son cosas que pasan.
Lo malo viene cuando los prejuicios estropean la dinámica de un grupo. Llevo unos días un tanto rayada (perdón por el coloquialismo) por todo esto. Ayer escribí el texto de los roles por esto. A continuación es todo una historia personal y una opinión también personal sobre el tema, si alguien se da por aludido lo siento mucho, aunque seguramente no nos conozcamos de nada: Sé que es cruel e injusto, pero hay gente que estaba mejor callada o en otro sitio. Esto también es un prejuicio, pero es agotador estar en un aula sintiéndote observada, sintiendo que cada movimiento puede encumbrarte o tirarte por los suelos. No. No tengo 15 años, ni 17. Ni siquiera 20 ó 21, estoy hablando de un grupo de doctorado lo cual lo hace todo más grave. Estoy cansada de tener que oír cuchicheos cada vez que alguien interviene en clase, harta de oír cómo critican injustamente a muchas profesoras (ya me cansaron cuando criticaron a la profesora inglesa que vino desde York a darnos clase pero el día que criticaron a mi directora de tesis me cansaron lo indecible, ¿cómo se puede juzgar a una persona por una hora de clase? Y lo que es peor ¿cómo se puede alguien poner a dormir -va en serio- en clase cuando somos un grupo de 15 personas todas ellas de más de 23 (entre 23 y 49 para ser exactos) años?). Yo, que soy una ingenua, lo reconozco, que aún tengo fe en la gente (sí, debo de ser algo estúpida), me metí en ese postgrado/doctorado/como se llame por vocación y voy y me encuentro esto. Lo normal es que te decepcionen las clases, pero en este caso es la gente la que no está a la altura. Si de algo me he dado cuenta en toda mi vida académica, sobre todo en mi vida universitaria es que no puedes esperar, al menos en una carrera de letras, un aprovechamiento inmediato de lo aprendido y -esto es muy importante-, lo aprendido muchas veces es más por experiencia personal que por el contenido de las clases en sí. Aún estoy sacando provecho a mi año erasmus, aún hoy me doy cuenta de muchas cosas que no hubiera aprendido si no hubiera vivido nueve meses en Alemania. Y hace ya más de dos años que me fui. Como decía antes: me cansan. Estoy muy ilusionada con muchas cosas de mi futuro inmediato (algún día debería hablar del miedo al futuro que tenemos los humanistas de vocación): mi memoria de licenciatura, que leeré en junio, mi nueva erasmus en UK (después de la experiencia con la profesora inglesa, que a pesar de las críticas, a mí me encantó), etc. Siento como un lastre terrible que arrastro cada tarde de 4:30 a 8, alguna compañera me ha dicho (sin saber de qué va mi memoria de licenciatura) que encuentra inútil aplicar la perspectiva de género a la literatura de otra época que no sea la actual, según ella lo importante es cambiar el presente. Eso es muy bonito, pero ¿se cree que va a cambiar ella el presente con su libreta de encuestas? Yo lo dudo mucho. Me molesta profundamente esa desvalorización del trabajo de otros, siempre yo, yo yo... Argh. Qué mala sangre me estoy haciendo ya de mañana, creo que cambio corto.
De momento.

martes, 4 de noviembre de 2008

Desahogo

No sé muy bien por qué escribo ésto. Tal vez sea una forma de desahogarme (-¿contra qué?-), una especie de rebelión contra la prosa obligada de los ensayos de máster. Tal vez sea porque me dolía mucho la cabeza cuando llegué a casa hace apenas media hora (-¡bendito ibuprofeno!-) y ahora ya no y me siento libre después de tantas horas de ese dolor punzante que iba desde la cuenca del ojo derecho hasta la zona trasera de mi cráneo. ¿Quién sabe? No estoy muy lúcida. No me siento muy lúcida. También tengo la sensación (sensaciones, sensorial, sentidos) de que hay algo que se escapa, puede que sea el Tiempo. A veces me pregunto qué hubiera pasado si en vez de emplear todo mi pragmatismo adolescente en estudiar un bachillerato científico-técnico, hubiera hecho el de artes. Quizá ahora mi vida sería otra, o quizá no. Al fin y al cabo he estudiado artes después de todo ¿qué es si no la Literatura? Me pregunto qué hubiera sido si hubiera estudiado música (¿por qué no estudié música? Siempre fue el arte que mejor se me dio), si hubiese seguido emborronando con acuarelas en vez de ir a inglés, si tuviese tiempo para escribir más a menudo (ficción, digo), si tuviese tiempo para ese dúo guitarrístico...
A veces me dan ganas de tirarlo todo por la borda: iré rompiendo todo lo que encima me echaron desde antes de nacer. Adiós tesina, cuántos dolores de cabeza por tu culpa, cuántos periódicos leídos y cuánta información útil e inútil. Adiós máster, adiós CAP, adiós futuro. No quiero nada, dejadme vivir en paz, dejadme vivir mi vida, a mi ritmo sin prisa, cada instante su justo valor. Etc...
Parece que he vuelto a los 15, qué vergüenza.

domingo, 26 de octubre de 2008

Ser y tiempo

Parón de casi una semana. No tengo tiempo para mi "ser-cibernético", pilas de artículos me esperan, el máster prima y pedir becas y la tesina y los 60 kilómetros diarios. Demasiados proyectos, demasiado poco tiempo. Algo tenía que descuidar, ¿no? Uf, Qué cansada estoy y eso que es domingo.

domingo, 12 de octubre de 2008

Mujeres y rock

-¡Oh, no! Otra arenga de la bruja de Nimúe. ¡Argh!-
Bien. Hecha la tontería ya puedo empezar a escribir libremente. Estos es, posiblemente, un esbozo de algo que con un poco más documentación (mi única documentación son unos esquemas hechos en mi cuaderno y una conversación con una compañera de máster) podría convertirse en un artículo serio. No lo es. Sólo son unas observaciones hechas en primera y tercera persona.
Los que me conocéis sabéis de mi afición a la música. Dicha afición me viene desde pequeñísima, aprendí sola a leer partituras, a tocar el piano con cierta dignidad y a escuchar a Beethoven furibundamente. Pero esto no tiene nada que ver con el Rock, Nimúe. Ya. También toco la guitarra; desde los dieciséis años. Tengo cuatro guitarras: una española heredada de mi padre, una acústica cutronga que es la que más uso y dos eléctricas, entre ellas una LesPaul Black Beauty de la que estoy enamoradísima desde que la vi. Nunca he sido guitarrista en ningún grupo y haciendo casi ocho años que toco os imaginaréis que toco con cierta dignidad. Una vez mi casera en Alemania me dijo algo que yo ya sabía pero en lo que no había pensado nunca demasiado: "Dale a un chico una guitarra y se creerá Ritchie Blackmore al dar dos acordes, dásela a una chica y te dirá -aún no soy suficientemente buena-". Tiene razón (era -y seguirá siendo- profesora de música). Pero no es sólo es tendencia al perfeccionismo al que nos vemos abocadas muchas mujeres, cada vez menos (no sé si para bien o para mal); es que en ciertos sectores de la música las mujeres no somos bien recibidas. Sólo pensad en letras de canciones de grupos de rock en las que se habla mucho de nosotras, pero no se nos da ni voz ni voto. I used to love but I had to kill her, I had to put her six feet under and I can still hear her complain... Y sólo es lo primero que se ma viene a la mente. Hay miles de letras más. No es sólo eso. Muchas veces, yo misma he intentado formar parte de grupos de rock, con funesto resultado. He escuchado de todo. Desde "tienes una voz muy dulce para ser rockera", hasta "N., tía, los grupos con tías están pasados de moda, el rock exige tenere un par de cojones", palabras textuales de un guitarrista y cantante que ya quisiera cantar y tocar como lo hago yo. Y sin embargo él está ahí y yo aquí preguntádome por qué pasa ésto. A mi compañera, con la que tuve esta conversación no se le había pasado por la cabeza, pero dijo "fíjate, nunca nos fijamos en esas cosas, pero ahora que lo dices es verdad".
Y por supuesto siempre se puede ir un poco más allá. Antes he dicho que nunca logré meterme como guitarra en un grupo de rock, pero lo que sí hice fue colaborar como cantante en varios grupos, un par de pop y uno de metal progresivo, del que por cierto, salí muy escaldada. No es sólo que no te quieran como guitarrista, es que no contentos con eso a mí me trataban como si fuera tonta y que no me esforzase tanto, que ellos esperaban... Se me revuelven las tripas.
Un paso más allá aún: después de un concierto, si los dueños e local son generosos y te invitan a una copa mis compañeros de grupo siempre tenían conversación con alguna de las que había visto el concierto y sin embargo, yo allí sola con mi botellín de Mahou, con suerte hablando con el guitarra que era el menos carismático del grupo...
Y luego me dicen que soy una trasnochada y que el feminismo está pasado de moda (sí, te odiaré toda la vida por haber dicho eso, ¡bruta!), cuando a mí que no soy ninguna vieja, me han pasado estas cosas. Y sólo tengo 23 años (largos, sí).

miércoles, 8 de octubre de 2008

¿Eso quéh eh lo queh eh?

Me acaba de pasar una cosa muy curiosa. Digo curiosa porque es más bien deprimente, así en frío. Yo me reí mucho, pero claro, las cosas así de buenas a primeras y sin pensar pues son lo que son. El caso es que hace escasa media hora me llamó por teléfono mi primo, estudiante de bachillerato, para que le resolviera unas dudas. Yo llevaba un rato en el sofá tirada pensando en la mierda tan grande que es a veces ser mujer y tener la regla (en realidad me gusta ser mujer, pero las hormonas me dictan frases así); así que me alegré de tener algo que pensar que no fuera mi dolorido útero. El problema era el siguiente: su profesor de Lengua y Literatura, que por otro lado es el mismo que me dio clase a mí a su edad, le había puesto un ejercicio:"Encuentra los siguientes rasgos en un poema de Góngora: belleza femenina, carpe diem y brevedad de la vida". Un ejercicio normal, creí yo. Le pregunté "A ver, alma de cántaro, ¿qué es lo que no entiendes?" Y la respuesta... "Es que verás, N. , no sé dónde buscar los poemas de Góngora"
Yo: ¿quéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee?
Él: Sí, ¿dónde los busco?
Yo: Pues no sé, en internet... Por ejemplo.
Él: Ya miré y no hay nada.
Yo: ¿Cómo que no hay nada? Tiene que haberlo a la fuerza, es Góngora.
Él: Ya miré, en serio.
Yo: ¿Buscaste en wikipedia*?
Él: Sí, y no venía nada.
Yo: ¿Pero cómo no va a venir nada de Góngora?
Él: ¡Nooo! Yo busqué "belleza femenina" y esas cosas...
Yo: ¬¬U (dándolo por imposible) Veamos, cambiemos de táctica. ¿Tienes ahí la Antología (es una antología que ese profesor siempre manda comprar)?
Él: Sí.
Yo: Pues ahí tiene que venir algo.
Él: Ya, pero tiene 800 páginas ¿tengo que leerlas todas para encontrar algo?
Yo: ¬¬ No, hombre, mira en el índice: "Luis de Góngora"
Él: Vale...
Yo: ...
Él: ...
Yo: ¿Sigues ahí? ¿Lo encontraste ya?
Él: ¿Dónde está el índice?
Y sí, la conversación pasó de verdad, no hay giros humorísiticos ni nada. El tío no sabía buscar en un puñetero índice. Lo peor es que le obligué a analizar el poema para mí y lo hizo perfectamente, yo le hubiera puesto un notable, como mínimo.
Me da qué pensar ¿dónde vamos a parar? Y es que además, no puede echarle la culpa al pobre profesor, yo con dieciséis años sabía buscar en un índice. Y a mí ese profesor nunca me puso menos de un 8, no es que el hombre sea muy tacaño poniendo notas, no es que no sepa dar clase. Es que sus alumnos no saben nada. No saben cosas tan básicas como procurarse información que es lo más básico para aprender. Y tampoco quieren. "Jo, N., es que a ti te gusta mucho la literatura, pero a mí se me da mal, yo saco dieces en matemáticas";"Toma, y yo también lo sacaba**, no me vengas con éstas, esto no tiene nada que ver con cómo se te dé la literatura", "Jo, N. ...".
En fin, perpleja me hallo.
*Niños, wikipedia no es una fuente fiable, pero en algunos casos puede ser muy útil.
**Sí, era (y soy) superempollona que te cagas ¿qué pasa?

lunes, 29 de septiembre de 2008

Estado larvario

Pues eso: entre el frío y la incertidumbre yo creo que me voy a dormir ya.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Cartas de amor (y desamor) en Jovellanos

Llevaba mucho tiempo esperándolo. Sí, lo he contado un millón de veces, una vez mientras trabajábamos con los ordenadores en "Métodos para la investigación literaria", me quedé leyendo el resto de la clase El traductor de Blumemberg. Reconozco que empecé a leerla por casualidad, por entrar en algún enlace al azar (de eso iba de lo que hablábamos) y las frases en francés me llamaron la atención, más aún me gustaron las alemanas. Sabéis de mi germanofilia galopante. Y me enganché tanto, tanto que no paré de leer hasta el final de clase. No me dio tiempo a acabar así que me envié a mí misma un enlace por mail y la acabé en casa. Me gustó como sólo te gustan tus obras preferidas, creo que El traductor... siempre será una de éstas. Al día siguiente decidí desertar de mi trabajo sobre la Xirgu y hacer uno sobre este autor, bastante desconocido allá por noviembre.
Pues bien, al fin hoy he podido ver una obra suya representada. Fue Cartas de amor a Stalin (la podéis leer pinchando aquí), en Gijón, en el teatro Jovellanos. No me gusta mucho el Jovellanos, prefiero el Palacio Valdés, pero a falta de pan... Como dije antes, hice un trabajo sobre este autor. Mi plan inicial era hablar sobre las relaciones del teatro de Mayorga con situaciones de conflicto, la comunicación entre los personajes, etc... Había seleccionado cuatro obras: Cartas de amor..., El traductor..., Himmelweg y La paz perpetua. Fue un trabajo exhaustivo, leí las cartas de Bulgákov le escribió a Stalin de verdad, me informé sobre su vida y obra, leí El maestro y Margarita, La guardia blanca... Me informé sobre Blümenberg y llegué a la conclusión de que no tenía mucha relación con la obra, seguro que busqué mal (fijo); leí textos horribles sobre campos de concentración llegando a las lágrimas en algunos de ellos, para Himmelweg e incluso llegué a leer Zum ewinge Frieden de Kant para la obra homónima. Jamás acabé ese proyecto, al final se quedó en "Poder, arte y memoria: para un teatro político" que suena mucho a revista especializada en teatro y que sólo trata de Cartas de amor..., y Himmelweg. ¿Por qué? Era mayo y yo estaba acabando la carrera, además el dichoso trabajo tenía ya más 30 páginas y no me parecía serio aburrir a mis compañeros durante la exposición. En fin. Me voy por las ramas y no cuento lo interesante, por lo menos cuando quiera escribir mis memorias ya las tendré a la mitad...
Lo interesante de todo esto es la representación de hoy a las 20:30. Fiel al texto y bien representada, uno de mis amigos decía que Bulgákov no le convencía, a mí me pareció que se metía bien en su papel de muñeco de Stalin. Al personaje de Stalin, a mi humilde juicio, le faltaba un bigotazo como está mandado y no ese bigotito a lo dictador de derechas, pero es algo sin importancia. Tampoco me gustó que el teléfono estuviese a la izquierda del escenario y sonase por la derecha (¡cutres, eso no se hace!). Pero por lo demás estuvo perfecto. Casi lloro y todo. Bulgákov me es tan simpático... Y su historia es tan triste. Quizá no lo sepa mucha gente, pero la obra está basada en hechos reales. Vale, quizá Bulgákov no tuviese visiones de Stalin, pero si las hubiese tenido, estoy segura de que hubieran sido así. Así que chapeau y me quito el sombrero, jóvenes.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Yo soy yo y mis circunstancias

Hace un momento me aburría y estaba cotilleando por ahí de todo un poco (ejem, y jugando a Dungeons en Facebook, ahora me da por ahí) me dio por preguntarme cómo había que hacer para poner música en el chisme éste (en el blog, quiero decir). ¿Qué pondría? ¿Saldría siempre? ¿Pondría mi nuevo tracklist de "música feliz"? ¿Podría poner una canción para cada día? Quizá a mis lectores (los pocos que sois, menos mal que quité el link de mi circuito fotolog que luego me pasan cosas que dan miedo) les pareciera una petarda, o una macarra depende del día. Pero ¿qué dice de uno mismo la música que escucha? Por ejemplo ahora mismo estoy escuchando una canción de las lentitas (sí, algunos diréis que son tooodas lentitas, ¡que os conozco!) de Jayhawks porque este finde estoy algo deprimida por la sensación de finitud que me acompaña desde que todo me sale al revés; pero bien podría estar desahogando mi rabia con alguna de Mötorhead o de Pantera. Yo soy así. La música además incide terriblemente sobre mi estado de ánimo, de ahí que tenga un disco de "música feliz" para el coche. También que cuando soy yo la que toca me ponga melancólica, con esa voz dulce hasta el empalago que me caracteriza (odio mi voz, y me igual lo que digáis, cantar me encanta pero ¡son cosas distintas!). Ays. Y luego claro, dice la Piña que como cuento mi vida por internet, me pasa lo que me pasa (y por eso él nunca pone fotos suyas por internet, ni que yo las pusiera, ¿o me habéis visto el jeto alguno que no me tenga en el Facebook?).
Qué desánimo, qué desazón, cantemos:
"I'm gonna make you love me, I'm gonna dry your tears, we're gonna stay together for a million years..." (De mi disco de "música feliz")

jueves, 18 de septiembre de 2008

Burocracia

Estoy harta. Estoy harta de la burocracia... ¿Y quién no? Pero es que no tengo tiempo y esta semana llevo dos mañanas perdidas entre llamadas y demás. Y mañana otra más que perderé, se me va a caducar la tesina. Nadie sabe nunca nada y te dan otro teléfono en el que saben aún menos que la anterior vez pero saben de un sitio al que puedo llamar y preguntar. Os odio burácratas. Sé que no es culpa vuestra, que es vuestro trabajo, pero ¿por qué es tan difícil matricularse en un máster en el que llevo preinscrita y aceptada desde mayo?
-¿Su nombre?... ¡Ah, sí! Ya la recuerdo, discutimos su admisión en mayo y la aceptamos. No se preocupe, si ya está aceptada no importa cuándo formalice la matrícula, aquí nos tomamos las cosas con calma.
-Grrrrr...
¡Ah! Y maldito ministerio de educación, ¿por qué las becas para estudiantes de máster sólo son para no-licenciados? Si lo sé no acabo la carrera. Sé que hay becas para sí licenciados, pero piden una movilidad de provincia que no sé si funcionará en mi caso... El año que viene sí pero ¿quién me paga este año?.
Grrrrr, grrrrr, grrrrr.
He dicho.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Naderías

Tiene razón Virginia Woolf, una mujer que quiera escribir necesita dinero y una habitación propia y yo no tengo ni lo uno ni lo otro.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Cartas a Stalin (del amor y otros asuntos)

El día 25 estrenan en el teatro Jovellanos de Gijón Cartas de Amor a Stalin, obra escrita por J. Mayorga (premio nacional de teatro de este año) en 1998. Quizá ésto no os diga nada a la mayoría, el teatro contemporáneo es ese grande desconocido para la mayoría de los que nos dedicamos a la literatura (al menos de los jovencitos, como yo). Pero esta obra, en concreto, reúne a dos de mis escritores preferidos, por un lado Míjail Bulgákov escritor y médico silenciado por el régimen stalinista y autor de la inmortal El Maestro y Margarita (y de obras de teatro que no pude conseguir y de La guardia blanca, mi futura víctima). Por otro lado está el hecho de que está escrita por Mayorga, de cuyos textos me enamoré profundamente una mañana en clase de "métodos para la investigación"... Quizá escriba alguna entrada contándo cómo fue, el caso es que empecé a leerla y no pude parar, perdí la clase por completo. Y luego, El jardín quemando, El gordo y el flaco... En realidad creo que me faltan tres o cuatro por leer, y personalmente os recomiendo La paz perpetua y Himmelweg que son mis preferidas junto a El traductor de Blümenberg (la primera obra suya que leí) y, por supuesto, Cartas de Amor a Stalin. Ésta última os recomiendo que si podéis vayáis a verla a Gijón, ejem, ejem...
Retomando la primera frase: si no podéis ir a verla bajáosla de internet, está gratis en Cervantes Virtual. :)
Un trozo del monólogo final:
"STALIN.- (Recita.) «¡Dimitri, los obreros están ensuciando con sus botazas el mármol de la escalera! ¡¿Quién ha quitado la alfombra?! ¡¡¿Es que Marx prohibe cubrir con alfombras las escaleras?!!». (Silencio.) Ninguno de tus actores te ha entendido como yo. ¿Sabes por qué, Misha? Porque nadie te conoce como yo. Igual que nadie me conoce como me conoces tú. Por eso me siento tan a gusto aquí, contigo. En cuanto puedo, agarro el abrigo y me vengo a tu casa. Cada día aguanto menos el Kremlin. Es tan aburrido, con todos esos burócratas y políticos... Estoy rodeado de intrigantes. Molotov y los demás, si oyeras las cosas que me dicen sobre ti... No tienen sensibilidad, y sospechan de cualquiera que la tenga. No sé qué harían conmigo si se enteraran de que también yo escribo poesía."

jueves, 11 de septiembre de 2008

Del sentimiento trágico de la vida

No. Esta entrada nada tiene que ver con el famoso ensayo de Miguel de Unamuno. O sí, pero transversalmente. Esta entrada tiene que ver con ese sentimiento que se nos queda una vez acabamos algo, pongamos por ejemplo la carrera. Nos preguntamos ¿ahora qué? Todo el mundo tiene una idea más o menos clara de qué querría ser en el futuro, a qué le gustaría dedicarse después de cinco años (algunos más) de estudio. Pero ésa no es la cuestión, la cuestión es la orientación que recibimos, las esperanzas que nos son infundidas desde afuera. ¡Cuánto necesitaría yo alguien que me dijera "escribe de una vez ese artículo de Rosa Chacel"! Y no, los típicos "bueno, puedes intentarlo..." que están bien, te desengañan y todo eso pero te dejan un vacío dentro, un no-sé-qué, una pregunta ¿vale la pena?. Me gustaría tanto saber cómo se empieza en esto. ¿Por qué nadie quiere decírmelo? ¿Es que acaso no hay ya sitio para uno (o dos, o tres, o cuatro...) más? ¿Acaso a nadie le importa ya otra cosa que no sea ganar dinero (que por otro lado es necesario)? Es tan trágico ese sentimiento de finitud cuando sólo tienes 23 años y un futuro. No soporto la idea de no hacer nada. Necesito moverme, hacer algo, desligarme de esta aniquilosada facultad. ¡Aire fresco, por favor! Y siempre, de fondo, ese sentimento.

viernes, 5 de septiembre de 2008

-El investigador que vive en ti-

Sí, el título es significativo. Es por algo que le dijeron a un amigo hace poco, viene a decir que no hay futuro para las humanidades y cualquiera que quiera seguir este camino tendrá que sacrificarse mucho. Si mi amigo con un 3'7 de media académica no puede, imagínenese ustedes alguien como yo que raspa el notable... El caso es que claro, a una le cuentan estas cosas y le entra una cosa... una desesperación... pero están todos los campos igual, al menos los no relacionaados conn las ingenierías (que igual también, pero yo no tengo ningún amigo ingeniero). No emepecé este texto para amargar a nadie pero esta mañana me ha pasado algo. Creo que algo muy especial, supongo que hasta ahora la única que podría entender cómo me sentí es alguien que no va a leer este texto. Os explico: como sabéis estoy escribiendo mi tesis de licenciatura (mi tesina, vamos); la tesis en cuestión es un estudio de género sobre la situación de las mujeres de clase media-alta (ejem, más bien alta) en el periodo de la I Guerra Mundial y para ello estudio una revista de época bastante conocida en aquel entonces. Pues bien, hoy me encontré con una Rosa Chacel de 15 años. El periodista (si es que ese hijode... merece ese nombre) reparó en la muchacha que estaba esculpiendo un busto en una escuela para señoritas sobre la que hacía el reportaje. Y Rosa le decía que ella quería seguir estudiando pero sus padres no la dejaban (buena prueba es el "colegio" al que iba). No sé por qué pero estoy emocionadisíisisima con el descubrimiento. Hoy saqué un montón de material (aparte de lo de Rosa que realmente no sirve de mucho, para quén engañarnos). Ay.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Hey, ho, let's go!

Hola de nuevo, gente que me lee (sé que sólo sois 3 ó 4 y que nos conocemos en persona). Escribo esta entrada tan, aparentemente, insustancial por dos motivos: uno que Galaad dice que echa de menos a mi cibernética persona (y a la física, pero eso lo solucionaremos so soon); y el segundo es que como no me apetece nada estudiar francés, -je m'ennuiye beaucoup-, pues decidí trasladar mi colección de cartas a una bonita caja de latón de Chocolates Valor (mmm... placer adulto) que tenía vacía para tal fin. El caso es que no se puede trasladar una colección cartas sin releer alguna y me reí muchoo viendo los dibujos que me mandaba María desde Suiza: ella con cuerpo de perro, mi hermano (mayor) con cuerpo de perro, su hermano (mayor) vestido de mujer, ella asesinando a Beatrice Schmidt... Todo muy entrañable, desentrañable que diría Dani-el-de-inglesa. También había sobres all Italico modo, con pinzas italianas inclusives, cartas desde Lisboa, cartas piñiles y un sobre enoooooorme con una postal de Estrasburgo (la cual acabo de colgar en "la pared de las postales"), folletos de museos y un mapa de Basilea. Hay once cartas en total, que no está mal sobre todo si tenemos en cuenta que las postales (a ojo unas 15) están colgadas en la pared y que la colección empezó hace dos años. Había recibido cartas antes, pero no sé qué fue de ellas. Me encanta escribir cartas/postales, pero soy un caos organizativo.
Empecé este post con objeto de poner al día qué ha sido de mi devenir cerebral/intelectual en estos dos meses, quería hablar de cómo me enamoré de Escandinavia; de que en febrero hay una exposición sobre pintores prerrafaelitas en el National Museet de Estocolmo, de miles de cosas que se han visto nubladas por la marabunta de recuerdos que me vino al releer esas cartas... :)
Gracias a todos los que me escribísteis (no cuenta cuando Mai me escribía en el brazo en clase de Hispano del XX porque se aburría).

lunes, 7 de abril de 2008

Muchas cosas, vol. II: el retorno de Jedi

Pues va a ser que no, que es imposible, que no sé tener un blog y tenerlo al día y contar cosas interesantes.
Acabo de ver que tengo un comentario de alguien que no conozco y que me dice que en el siglo XVIII habría gente que no se escandalizase con Sade y eso me recuerda la conferencia -truncada porque si no perdía el bus- en la que estuve esta tarde:
La conferencia era de Antonia Bueno, dramaturga y muchas otras cosas y llevaba por título Las mujeres: otra mirada escénica, dentro del ciclo de conferencias del Máster de Género y Diversidad de la Universidad de Oviedo*. La buena señora, toda una actriz, hizo un repaso por unas cuantas de las dramaturgas que han pisado esta nuestra península desde el siglo XI hasta el XX (que fue hasta donde vi yo). Me dio mucha pena irme, la verdad es que se ven pocas veces conferencias tan interesantes (a la par que entretenidas); pero volviendo al tema del que quería hablar y retomando a Sade -que en cierto modo fue también un originalísimo dramaturgo- le diré a mi desconocido comentarista que, evidentemente habría gente que viera La filosofía en el tocador como algo perfectamente sano y normal en el XVIII pero las excepciones no son didácticas para dar un panorama general de una sociedad en un determinado momento histórico. Es como las mujeres escritoras en el Siglo de Oro (por ejemplo), poca gente sabe que existen, pero haberlas, haylas. Una pena, sí, ¿pero quién dijo que el mundo fuera justo?
Qué bonito ejemplo de cómo mezclar churras con merinas y quedarse tan fresca.
Por cierto, si hacéis click aquí podéis leer algunas de las obras de A. Bueno.





*Sí, hago publicidad y ni siquiera estoy matriculada.

lunes, 25 de febrero de 2008

El Retorno del Jedi

¡Sí! He vuelto. No he vuelto para quedarme, estoy harta de internet y de pasarme de 8 a.m. a 7 p.m. fuera de casa. Me apetece leer todos esos libros nuevos que compré el viernes y jugar a la NDS y pasarme el Mario 64. Pero también me apetece contar cosas, ideas, etc...
De momento voy a buscar la chocolatina que me regaló Caótica por la mañana :)
Mmmm... Está ri-quí-si-ma.
Después de este breve kit-kat vuelvo con la actualidad de día, no sé de qué hablar en estos trece días han pasado muchas cosas, han llegado a mis manos cantidad de libros nuevos. Me encanta la edición de Cuentos Populares Rusos que me regalaron mis amigüitos filólogos por el cumpleaños (además de unos botes de Play-Doh, con el jugamos en el Seminario de Románicas en vez de trabajar... Tururú). Los libros en cuestión vienen con ilustraciones y con un glosario de vocabulario ruso al final, muy interesante. Me hicieron mucha ilusión porque yo perdí mis cuentos rusos que tenía de pequeña y que mi madre leía. A mí también me gustaría leerles a mis futuros (un futuro lejano, espero) hijos esos cuentos y que miren los dibujos y que pregunten cosas... Así que gracias, filólogos.
Debería hablar de cómics, pero la última serie que leí, Death Note, fue tan descepcionante... con lo que prometían los primeros volúmenes. Pero la trama se va desinflando poco a poco, poco a poco hasta que ya es aburrido. Los editores no deberían intentar vender tebeos sea como sea, estoy segura de que los autores hubieran terminado la serie en el tomo 7. Y hasta aquí puedo leer.