jueves, 28 de mayo de 2009

¿Pero es que somos imbéciles?

Ay. Sí. Y yo aquí traumatizándome sola las nueve de la mañana la más imbécil. ¡Pero esto no puede quedar así! Cada mañana me levanto, desayuno, enciendo el ordenador y navego un rato por la red: miro el correo, el facebook y finalmente entro aquí y veo vuestras actualizaciones si es que las hay. También navego a la deriva, me encanta porque a veces encuentro páginas maravillosas, otras sin embargo, me encuentro con horrores de la naturaleza como me ha pasado hoy. Por eso estoy aquí escribiendo.
Soy un ser débil, por eso además entro en sitio que sé que no me gustan y me traumatizo, pero lo de hoy fue pura casualidad (bueno, más o menos). Yo estaba mirando blogs de ilustraciones y entré precisamente en uno que odio: la ilustradora más ñoña del planeta Tierra. No sólo la más ñoña sino la que más faltas de ortografía tiene. No sé qué es peor si ser ñoña o no saber escribir.No existe una explicación racional a por qué entro de vez en cuando, es como al que le gusta el gore, le fascina lo horrible: a mí también. En su blog comenta mucha gente y hoy una chica anunciaba el blog que había abierto con sus amigas en wordpress. No sé en qué maldito momento me picó la curiosidad, entré y ¡¡¡¡argh!!!! Ya lo primero que salió, un cuadro de Klimt, me mosqueó. Y sobre todo ese subtítulo de "todo lo que siempre quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar" referido, claro está a las mujeres. Si no hubiese visto el link en esa web sino en otra me haría causado buena impresión, pero viendo dónde estaba me causó oleadas de pavor (adoro las hipérboles, lo sé). Lo peor fue la primera entrada: consejos para una piel perfecta. ¡Glups! No voy a mentir y decir que yo no uso mis cremitas cada mañana. Yo uso una crema hidratante bastante cara y mascarilla y tónico y lo que haga falta. Pensé que bueno, no sé, era una entrada y habría más cosas. Pues bien: no, no las había. Es un blog dedicado al maquillaje y los trapos/complementos. Me parece maravilloso que haya este tipo de blogs, no me malinterpretéis. A cada uno le gusta una cosa y es libre de manifestarla donde quiera, de hecho a mí me gusta mirarlos de vez en cuando. Lo que me revolvió el alma, las tripas y a la Kate Millet que vive dentro de mí fue la entrada de bienvenida donde pregonaba, cito: "Abrimos este Sancta Sanctorum para compartir sabiduría femenina, consejos, quejas, curiosidades, alegrías y penas, panes y peces y enlaces varios". Consejos, quejas, etc... Me parece fenomenal, pero sabiduría femenina no. Me parece injusto. No es justo que después de tantos años de lucha todavía hoy, en 2009 se siga considerando que la sabiduría femenina se reduce a eso: barniz y trapos. Seguro que no van a hablar de cómo aliviar el dolor menstrual (si lo hacen, avisadme, yo no creo que vuelva a entrar en ese museo de los horrores), de por qué las compresas Ausonia me causan alergia (a mí y otras, supongo), por ejemplo. O de otras cosas que no son típicamente femeninas porque hoy en día no debería nada ser "típicamente femenino" más que lo puramente biológico. Pero no. Es más fácil pintarlo todo de rosa, hablar de maquillajes y luego gritar "grrrrrls powa!" ¡Claro que sí! ¿Entendéis ahora por qué soy tan enfadica? ¿Es que no ha cambiado nada? ¿Cuántos años más tenemos que esperar? Es desesperante.
Bubububu...

miércoles, 27 de mayo de 2009

The Miskatonics


Desde que estoy de "vacaciones" no puedo parar. Es horrible. Tengo que terminar dos trabajos antes del 12 de junio pero soy incapaz; después de todo el año escribiendo y escribiendo ensayos sobre todo lo ensayable (desde políticas de igualdad hasta Star Wars). Algo se ha roto. Entre otras cosas he vuelto a ensayar con el "grupo". No sé si merece ser llamado grupo porque sólo somos dos y en vez de ensayar nos dedicamos a escuchar música, charlar o discutir si tal o cual canción lleva ahí un acorde o no. Sin embargo yo he vuelto a componer y eso me hace feliz. También he vuelto a coger la LesPaul que tanto esfuerzo me costó comprar y que tenía medio abandonada porque la acústica no hace falta enchufarla. No me acordaba de lo cómoda que es mi querida Gräuben (sí, se llama así, es un nombre feo pero a mí me gusta ¿qué pasa?) y lo bien que suena pese al ampli malillo. Confieso que me gustaría grabar dos o tres canciones antes de que yo me vaya a UK o Miguel se vaya a Alemania; así el myspace no estará tan soso. Siendo realista creo que no llegaremos a grabar, al menos no este año porque yo soy un horror con las letras y además cuando tengo un idea más o menos buena me encuentro otra canción, de otro grupo, que se llama exactamente igual. Grrrr.
No quiero trabajar, qué rollo, bubububu.

lunes, 25 de mayo de 2009

Crawling Chaos

Ya sé que hace semanas que no publico nada en el otro blog. Escribir ficción es más difícil de lo que parece si no se quiere escribir al azar, a lo que salga. La escritura automáticas tiene sus ventajas y sus handicaps. Creo que mis mejores relatos han salido del tirón (o casi) pero siempre partiendo de una idea primera, escribir por escribir... Pues no. Para eso está este blog, para eso está este texto o el cuaderno negro. Aún así yo no puedo evitar sentirme culpable. No soy tenaz y debería serlo, me dejo llevar por dudas y dudas. Pienso que nada de lo que escribo merece la pena, pero también pienso lo contrario. Tengo decenas de relatos a la mitad, los desprecio. Me parecen vulgares. Y sin embargo, luego veo que se publican antologías de "jóvenes narradores" y en fin. No sé de qué me acomplejo si peores son ellos y ahí están sin pudor alguno. Quizá sea como dije el otro día: me da miedo que me veáis. Aquí no, así no, porque soy yo la que controla todo lo que escribe lo que dejo y lo que n odejo ver. Desgraciadamente no es así con la ficción, allí sale lo que tenga que salir y si alguien se ríe de mis relatos de unicornios me hunde (no mucho, porque para eso estoy preparada, depende quién se ría). Por lo menos he aprendido a no escribir para mí, porque lo escrito si no se comparte no tiene sentido. Ya sabéis: lo personal es político, etc.

jueves, 21 de mayo de 2009

"Esperando que un mundo sea desterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además otra cosa."
"La palabra que sana", El infierno musical, A. Pizarnik




Y a pesar de todo hoy my heart is like a singing bird.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Unlimited Girls

Entre ayer y el jueves pasado, vi en clase el documental Unlimited Girls de Paromita Vohra. Había visto antes algunos trozos pero esta vez tuve ocasión de verlo entero. Es una lástima que la profesora que nos lo pasó sea una vaga y le dé pereza grabármelo (no me lo dijo así, pero casi) porque me dio muchas ideas no sólo para textos aquí sino para futuros proyectos. Como no lo encontré explorando por el Emule (si alguien sabe un link para descargarlo con el BitTorrent lo agradeceré) no puedo poner ninguna imagen de las que me hubiese gustado.


El documental en sí, está planteado de una forma muy original, casi (o sin casi) con un guión de diálogo de la directora/protagonista consigo misma y con su entorno. Trata de desvelar si ella es o no feminista, qué es en realidad el feminismo y cómo lo interpreta la gente de su alrededor. Personalmente, lo dividiría en tres apartados no-lineales: por un lado estaría la discusión que tiene vía internet con sus amigas en un chat, el banner de "loose 10lb a week" todo el tiempo, los apodos de las chicas (y los chicos que entran a ligar y salen espantados) y, sobre todo, lo que dicen ellas. Qué es para ellas la palabra "feminismo" y las implicaciones que para ellas tiene. De esta primera línea surgen las otras dos, por un lado una basada en las entrevistas a diferentes personas (desde profesoras, escritoras/es e intelectuales diversos/as, hasta un policía-guionista misógino, mujeres de los barrios pobres que fundan asociaciones para protegerse unas a otras, médicos o un "matrimonio moderno") y por otro lado pequeñas ficciones humorísticas como el "detector de feministas", las gafas de Rayos X o la parodia de películas de Bollywood. Todo ello para llegar a la conclusión final de que la Historia se hace con muchas pequeñas historias. Me encantó ¡yo lo quiero!

Lo que más me llamó la atención de este documental es no sólo la manera de plantearlo aceptando su propia subjetividad, su punto de vista que no trata de hacernos ver como "objetivo", como un documental sensu stricto, como un manera de ver las cosas con la que estar de acuerdo o no; sino también las preguntas de las que parte para filmarlo. El debate del chat es una discusión fuera del espacio, es aquello que podría haber hablado yo con mis amigas/os o que podrían haber hablado en Sudáfrica o Canadá (por ejemplos azarosos). Me gustó eso precisamente porque a pesar de todas las críticas al feminismo (a los feminismos desde los mismos feminismos), a pesar de todo sí que existe un conexión entre todos los feminismos (o como queráis llamarlo) a un nivel superior al teórico, la idea de que pueden verse las cosas de otro modo no importa la teoría (o no-teoría) que lo respalde. Seremos nosotras. Algún día.

Como me han pasado el link, os lo dejo por si a alguien le interesa:

http://www.cultureunplugged.com/play/452

sábado, 16 de mayo de 2009

Cómos y porqués

Si este trasto me dejase poner subtítulos, el de este texto sería algo así como: "de cómo y por qué llegué hasta aquí". Con "hasta aquí" no me refiero a este blog, porque esto va a ser un crónica de mi último año y este blog tiene más tiempo. "Hasta aquí" se refiere a todo lo que he aprendido a lo largo de este año que está casi a punto de cerrarse.
Por supuesto, este año ha aportado muchas cosas, pero esto no es, ni muhco menos, un final de ciclo definitivo. Dentro de unos meses tendré opiniones y puntos de vista nuevos. Si hay algo que he aprendido en estos tres o cuatro últimos años es que nunca se deja ni de aprender ni de empezar de nuevo.
Quería articular el texto un poco a la manera de double voiced discourse, de manera que mi relato vital quedase un poco literario. Lo literario, le pese a quien le pese, se lee mucho mejor y a mí me gusta que al leerme se me entienda (que no "comprenda" o "comparta mi punto de vista"). De todos modos, lo del double voiced discourse no debe enterdese sensu stricto porque la teorías sólo son para o bien aplicarlas o bien adaptarlas a tus propios fines, al menos la teorías literarias. Yo quiero contar mi experiencia post-fin de carrera para quien le pueda servir/interesar.
En realidad es mucho más complicado que contar sólo lo ocurrido el último año, que no es poco. Todo tiene un origen más profundo y mentiría si dijese que todo empezó hace un año. Para ser sincera no estoy segura de cuál es el principio, así que contaré por alto lo que se me vaya ocurriendo. Sí, esto también es un stream of consciousness. A los seis años decidí que mi color preferido era el azul, a las demás niñas les parecía muy raro porque el azul "era un color de niño". Yo no veía la diferencia entre que te gustara el azul o el verde, si eso tenía o no connotaciones de diferencia genérica. He sido siempre un niña rara, lo reconozco. A veces con voluntad de serlo, otras inconscientemente. También he sido una adolescente rara que se compraba ropa de muchacho porque le gustaba más que la muchacha. A mis amigas les parecía raro, pero una vez con la ropa puesta a nadie le chocaba ni yo parecía un chico. La vida está llena de símbolos y rituales: a nadie le parecía rara mi camiseta amplia hasta que veían a un chico que llevaba igual. Si no lo veían, sólo era una camiseta, si lo veían, yo iba travestida. Símbolos.
Hace unos años, cuando aún estaba empezando la carrera, me compré un libro sobre teorías críticas/literarias contemporáneas. Me gustó mucho porque daba un panorama general muy bien explicado. En ese libro se hablaba de la teoría feminista por la que yo siempre he sentido simpatía, pero que no siempre he llegado a comprender del todo. Sentí curiosidad y me compré El segundo sexo, me gustó mucho pero me gané las burlas de much@s compañer@s que me hicieron las típica broma de la quema de sujetadores. Les diré una cosa si están leyendo esto: esa anécdota no existió nunca, lo único que se tiró fue, simbólicamente, un sujetador a la basura. Nada de fogatas. A pesar de todo, es interesante ver cómo se ha formado el mito de femiista quema-sujetadores y sin depilar. Todo mentira, si yo no me depilo (que lo hago a veces) es más por comodidad que por principios. Me da pereza y duele. Sólo lo hago para ir a la playa o a nadar, que se va mucho más a gusto sin pelos. Es todo una cuestión de elección, cada una/o se depila cuando quiere. Cada una/o hace con su cuerpo lo que quiere. Mi cuerpo es mío.
Hace algo más de un año, una profesora nos comentó a los siete que íbamos a clase que la universidad organizaba un máster sobre Estudios de Género y nos dio el folleto. Confieso que a todos nos sonó de buenas a primeras a moralina política aunque debido a que todos (los siete) teníamos en gran estima a la profesora leímos amablemente el folleto. A mí me pareció interesantísimo, pero tenía muchas dudas. ¿No era mejor hacer el doctorado de toda la vida? El máster duraba dos años en vez de uno y tenía 120 créditos frente a los 30 del doctorado. Exigía mucho más, pero también tenía algo interesante: estancia de un semestre en un país que no fuera España. ¿Qué quería hacer yo? ¿No era eso huir un año más de la decisión sobre qué hacer con la tesis doctoral? No sé si aún hoy estoy preparada para saberlo. No tengo ni idea.
Al final, claro está, acabé haciendo el máster, que me trae a ún hoy muchos quebraderos de cabeza burocráticos. De hecho, aún me queda la estancia de seis meses en UK (que fue lo que elegí). Sin embargo no me arrepiento, en general, de haber decidido dedicarme a Estudios de Género. Realmente he aprendido muchas, muchísimas cosas que no hubiera aprendido si no lo hubiera hecho. Aún es pronto para saber el alcance. Ha habido momentos buenos y malos, como todo en esta vida y confieso, además, que mucho de lo que aprendí fue más por mi cuenta que por las magistrales clases impartidas (que algunas sí fueron realmente buenas, todo hay que decirlo). Sí, puedo decir, que a nivel personal, he abierto todo un mundo de posibilidades. A nivel profesional no tanto, nunca se sabe cómo acertar :)
Ahora sólo queda esperar lo que venga. Aprovechar y seguir yendo hacia delante, como siempre, una y otra vez. Positivamente y negativamente dependiendo del momento. No me gusta cómo ha acabado este texto, pero me tengo que ir a preparar la comida. Ha queda muy happy, y en realidad no era eso lo que quería transmitir, también estoy decepcionada porque he aprendido sola, pero también es bueno que te enseñen.

viernes, 15 de mayo de 2009

Más palabrería

Pues que me apetece escribir aquí. No tengo nada pensado. La mente en blanco: "Ommm", ¿qué puedo escribir sin pensar mucho? Podría contar que hoy soñé que mientras estaba en clase, había un tipo sentado justo detrás de mí que se estaba comiendo un enorme pollo asado con ketchup (odio el ketchup), con muchíiiisimo ketchup. Y comía con las manos. Yo lo oía masticar de detrás de mí... Vomitivo. Llevo una semana de sueños muy extraños: he soñado desde que era un niño negro perseguido por dos skin-heads con una escopeta (qué mal lo pasé), hasta que un edificio enorme me perseguía para aplastarme (sueno a Monty Python, pero era realmente angustioso). La conclusión es la misma: debo dejar de preocuparme tanto. ¡Pero eso es muy difícil! Sobre todo cuando la gente no para de decirme que no tengo nada de qué preocuparme, que las cosas salen cada una a su tiempo. Eso me pone muy nerviosa. Quizá debiera hacerme una infusión de tila o de hierbaluisa (o de ambas) para dormir. Necesito dormir del tirón. Sin sobresaltos. Necesito arreglar mi vida, estabilizarla. Hace un año que acabé la carrera y sigo igual de perdida.
Y además ahora me da miedo que este blog se convierta en mi diario personal, pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión. Espero que venga Atreju a sacarme las castañas del fuego.

lunes, 11 de mayo de 2009

Palabra de Nimúe

No sé muy bien por qué estoy escribiendo esto. En realidad llevo varios días con ganas de hablar un poco de mí, como un desahogo o algo así. No sobre mí en general sino de qué es para mí escribir tanto aquí como en el otro blog como los ensayos que escribo por cuestiones más académicas. No es lo mismo escribir un ensayo que aquí, ni es lo mismo escribir aquí que en mi cuaderno (no puedo llamarlo diario, es más un lugar donde anoto las cosas según se me ocurren, no suele ser muy coherente). Hay diferentes modos de escribir en una sola persona. Hace poco leí que la obra de un/a autor/a hay que examinarla individualmente para luego extrapolarla a un momento histórico y ver qué rasgos comparte con otras/os autoras/es de ese tiempo y de otros. Creo que la idea es de Anette Kolodny, pero no me hagáis caso. Yo no creo que mis escritos sean "una obra", pero ahí están. Pienso mucho en ellos.
Para ser sincera confieso que escribo desde más o menos los ocho años. Recuerdo que a esa edad publicaron una poesía mía en la revista de mi colegio y ¡qué orgullosa me sentí! Muchos cuentos los escribí en mi cabeza por eso siempre he sido un poco Bastian Baltasar Bux. Me daba (me da) miedo escribir porque en cada palabra dejo un poco de mí, me descubro. Eso no quiere decir ni mucho menos que lo que escribo sea necesariamente autobiográfico, aunque no puedo evitar pensar que en cierto modo sí. Pero sí esa timidez, ese miedo a descubrir una parte vulnerable de mí misma, me echa para atrás a la hora de enfrentarme a un texto. Con los ensayos cada vez es menor, pero es un género mucho más impersonal que mis cuentos o mismamente este texto. Me choca bastante lo paradójico de esta relación: por un lado me da miedo mostrarme pero tengo la necesidad de hacerlo. Muchas veces pienso que no debería tener esos deseos tan de pavo real. También creo que el deseo de escribir no tiene nada que ver, pero ahí está la vocecita de la conciencia diciéndome: "sé humilde, sé humilde". De un tiempo a esta parte pienso que tal vez si en vez de mujer fuese hombre no me daría tanto miedo porque no sentiría la necesidad de ser humilde de esconderme en un rincón. Tal vez me equivoque, pero lo que sé es que necesito a Nimúe que soy yo y no lo soy.
Nimúe es la parte de mí que quiere creer que es algo más que una pobre chiflada que ha leído demasidas novelas. Nimúe no necesita parar el tiempo de vez en cuando y volver atrás a hace unos años y poner ese disco que me gustaba tanto a los catorce años y del que me sé todas las canciones, ni prepararse un colacao calentito con galletas mientras ve series en versión original. A Nimúe no le avegüenzan esas cosas porque, sencillamente, no las hace. Ésa es otra, con otro nombre más vulgar y otras actividades igual de vulgares. Como la Promethea de Alan Moore.

domingo, 3 de mayo de 2009

Orgullo freak

-Me llamo Nimúe tengo 24 años y soy friqui. Lo escribo con "q" porque soy una purista del español, no puedo evitarlo. Me gusta que la palabra sea un anglicismo porque hace que, a pesar de ser un adjetivo, sea de género neutro. Así tenemos "una friqui" y "un friqui". Volviendo al tema: soy friqui y además feminista y estoy muy enfadada (a las feministas nos suele pasar a menudo, tomáoslo con humor, yo lo hago).
-¿Por qué estás enfadada (otra vez), tita Nimúe?
-Pues porque debería dejar de leer el periódico, siempre que lo hago me pongo de muy mal humor. Y si además añadimos a la ecuación los suplementos varios que suelen venir los fines de semana pues ya ni os cuento. El Babelia ya no lo leo porque me da dolor de estómago, por ejemplo. Esta mañana, ir más lejos, hojeaba uno de esos magacines domingueros cuando me encontré con una mini-entrevista a un tipo que acaba de publicar un libro sobre el orgullo friki (él lo escribe "k"). Es normal que a la hora de intentar definir a los friquis haya confusión, es una palabra que está de moda. Yo misma llamo friquis a mis compañeras de clase, a mis amigos de la facultad... Un par de ejemplos:
-Oye, Cris, al final ¿de qué vas a hacer el trabajo para el curso de Cine?
-De las mujeres opuestas (rubia/morena, etc.) en las películas de David Lynch.
-¡Qué friqui, por dios!
-Y tú, Nimúe, ¿de qué lo vas a hacer?
-Ná, de estereotipos de género en la saga Star Wars (las dos trilogías y la peli de 3D).
-Y luego la friqui soy yo...


O también:

-Nimúe ¿qué llevas en esa bolsa?
-Pueeees... Me he comprado el caza de la República de Lego...
-Creí que eras fiel a Playmobil.
-Bueno que también me gusten los Lego no quiere decir que ya no me gusten los Playmobil.
-¿Sabes? Yo en mi casa tengo montado Hamlet con el castillo medieval.

Además de esas aficiones un poco raras: coleccionismo de clicks de playmobil, lego Star Wars, cosas de Star Wars (¡lo confieso!), tebeos de todo tipo y condición, y muchas más... Tengo otras más o menos igual de inquietantes pero mucho más respetables como la poesía rusa o la literatura inglesa del siglo XIX (sobre las que también escribo ensayos). Hasta aquí bien. Todos tenemos alguna rareza. Absolutamente todos sin excepción. Lo que me enfada de todo esto es que caigamos una y otra vez en los mismos tópicos. En el suplemento de El País (en serio, voy a dejar de comprarlo) viene una mini-entrevista a este señor (el cual, todo sea dicho, no tiene la culpa de nada). El periodista (de cuyo nombre no quiero acordarme) le hace las típicas preguntas sobre el punto de vista del autor sobre el tema, etc. Todo muy correcto. Lo malo empieza con la sexta pregunta (si no me equivoco son diez) "¿Al 'friki' le va mal por definición con las mujeres?". Ahí es donde yo me cabreo. ¿A qué viene esa pregunta? ¿Es que las mujeres somos todas iguales y por definición no-friquis? A eso lo llamo yo caer en el tópico. Vale que es una entrevista que no va a leer nadie (menos yo, por lo visto), pero ¡coño! a mí me parece mal, es más, me molesta. Y el buen tipo del libro le responde que cada vez hay más tías amantes del manga y que él, además, se ha casado y su mujer lleva bien sus fricadas. ¡Muy mal! ¡Pues no debería! Si mi novio saliera por ahí diciendo eso, yo lo dejaba ipso-facto. ¿Cómo que yo aguanto sus fricadas? ¡Y él las mías, no te jode! A esa respuesta también la llamo yo caer en el tópico. Las mujeres somos friquis, algunas por lo menos. Me enfada que la imagen de friqui sea un tío gordo con gafas leyendo tebeos. Yo soy una tía con gafas leyendo tebeos -no sólo manga- y escribiendo ensayos serios sobre Star Wars (en lo de la gordura estoy trabajando aún). Me molesta que una palabra neutra se convierta porque sí en masculino genérico.

Esto pretendía no sonar muy enfadado, pero amiguitos, el que no llora no mama. O algo.