martes, 23 de septiembre de 2008

El cuaderno no cuaderno

Como alguna ya sabrá, pienso escribir sobre libros ¡yuju!. No soy muy original pero la otra opción es cagarme en la Universidad (en general) y en Ministerio de Educación y Ciencia (en particular) por cómo se nos trata a los licenciados y la gran variedad de becas que se nos ofrecen, uuuh... Así que hablaré de libros que no sé si será más ligerito (ya me conocéis) pero al menos nos me pondrá de mal humor.
Balance de lecturas desde junio: pocas. Empecé bien, poniéndome al día con mi querida tesina, con los libros de la prof. Bornay (muy útiles para mi trabajo), y con alguno que otro de algún otro autor de nombre irrecodable (¡sí! Dijkstra, creo...). Saqué de la biblioteca La Cara de Dios del colega Valle-Inclán y he de decir que la novela está bien teniendo en cuenta a los representantes de la época en España (es de 1889 o así, no me pienos levantar a mirar la ficha, se siente) pero para ser del autor de Martes de Carnaval, Luces de Bohemia y la hermosísimas (I'm in love) Sonatas pues como que la vi flojita. Va sobre un chaval muy desgraciado que quiere ser pintor pero que es vago, entonces roba. Con historia de amor por el medio. Nada muy orginal. Luego me leí los Trois Contes de Flaubert en francés porque soy así de guay. Flaubert y yo nos llevamos bien pero no nos amamos (como sí pasa con otros autores frances), entonces pues no me causaron gran impresión, además "Herodias" ya lo había leído en español...Esto fue julio.
Agosoto vino con vacaciones escandinavas por el medio. Y claro teniendo el Báltica para morirse de frío bañándose ¿para qué leer? Confieso que me llevé El país del alma de mi queridísima M. Tsvetáieva (Marina nunca decepciona) y otro de Pilar Pedraza que si bien no estuvo mal tampoco estuvo bien. En fin, que a todo esto yo me pasé el resto del mes releyendo a Lovecraft que daba más bien poco que pensar y reafirmo que En las montañas de la locura es una gran novela corta.
Y septiembre llegó cargado de nuevas lecturas, creo que me estoy volviendo loca entre la biografía de Virginia Woolf (la que escribió su sobrino, no sus memorias), Rosa Chacel, El cuaderno dorado (que Bohumira tan encarecidamente me recomendó) y ya total, para rematar la faena me he metido con uno de esos ensayo feministas que taaaaanto me gustan: La mística de la feminidad de Friedan, sobre el papel de la mujer norteamericana en los años 60. Lo empecé ayer y ya llevo más de páginas, pero es que este tipo de libros me hacen pensar mucho y escribir mucho también. Aunque esos escritos los guardo para el cuaderno negro (ya sabéis cuál) por si acaso... De momento esto es todo en el cuaderno blanco, en el cuaderno no-cuaderno. Y sigo sintiéndome culpable por ese Caballos desbocados a medio acabar desde junio, lo siento Yukio, pero sabes que te tocará en al gún momento, cuando necesite paz interior.
PS. Me encanta escribir sobre libros n plan barriobajero, así no me siento tan petarda.

3 comentarios:

Lidón B dijo...

"Me encanta escribir sobre libros n plan barriobajero, así no me siento tan petarda"

jajajajajajajajajaja qué gran frase!!!
mis libros son bastante más mainstream, no doy para tanto
y sí, viva Penguin. Yo tengo a Dickens, Emily Bronte... (ya tengo bastante con leer en inglés, q soy periodista!)

Anónimo dijo...

los mejores Flaubert, Quentin Bell y, por supuesto, Marina ;)

je suis malade :(

Anónimo dijo...

quiero leer algo de Marina! Petardosos! :P