martes, 30 de marzo de 2010

Más de lo mismo

Ya sé que llevo todo el mes muy muerta y desaparecida. Mis motivos tengo, no creáis. Últimamente me siento como una especie de goblin furibundo que sale de su madriguera para maldecir con el puño en alto cuando pasa algo que le cabrea. Pero, como dicen los de Dixebra, hay lluchar, hay que siguir mirando pa lantre, etc... A lo peor debería dejar de escuchar música mientras escribo, me temo que no me deja pensar con claridad (sobre todo si es una mitiquez como "Mañana fría", que seguramente conoceremos los asturianos y ya).

A lo que iba: sé que me repito más que el ajo y que debería dejar de leer El País, pero es que es el periódico que compran en casa y a mí me encanta leer el periódico los sábados por la mañana. Así que este sábado me encontré con una entrevista al profesor Mainer a raíz de una nueva Historia de la Literatura Española que publica la editorial Crítica en nueve volúmenes. No sé en otras universidades pero en Oviedo solemos (o más bien solíamos, ahora no sé) usar la Historia y Crítica de la Literatura Española para preparar nuestros exámenes. Pues bien, caballeras, señores, Crítica vuelve a hacer una Historia de Literatura Española en nueve volúmenes pero esta vez la coordina este señor en vez de Francisco Rico. Como no conozco personalmente a ninguno no puedo decir si estará mejor o peor, sólo que a mí me suena a más de lo mismo porque si mal no recuerdo ambos participaban en la anterior y según la lista de colaboradores (en masculino no genérico, no nos engañemos, la proporción 1 a 10 no da para masculino genérico) en esta nueva colección participan más o menos los mismos. Yo no sé hasta qué punto influye la editorial en la selección de autores pero está claro que algo falla cuando los mismos señores de 70 años siguen siendo nuestra avant garde en el mundo de las Humanidades. Abran paso a los jóvenes, por favor. No digo que estas personas no sepan lo hace ni mucho menos pero por mucho que se esfuercen en cambiar sus puntos de vista siempre les faltará esa nueva perspectiva que tenemos los que hemos nacido, crecido y vivido en una democracia (y que muchos ya llegamos a los 30 y los pasamos, yo no, pero los hay que sí). Y no estoy desautorizando para nada a nuestros mayores (de hecho, a mí este señor me pareció muy majo en la entrevista y entiendo perfectamente que si una editorial le encarga un trabajo así lo acepte), me estoy metiendo con las editoriales (que conste) que siempre nos dan más de lo mismo. Siempre diciendo que los jóvenes somos el futuro y yo no he dejado de sentirme en ningún momento en standby, siempre soy demasiado joven o cuano ya no, no hay trabajo ¿cuándo vamos a tener nuestra oportunidad, a los 50? No es justo. Los tiempos cambian. O eso queremos creer, por favor.
Otra cosa que me fascinó de esta entrevista y de la que no puedo afirmar ni desmentir nada porque con los periodistas ya se sabe... es la falta total de autoras en las declaraciones del profesor Mainer. Tal vez él las citara y el periodista no las considerase de la talla de Javier Marías o Álvaro Pombo a los que cita varias veces (mein Gott, Marías me da arcadas). O al tipo este de la nocilla que a mí ni fu ni fa y eso porque no lo leí que si no seguro que fa más que fu. Por lo visto las escritoras española no existen, o eso nos quieren hacer creer. A la literatura española le falta imaginación, por eso nos gustan tanto los autores hispanoamericanos. Estoy divagando pero ¿quién dijo que esto fuera post serio?
Finalmente diría algo más en relación con el comentario sobre la literatura para adolescentes que hay en la dichosa entrevista pero ¿para qué? Si la estrechez de miras de los españoles ya la conocemos todos los que leemos esto. En cualquier caso creo que al adolescente al que le gusta leer lo mismo lee a Stevenson o a Verne que cualquier porquería para adolescentes (de hecho, confieso que yo no leí al escocés hasta ser bastante mayor, a Verne sí). No se plantea lo educativo que vaya a ser el libro sino lo entretenido que lo vaya a tener, creo yo (que fui adolescente hace no tanto). También, como joven a la que no hace diez años que dejó atrás este periodo de su vida, opino que hoy en día los libros de Robert Louis Stevenson no tienen tanta cabida en el imaginario común de un/a adolescente español y por eso no se leen tanto. Sobre quién recaen las culpas es algo que ya no sé.

Link a la entrevista para quien tenga interés.

jueves, 4 de marzo de 2010

"Mis cartas no son premeditadas, pero a ti y a mí nos hace falta vivir y escribir. Simplemente muevo la manecilla del reloj. Estoy por terminar aquello que trata sobre tú y yo (¿ves? no me separo de ti). Tengo la impresión de algo muy valioso, pero -sólo astillas. Hasta qué punto puede la palabra revelar el objeto. Estaba pensando en alguna líneas. Tengo tantos deseos de poder dibujar una Eurídice que espera, que anda, que se aleja. ¿Con los ojos o con la respiración? No sé. ¡Si tú supieras cómo veo el Infierno! Evidentemente me encuentro todavía en un escalón muy bajo de la inmortalidad."

25 de mayo de 1926, M. Tsviétaieva a B. Pastenak

lunes, 1 de marzo de 2010

Mitologías modernas, vol. I: La inteligencia

Lo primero de todo será decir que no soy psicóloga, ni psiquiatra, ni nada por el estilo. Mis nociones de estos campos se reducen a un par de asignaturas que cursé durante mis estudios de doctorado, así que no soy una experta en la materia (repito para los que hayan llegado tarde: soy filóloga)y estos es más un reflexión personal desde mi propia experiencia.
Todo esto me viene por una cosa que me llama mucho la atención en las TV series que nos venden los yankees: la sublimación de la inteligencia como si fuera algo mesurable: "Oh, es que tengo un CI de 190 y por eso soy infeliz" o "por eso soy infalible en cualquier cosa que me proponga, eso sí soy un/a gilipollas integral, pero como soy so smart tengo impunidad". Es algo que siempre me ha llamado la atención, desde pequeña. Desde luego pienso que no es un actitud muy inteligente crear diversas clases de persona dependiendo de la inteligencia (que es algo, repito, que no está muy claro cómo funciona ni cómo se mide). Ayer, estaba rebozándome en el sofá a las tantas de la noche y me dio por ver House, el capítulo iba sobre un tipo que era tan, pero tan listo que tenía que drogarse para poder vivir feliz con su mujer; el buen señor, además, en sus ratos libres de dedicaba a diseñar medidores de partículas subatómicas por diversión. Lo peor no es lo absurdo de la historia sino que a todos los demás les parecía lo más normal (lo de drogarse para aguantar a su mujer). Llegaba un punto en el que el angelico le decía a uno de sus médicos algo como "verá, nuestro CI (el de su mujer y el suyo) se difencia en más de 91 puntos, hay menos diferencia entre ella y un mandril que entre ella y yo, ¿entiende cómo me siento?" y el médico tan feliz. Yo le hubiera partido la cara. Por lo visto lo superdotados norteamericanos son una especie de semidioses que están más evolucionados que resto de la especie, se les perdona todo y además no hacen caca ni se tiran pedos; acostarse con otro ser de su misma especie les resulta repulsivo porque ellos son demasiados listos para semejante bajeza. Éste es un ejemplo, pero no me digáis que no habéis visto un montón de cosas similares en diversas series y películas made in yankeeland.
Desde mi punto de vista ésta es una cuestión educacional, en España, creo recordar que saques lo que saques en el test de CI vas al cole con los demás niños (antes te adelantaban cursos, pero iban contra una socialización insana del /de la niño/a, no se hace desde los 80) para que aprendas que eres uno más, como el resto, porque ser más inteligente es una característica más de la persona y no la que define a un ser humano. No digo que vaya socializarse igual que el resto de los niños, se van a aburrir en clase, van a sacar malas notas hasta que descubran algo que los interese, van a sentirse solos, etc..., pero al menos son personas, no una especie de superhéroes de la mente del siglo XXI. Estoy intentando poner un ejemplo de personaje superinteligente español o europeo y no se me ocurre ninguno (que no sea paródico).
En fin, que ser más listo no te hace más valioso ni mejor persona y mucho menos hay que perdonártelo todo. Hay que luchar como el resto de los seres vivientes y con una trabas muy similares.

Ps. Por cierto, ahora que releo el texto, recuerdo que otra serie americana, Fringe, uno de los protagonistas (el del CI de 190) habla ochocientosmil idiomas y todo ello por ciencia infusa, como si por ser listo nacieras aprendido. Vale que es ficción, pero no sé, hay unos límites para el pacto de ficción con el receptor. Lo dice alguien que habla cuatro idiomas y tiene unos pocos punto menos en el dichosos test.