lunes, 27 de abril de 2009

Dobles filos y publicidades

Esta tarde se planteó en clase el tema de la publicidad y la imagen de las mujeres. La verdad es que el tema no venía muy a cuento pero a mí me parece muy interesante. La publicidad es un arma de dos filos: por un lado los/as publicistas conocen muy bien a la gente a la que le venden el producto y saben muy bien cuál es la fibra que hay que tocar, por otro es un negocio y punto. A mí me da un poco de vértigo, yo estuve a punto de estudiar publicidad en mis años mozos (más mozos). Menos mal que no lo hice. Con lo feliz que soy yo con los estudios de género o como se llamen XD. Al grano: hablamos de la campaña de Dove.
Ésta es la campaña con la que Dove lleva ya unos años. Había dos opiniones contrapuestas entre mis compañeras: unas decían que qué bien que una marca de corméticos se preocupa por mostrar a unas mujeres normales en sus anuncios, gente con la que las potenciales compradoras nos podamos identificar. Las otras decían que no es más que una estrategia publicitaria, que la media no representa a la mayoría y que por qué no poner una mujer de 180 kilos. Creo que que los dos bandos tienen una parte de razón. La media no representa la mayoría -¡ni mucho menos!- pero sí es mucho más democrática que las imágenes de modelos jovencísimas y delgadísimas que nos pasan por delante de los morros la mayoría de firmas cosméticas. Yo mido 1'72 y peso 62 kilos ¡claro que me identifico más con las chicas de Dove! No voy a comprar sus productos sólo por eso (faltaría más), aún así se agradece la inciativa porque es un paso adelante (muy chiquito, seamos realistas) en la visibilización del cuerpo femenino, de loS cuerpoS femeninoS, tal y como son sin mitos de por medio. Eso sí, es una estrategia publicitaria, una muy buena.



En fin, no es un texto muy lucido, pero durmiendo 6 horas y trabajando casi 10 no se puede esperar más. Eso sí, hoy estoy mucho más positiva que ayer. Yuju.

domingo, 26 de abril de 2009

Dividida

¿Por qué todo son porqués? Tengo la sensación de estar estancada. ¡Ay! La realidad... La realidad nunca es los textos escritos. Acabo de leer en un libro que compré el jueves cosas maravillosas sobre el centro en el que estudio, sobre sus profesoras... Cuando convives con ellas te das cuenta de que nunca el león (la leona) es tan fiero (fiera) como lo (la) pintan. Nunca. Y eso no pasa sólo con el Centro de investigaciones feministas, ni con los seminarios de Mujer y Literatura. Ahora mismo estoy cabreada porque el libro en cuestión habla sobre literatura española y crítica feminista, pero no citan a la única hispanista de dicho seminario (que no soy yo, ¿eh?). No sé por qué, pero en mi universidad la literatura anglogermánica y la iberorrománica están distanciadas. Bueno, sí sé por qué: en realidad todo es un círculo del eterno retorno. En Anglogermánica hay una mayoría de mujeres que han tenido ocasión de estudiar en universidades foráneas, en Iberorrománicas hay profesores(as) en la misma situación pero no son mayoría de mujeres. Yo no puedo ni soñar hacer una tesis sobre una literatura en lengua hispánica que no sea española porque el dpto. de hispanoamericana piensa que la teoría postcolonial no es aplicable a hispanoamérica porque "hispanoamérica nunca fue una colonia de España, eran nuestros hermanos..." (juro que oí esta frase a un catedrático). Seguro que no les preguntó a los americanos. Seguro que la cita "The language of these 'peripheries' was shaped by an oppresive discourse of power. Yet they have been the site of some of the most exciting and innovative literatures of the modern period and this has, at least in part, been the result of the energies uncovered by the political tension between the idea of a normative code and the variety of regional usages" (Ashcroft et alia., ¡¡¡1989!!!) no les dice nada. Y sin embargo, yo lectora de literatura americana en español creo que se cumple punto por punto. No hay más que investigar en la historia de la formación de las naciones allende los mares, si tan hermanos eran ¿por qué se independizaron? Y no es sólo eso, también está el concepto de identidad colectiva y de identidad nacional. Pero ¿para qué vamos a molestarnos? Si estamos la mar de cómodos en nuestro despacho leyendo el periódico y criticando a las feministas por feministas y por trabajar más allá de sus competencias (matizo: de sus inútiles competencias). El problema de la universidad son sus empleados, pero éste es un problema que llevaría un examen más amplio que un post dominguero e improvisado.



Empiezo queriendo hablar de la negrura de mi futuro y acabo criticando el dpto. de hispanoamericana de mi facultad. Yo soy así ¿qué se le va a hacer?

domingo, 19 de abril de 2009

Buscando el modo: ¿es posible una escritura femenina?

Ayer intenté escribir un texto para colgar aquí sobre si es posible o no una escritura femenina. Es un tema complicado que admite muchos puntos de vista y lo cierto es que me quedó un texto muy largo, muy desordenado y que no llevaba a ninguna parte, por eso no lo subí. Sin embargo, también ayer me entretuve haciendo un pequeño esquema con la ideas más importantes que quería exponer y aquí estoy, a ver si sale algo decente.
Hablando con un amigo y compañero de oficio me di cuenta de que ya el hecho de "qué es escribir" es un problema a la hora de definir. Como él decía, cada uno somos hijos (e hijas) de un padre y una madre, de unas circunstancias y, lógicamente, no es lo mismo una novela de un WASP* que de una neoyorkina negra y lesbiana. El tema del que yo quiero hablar no es ése. Quisiera hablar sobre algo más relacionado con el pasado y las raíces históricas de la literatura.
Hace unas semanas leí unos artículos y unos ensayos que trataban sobre qué significó que las mujeres escribiésemos, no ahora sino siempre. Ni siquiera las escritoras lo saben, es sólo un apunte, la sensación de desconcierto ante la situación de tener que emplear unas herramientas que no les son propias para comunicarse, la adaptación y/o la subversión a dichas herramientas.
Eavan Boland, poeta irlandesa, decía en unas reflexiones sobre su forma de escribir que ella no había llegado a tener un lenguaje propio hasta que no se dio cuenta de que estaba escribiendo dentro de una tradición en la que ella no era sujeto de creación sino objeto de creación. Las mujeres han estado presentes en el cánon en forma de musas, en forma de naciones, pero nunca han sido plenamente parte de él como creadoras (o no hasta hace muy poco).
Está claro que las mujeres no ocupamos el mismo lugar en la sociedad, creer lo contrario es de ingenuos (o ingenuas). Por un lado la tradición (esa rémora patriarcal de la que hablan las feministas radicales) nos influye desde el inconsciente y por otro está el hecho indiscutible de que mujeres y hombres no somos iguales ni lo seremos nunca. La solución ideal sería aceptar la feminidad como una opción que no sea opuesta a la masculinidad sino alternativa, dejar atrás las connotaciones peyorativas que tiene aún hoy la feminidad.
Al grano: Teniendo en cuenta estas cuestiones ¿es posible una escritura genuinamente femenina? Yo creo que sí; pero no es un sí categórico, es un sí adaptado a las circunstancias actuales. Quizá en un futuro no sea posible una "generización" de la escritura. Digo que sí circunscribiendo ese sí a la literatura española desde 1939 hasta más o menos hoy. En lo narrado por mujeres hay una manera de ver las cosas distinta (ni mejor ni peor) a la de los hombres. En la lituratura de postguerra, por ejemplo, las novelas escritas por mujeres son un testigo privado de lo acontecido mientras que las escritas por hombres son testigo de lo exterior. ¿Ejemplos? Nada de Laforet frente a Pascual Duarte; lo malo de la sociedad exagerado hasta la última gota dentro de una familia o en las andanzas de un protagonista. Sin embargo en el ámbito de la literatura funciona además el factor crítica: la crítica literaria española sigue considerando la escritura femenina (sea del tipo que sea) un género menor. No hay más que leer en manuales reconocidísimos sentencias del tipo "[en las novelas de Laforet] está presente la mirada de la mujer: mirada de comprensión y de amor hacia el hombre y las cosas. En sus obras se hace transparente que la verdad de la mujer es la asistencia en todos los sentidos de la palabra: presencia, auxilio y vigilancia del corazón" (Sobejano, En busca del pueblo perdido, 2005). Vale que el manual se escribió en los 60 pero se reeditó muchísimas veces y, de hecho, yo misma estudié por él cuando hacía la carrera. ¿Qué pensar de una autora a la que la crítica acusa de semejantes cosas? Claro que el problema no está sólo en el autor del manual sino en todos los que han seguido esas ideas sin plantearse que la realidad podía ser otra. Quizá ése sea uno de los motivos por los que ninguna escritora contemporánea se defina como escritora femenina (ni mucho menos feminista); dicen que sus novelas no tienen género, sólo son literatura. Yo me pregunto si no se habrán dado cuenta de que su escritura es femenina sólo por el hecho de ser mujeres y vivir hoy (creo que el autor/la autora es siempre subjetivo/a y deja parte de sí en el texto).

*WASP: White Anglo-saxon protestant (aplicado a hombres sobre todo).
Ps. Escribí el texto otra vez como salió, usé el esquema pero no tenía la redacción preparada de ante mano.