"Mis cartas no son premeditadas, pero a ti y a mí nos hace falta vivir y escribir. Simplemente muevo la manecilla del reloj. Estoy por terminar aquello que trata sobre tú y yo (¿ves? no me separo de ti). Tengo la impresión de algo muy valioso, pero -sólo astillas. Hasta qué punto puede la palabra revelar el objeto. Estaba pensando en alguna líneas. Tengo tantos deseos de poder dibujar una Eurídice que espera, que anda, que se aleja. ¿Con los ojos o con la respiración? No sé. ¡Si tú supieras cómo veo el Infierno! Evidentemente me encuentro todavía en un escalón muy bajo de la inmortalidad."
25 de mayo de 1926, M. Tsviétaieva a B. Pastenak