martes, 26 de febrero de 2008

Típicos tópicos

Cada movimiento tiene su contramovimiento, unos reaccionan contra otros en un perpetuum mobile continuo. Con el paso de tiempo llega la perspectiva histórica y es entonces cuando son interpretables (por supuesto dependiendo de lado del "péndulo" del que esté el intérprete). Podemos afirmar hoy, por ejemplo, que el neopopulismo surgió como respuesta a todos los "-ismos" de las vanguardias, el ismo definitivo. Es un ejemplo. Todos estos años que he dedicado al estudio de la Literatura en general y la Literatura española en particular, me he preguntado en qué lado del péndulo estamos ahora. Los hechos históricos del último siglo que cerramos, el XX, han girado tanto la historia que parece que ya nada podrá plantearse como era antes de 1914. O eso dicen. Yo creo que en 1914 pensaban los mismo que nosotros, y todos esos autores que han caído en el olvido, Hoyos y Vinent, Répide o el Dicenta novelista, son nombres que hoy no nos dicen nada (sobre todo Répide del que soy incapaz de encontrar libros suyos cerca, los hay en Cudillero O_o). La Historia no oscila, avanza. No hay movimientos y contramovimientos, cada uno es nuevo, original. Siempre avanzando y nosotros siempre vemos lo mismo: ding-dong... La misma canción. Volver a empezar.
¿Dónde vamos?

lunes, 25 de febrero de 2008

El Retorno del Jedi

¡Sí! He vuelto. No he vuelto para quedarme, estoy harta de internet y de pasarme de 8 a.m. a 7 p.m. fuera de casa. Me apetece leer todos esos libros nuevos que compré el viernes y jugar a la NDS y pasarme el Mario 64. Pero también me apetece contar cosas, ideas, etc...
De momento voy a buscar la chocolatina que me regaló Caótica por la mañana :)
Mmmm... Está ri-quí-si-ma.
Después de este breve kit-kat vuelvo con la actualidad de día, no sé de qué hablar en estos trece días han pasado muchas cosas, han llegado a mis manos cantidad de libros nuevos. Me encanta la edición de Cuentos Populares Rusos que me regalaron mis amigüitos filólogos por el cumpleaños (además de unos botes de Play-Doh, con el jugamos en el Seminario de Románicas en vez de trabajar... Tururú). Los libros en cuestión vienen con ilustraciones y con un glosario de vocabulario ruso al final, muy interesante. Me hicieron mucha ilusión porque yo perdí mis cuentos rusos que tenía de pequeña y que mi madre leía. A mí también me gustaría leerles a mis futuros (un futuro lejano, espero) hijos esos cuentos y que miren los dibujos y que pregunten cosas... Así que gracias, filólogos.
Debería hablar de cómics, pero la última serie que leí, Death Note, fue tan descepcionante... con lo que prometían los primeros volúmenes. Pero la trama se va desinflando poco a poco, poco a poco hasta que ya es aburrido. Los editores no deberían intentar vender tebeos sea como sea, estoy segura de que los autores hubieran terminado la serie en el tomo 7. Y hasta aquí puedo leer.

martes, 12 de febrero de 2008

Verlaine (ese hombre)

Dice mi odiado Rubén Darío:

Padre y maestro mágico, lirófono celeste
que al instrumento olímpico y a la siringa agreste
diste tu acento encantador;
¡Panida! Pan tú mismo, que coros condujiste
hacia el propíleo sacro que amaba tu alma triste,
¡al son del sistro y del tambor!

Cuando leo ésto y veo la palissade de Darío, me doy cuenta de que no soy la única que no sabe ni en qué mundo vive, se ve que él tampoco lo sabía. mira que escribir un poema parnasiano a un simbolista... Quel bordel!

¿Y ahora dónde estamos? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Somos naturalistas, realistas mágicos, parnasianos, simbolistas, prerrafaelitas, pesimistas, nihilistas... ? ¿Qué es el postmodernismo? ¿Somos algo acaso?

Schoppi, me haces gracia, pero te comprendo.

lunes, 11 de febrero de 2008

Sexo, drogas y Schubert

Eso eran todos los decadentes.

Por mi próximo cumpleaños (para el que quedan 364 días, que este año es bisiesto) quiero un set de jeringuilla de oro con frasco de morfina. La necesitaré. La necesito ahora.

Pero terminé el esquema de Fin de siècle (no confundir con Fin du siècle, que si no vendrá Zola y nos pegará con sus potentes puños y su corpulencia*). Y lo terminé por amor al arte, no porque no estuviera cansada y hasta los cojones (ovarios, I've said) y no tuviera montones de juguetitos nuevos con los que jugar, no. Es que los decadentes me chiflan, me molan más que el Super Mario 64. :D



Y hablo así de mal porque estoy harta de redactar hoy, hostias ya.

Es una pena que no me funcione (aún) el escáner si no subiería el fruto dibujado de mi mente enajenada.

¡Viva Odilon Redon! O algo.


*Lo de Zola lo decía Huysmans, yo no tengo placer de conocerle en persona.

domingo, 10 de febrero de 2008

Puto Babelia

No sé por qué leo el Babelia, cada sábado me da más y más rabia. Ayer, por suerte, olvidé leerlo y lo acabo de coger y no tienen nada mejor que poner en la sección de teatro que un jodido estreno de Broadway como que muchas de las personas que leen esta mierda de suplemento cultural puede ir a los putos Estados Unidos a ver un montaje de Into the woods, que no digo que esté mal, pero la estadística es la estadística. ¿Qué ha pasado con los premios nacionales de teatro que han dado esta misma semana? ¿Dónde está una mísera reseña de El chico de la última fila, ganadora del Premio Nacional de Teatro 2008? Nada, es más "alternativo" poner lo que pasa por la apestosa New York, que mirarnos el ombligo, cuando ¡por fin! podemos mirárnoslo sin que se nos caiga la cara de vergüenza. Así le va a los teatros, ni un alma en los estrenos de autores nuevos.
Leed El chico de la última fila, si no os lo dice El País, os lo digo yo.
:D

sábado, 9 de febrero de 2008

Buscando un lugar - Castle Waiting

Castle Waiting son unos libros obra de Linda Medley. Supuestamente comenzó a idearlos en 1984, hace 24 años -cómo pasa el tiempo, jeje- pero comenzó a publicarse en 1996. Actualmente sigue en proceso y es la misma autora quien se autopublica, qué cosas.

Los libros -o novelas gráficas- tratan sobre los personajes secundarios de los cuentos populares infantiles, por ejemplo qué ocurrió con las doncellas que trabajaban para la Bella Durmiente (que por cierto no era una chica muy lista). Medley les da un tono irónico/satírico que hace que no puedas dejar de leer.

Todo ésto viene a cuento de que, con motivo de mi vigésimotercer cumpleaños, me regalaron el volumen dos (el uno me lo regalaron por el solsticio de invierno) y no pude para de leer hasta que lo acabé. Espero impaciente a que salga el volumen tercero que en E.E.U.U. está anunciado para este año, un motivo más para querer ir a N.Y. este verano, muajajajá.

Aniversario

Quedan exactamente... 10 minutos para que se cumplan 23 años desde mi nacimiento. Quizás debería hacer balance o tal vez no. No me apetece demasiado pensar en mi futuro y en mi pasado menos, bueno, el pasado reciente reconozco que no ha estado mal, de hecho puedo decir que ha estado muy bien. Hace un año estaba en Mallorca esperando un avión a Bilbao que no llegaba nunca. Cumplí años en un aeropuerto, sola, y con la cabeza llena de palabras en alemán. Intento pensar en francés: "Disculpe, señor, ¿este autobús va a la plaza Vendôme?" y me sale "Excusez-moi, monsieur, geht dies Bus nach Fendömeplatz? Ja? Danke schön, Herr!" El año pasado era peor, empezaba directamente con "Entschuldige mich"... Han cambiado muchas cosas o no tnatas, depende del día y del cristal con que se mire. Alemania cambió mi modo de ver el mundo, no por Alemania en sí sino por la experiencia de vivir en país cuyo idioma apenas hablaba cuando llegué y cómo sobreviví durante nueve meses con más o menos buen humor (y malo, pero es que las ganas de matar a mi compañero de piso aún las conservo). Cómo me las arreglé para aprobar (y no sólo aprobar) asignaturas en alemán en las que ni siquiera te dejaban utilizar un mísero diccionario pocket... Cómo no perderte en Milán, sola y sin hablar una palabra de italiano y cómo montarte de polizón en un tren porque te equivocaste en la estación y es el último que va a Bologna hoy. Digamos que maduré mucho el último año. Estoy satisfecha.
Espero que este año sea tan bueno como el anterior, sobre todo después de acabar la dichosa carrera que me tiene hasta los mismísimos ovarios... Y dedicarle tiempo a mi tesis de licenciatura que taaanto me gusta. ^^

jueves, 7 de febrero de 2008

Mr. Sandman, bring me a dream...

Der Sandmann, es un relato de Hoffmann publicado en 1815 en Nachtstücke. Seguramente sabréis que Ernst Theodor Amadeus Hoffmann quiso ser músico antes que escritor y que no le quedó más remedio que escribir porque tenía una gran familia que alimentar. Lo cierto es que escribió una de las mejores colecciones de relatos breves que han caído en mis manos. Claro, ésto es una opinión personal y es de sobra conocida mi devoción por todo lo procedente del XVIII/XIX alemán. Como iba diciendo, Hoffmann escribe Der Sandmann a mediados del romanticismo alemán, con todos los jóvenes queriendo ser como Werther, contemplativos y sufriendo horrores por un amor no correspondido. Goethe puso de moda el género epistolar en la literatura si bien era muy común entre la gente escribirse cartas muy a menudo. El relato de Hoffmann en cuestión, está escrito también a modo de correspondencia, esta vez entre tres personas: Nathanael, el protagonista, Clara y su hermano, Lothar. El tema del cuento es muy tópico de la literatura decimonónica, el autómata que parece humano y el humano que se enamora de él (de ella) sin sospechar lo más mínimo que su amada es una simple muñeca de madera. Y el hombre de la arena. No olvidemos al hombre de la arena. ¿Qué extraña relación une al hombre de la arena, quien hace dormir a los niños (una imagen tan dulce o dulcificada hoy en día) con el horrible fabricante de occhi que acosa a Nathanael? No me refiero a la historia, me refiero a que me fascina el modo del que Hoffmann consigue unir los dos personajes (que guardan un temible parecido) en una sola en la imagen final de Olimpia sin ojos y tironeada por sus dos padres. Qué imagen tan horrible. Más que el final del relato (que no voy a contar).
Me encanta Hoffmann.

miércoles, 6 de febrero de 2008

El ¿color? ¿calor? de agosto

Lo primero gracias a ti. Nosotros, los lectores, no somos gente especial, somos gente casual que leyó tu obra porque un profesor pirado no deja de hablar de ti en clase y, claro, con semejantes argumentos no hay persona con un poquito de curiosidad que se resista. Sé que nunca leerás ésto pero me figuro que tú nunca imaginaste que precisamente yo, que no soy nadie (ni siquiera tengo un nombre de verdad, ni soy la dama del Lago), contestaría a esa carta de "Habla algo de teatro, me dicen". Resumiendo, gracias a ti.

A lo que iba: esta tarde me dije "me niego a hablar más de teatro hasta que se acabe el día", no quería saber más después del atracón de teatro modernista, naturalista, social y todo ese rollo del que sólo salvo a... ¿ninguno? No, pobrecitos, digamos que Dicenta y a Lejárraga (aunque muchos críticos digan que es una autora menor). Pero no quería hablar de eso. Quería hablar de Paloma Pedrero. Hace unos meses, no sé muy bien cómo, mientras leía en una revista (ni idea de cuál) un artículo sobre Mayorga apareció un título, Cachorros de negro mirar, de Pedrero, el caso es que la temática iba ligeramente relacionada con el tema sobre el que estoy trabajando, así que ya que iba a hacer un pedido a Madrid, decidí añadirlo a la lista de "imposibles*". Me llegó hace una semana y junto a él venía El Pasamanos. Las dos me movieron algo dentro. Sé que podría ser más precisa o más bien no podría serlo, pero la que realmente me llegó fue El color de agosto no sé muy bien por qué, pero yo entendí muy bien a las dos protagonistas. Es una de esas obras que te hacen llorar, igual que lloré con La paz perpetua (me muero de ganas de verla, por cierto), con En la ardiente oscuridad, La vida es sueño, La casa de los siete balcones (tengo un trauma con Casona, siempre lloro, soy lo peor), y con muchas otras... No sabría cómo definirlo, pero es una de esas piezas teatrales que te dan ganas de montar tu compañía y dirigirlas. Todas esas emociones contenidas, las palabras no dichas, los gestos inacabados... El amor. Todo.

Lo dicho, gracias a ti.

*imposibles de conseguir en Oviedo, digo.

martes, 5 de febrero de 2008

La RAE y el Vitroclén

Llevo muy mal lo de estudiar toda la tarde. Lo llevo tan mal que ahora, que lo he dejado ya por imposible, de la que venía de camino a mi cuarto he oído de pasada en la tele un anuncio de vitroclén (probablemente se escriba sin tilde, pero a mí me duelen los ojos al escribirlo, pura sinestesia, señores) cuyo lema es "limpia, protege y da brillo". Igualico que el lema de la Real Academia de la Lengua Española, aquel que pusieron allá por 1713 los ilustrados que la fundaron: "limpia, fija y da esplendor". Me pregunto si el diccionario se podrá usar como detergente, o viceversa...

lunes, 4 de febrero de 2008

Argumentos para evitar a Liliana

Hace un par de años, quizá más, quizá menos, mientras pagaba un libro en una famosa y concurrida librería ovetense, me fijé en que junto al mostrador tenían un par de montoncitos de libros que costaban un euro. -¡Uhhh! -pensé yo. -¡Qué curiosidad! -Así que me compré el libro. El autor, del que no sé mucho excepto que es licenciado en la misma facultad que yo, parece que ha tomado fuerza como escritor los últimos años más que nada porque le han publicado libros en editoriales importantes.
Recuerdo que de camino a casa, en el autobús, empecé a leer y leí, leí una línea, dos líneas... A la tercera tuve que parar... Mein Gott! ¡Qué farragosidad! ¡Qué Stil (und Gattungen, warum nicht?)! ¡Qué gran conocimiento del diccionario de la Real Academia Española, el María Moliner y el Ferrater Mora juntos! ¿Cómo puede alguien escribir las siguientes perlas y no dormir al incauto lector: Claro que, mamífero frisando los cuarenta al fin y al cabo, hice oídos sordos a su postrera advertencia? ¿Cómo? Y ésa no es la única perla con la que el misterioso autor nos deleita, no, en el mismo párrafo Liliana huyendo, humano pédulo, diapasón de fugas y renuncias, tenaz cimarrona en boca de esa fiel compañera omnipotente al otro lado de la línea (ya decía, yo, buenas líneas te metes tú, guapo), vencedora de mi verbo urgente. Y hasta aquí pude leer hoy. La otra vez creo que leí el relato entero (y parte del siguiente) y no me enteré de nada. La única imagen que queda fija en mi mente es la pobre Liliana mareada de tanto oscilar (cual péndulo humano), cogida por los pies mientras vibra (cual diapasón). A lo que ya no alcanzo es a discurrir cómo se libra de las crueles ligaduras que la hacen pender del techo y corre cual montaraz bicho hacia los montes. Debía huir de él, claro, si no, que alguien me lo explique.
Claro, que han pasado diez (¿tal vez 11?) años de tan brillante publicación y tal vez el angelito haya tenido tiempo de darse cuenta de que en un relato de 6 páginas (cuartilla holandesa) no se puede dar tanto la brasa, también espero (y le deseo) haber leído a los grandes maestros del relato corto, Poe, Cortázar y Borges, entre otros. Lo que no entiendo es cómo pudo este libro ganar un premio. Qué tipo de deliberaciones hizo el jurado (muy respetable, sorprendentemente) o si les sobornó con un jamón de pata negra a cada uno.
Alguien debería explicar que los buenos textos no están hechos de grandes palabras sino de palabras llenas.
En fin, que qué bien se queda una, y lo que me reí esta tarde imaginándome a la pobre Liliana.

domingo, 3 de febrero de 2008

Y: the last man

Es horrible cuando pides en tu tienda de cómic habitual una serie nueva y esa serie te deja colgada con un horrible "To be continued". Es peor que pidas la serie y que te vengan a partir del volumen 3 y es mucho peor cuando la serie te engancha tanto como Y: the last man. Leí los cuatro primeros capítulos en inglés, me los bajé de internet (porque están en reimpresión) y los diez restantes en español tirada tranquilamente en mi cama, del tirón (mentira, los capítulos 5 y 6 los leí en el autobús). El final del capítulo 14 (como el final de los restantes) te deja con las ganas de seguir leyendo y leyendo a ver qué ocurre.
El tema de la colección es, efectivamente el último hombre (y su mono) vivo sobre la faz de la Tierra después de que una plaga acabase con la vida de todos los seres vivos con cromosoma "Y" del planeta. No cuento más. Me dan ganas de bajármelos todos ahora mismo y mandar a tomar viento a los de vértigo que llevan un mes de retraso en los envíos, grr...

Hymne à la beauté

Viens-tu du ciel profond ou sors-tu de l'abîme,
Ô, Beauté? Ton regard, infernal et divin,
verse confusement le bienfait et le crime,
et l'n peut pour cela te compare au vin.


Ch. Baudelaire

¡Ay! Belleza, Belleza, Belleza, cuántos quebraderos de cabeza y qué vana, efímera eres. Todo se marchita a nuestro alrededor y ¿de qué nos sirves? De nada. Eres la hermana pequeña de la Verdad y el Bien, y pese a ser más joven y menos duradera eres la más malvada. Cuántos quieren tenerte... Cuántos te odian...

sábado, 2 de febrero de 2008

La mujer invisible

"No quiero verte jamás" me dijiste, jamás, qué palabra. "No quiero verte jamás" me dijiste y yo me reí "Ten cuidado con lo que deseas porque puedes conseguirlo" canturreé. Te fuiste justo después sin decir ni palabra à la mode française. "Adiós" dije yo en voz baja. Me entristeció bastante esta despedida, pero luego pensé que bueno, la vida era así: un ir y venir de personas. Decidí hacerme invisible para ahorrarte el sufrimiento de verme todos los días, ¿sabías? era inevitable, nos veríamos aunque no quisiéramos. Por eso quise desaparecer, para que pudieses olvidarme.El primer día fue muy difícil, estuve tres horas concentrándome en desaparecer, pero no había forma, era demasiado complicado. Durante la cuarta hora logré hacer desaparecer mi pie izquierdo. -Buf- suspiré... Me tumbé en la cama y me quedé dormida. Los días posteriores fueron algo más fáciles, logré hacerme desaparecer hasta la cintura. Fueron semanas en las que usé leotardos, para que no se notase demasiado. Después estuve un tiempo sin poder hacer nada. La gente me miraba raro: esa chica que lleva medias en pleno agosto... Un día oí a mis padres comentar en la cocina "La niña ha chiflado". Y me moría de calor, pero todo sea por la causa. Un día te encontré en una calle que no solías frecuentar y apartaste la mirada, malo, más que malo. A mí se me rompió el corazón así que decidí que lo mejor sería hacerlo desaparecer ¿para qué quería yo un corazón roto? Mejor uno nuevo. A partir de entonces todo fue mucho más sencillo, logré hacerme desaparecer hasta el cuello, el otoño hacía su entrada con fuerza y yo me ponía jerseys de cuello alto. Y guantes. Pero un día me dí cuenta de que estaba avocada a desaparecer y ya no volvería a ser yo. Me arrepentí de todo. Traté de volver a hacerme visible, pero fue imposible, mi desesperación me llevó a tomar una decisión, drástica, cómo no...



Y no, no tiene nada que ver con el cuento de Mary Shelley, de hecho este cuento lo escribí hace dos años cuando aún no había leído La joven invisible que es el título de la traducción de dicho cuento de 1833