Por mi próximo cumpleaños (para el que quedan 364 días, que este año es bisiesto) quiero un set de jeringuilla de oro con frasco de morfina. La necesitaré. La necesito ahora.
Pero terminé el esquema de Fin de siècle (no confundir con Fin du siècle, que si no vendrá Zola y nos pegará con sus potentes puños y su corpulencia*). Y lo terminé por amor al arte, no porque no estuviera cansada y hasta los cojones (ovarios, I've said) y no tuviera montones de juguetitos nuevos con los que jugar, no. Es que los decadentes me chiflan, me molan más que el Super Mario 64. :D
Y hablo así de mal porque estoy harta de redactar hoy, hostias ya.
Es una pena que no me funcione (aún) el escáner si no subiería el fruto dibujado de mi mente enajenada.
¡Viva Odilon Redon! O algo.

*Lo de Zola lo decía Huysmans, yo no tengo placer de conocerle en persona.
1 comentario:
¡maldita yonqui chiflada! :P
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